Anarquismo colectivista

El anarquismo colectivista, anarcocolectivismo, también conocido como libertarismo comunista, de donde también emana el anarcosindicalismo, es una escuela de pensamiento que toma como base el anarquismo y se enfoca en la organización de la sociedad de forma que el colectivo sea responsable de los medios de producción, generando como resultado la desaparición de la propiedad privada (con respecto a las tierras, maquinarias y mano de obra) y por ende la abolición del estado moderno.

Fue defendido por Mijaíl Bakunin (quien enunció sus principios), James Guillaume y Ricardo Mella, entre otros. Sus seguidores fueron expulsados de la Primera Internacional por las discrepancias de Bakunin con Karl Marx a la hora de afrontar los problemas del proletariado. También fueron excluidas de la Cuarta Internacional por la necesidad de la estructura estatal en las ideas de Trotsky z de la dictadura del proletariado. Las ideas de Bakunin en contra del Estado y la necesidad de la acción directa forjaron esas discrepancias con la consiguiente creación del anarquismo militante como movimiento obrero internacional organizado. El anarcosindicalismo será luego la forma de llevar a cabo varias de estas ideas en un modelo pragmático.

En el modelo anarcosindicalista, la propiedad de los medios de producción, distribución y cambio debe ser social y administrada colectivamente por los propios trabajadores reunidos en pequeñas asociaciones por afinidad mientras que cada uno de ellos produce según su voluntad (o según lo acordado) y cada uno debe recibir el producto íntegro de su trabajo según su mérito individual. Estas asociaciones a su vez estarían confederadas a través del principio federativo. Pero este sistema federal debe dejar, según los colectivistas, autonomía a las asociaciones que autogestionan los medios de producción.


Principios básicos del anarquismo colectivista

Los principales postulados del anarquismo colectivista son los siguientes:

  • Abolición del Estado al pensarse que éste estará siempre corrupto y en manos de una clase privilegiada.
  • La autoridad tiene que ser el espíritu público y colectivo.
  • Respeto humano.
  • Igualdad, libertad, fraternidad.
  • Destrucción de todas las instituciones de la desigualdad, la fundación de la igualdad económica y social de todos. Sobre esta base se elevarán la libertad y la moralidad y se construirá la humanidad solidaria.
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