Amparo Barayón

Amparo Barayón Miguel
Información personal
Nacimiento 8 de mayo de 1904
Zamora
Fallecimiento 11 de octubre de 1936
Zamora
Causa de muerte ejecuatda por fusilamiento ordenado por autoridades falangistas en los primeros meses de la guerra civil española
Nacionalidad española
Familia
Padres Antonio Barayón Azcona, Isabel Miguel Vaquero
Cónyuge Ramón J. Sender
Hijos Ramón Sender Barayón, Andrea Sender Barayón
Familiares Hnos./Hnas. Saturnino, Magdalena y Casimira Barayón Hernández (primer matrimonio) ​​Amparo, Natividad, Eugenia y Antonio Barayón Miguel (segundo matrimonio)
Información profesional
Ocupación pianista, sindicalista, feminista
Fuente biográfica Eduardo Martín González en [2][nota 1]
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Amparo Barayón Miguel ( Zamora, 8 de mayo de 1904- ibíd. 11 de octubre de 1936) fue una pianista y activista republicana, socialista y feminista española, que representa lo que padecieron las mujeres sometidas durante la Guerra Civil.[1]

Durante el golpe de Estado que más tarde dio lugar a la Guerra Civil, fue delatada a las tropas franquistas, llevada a prisión junto a su hija de siete meses y fusilada unas semanas después de que sus dos hermanos también sufrieran el mismo destino.

Biografía

Perteneció a una familia de clase media con una arraigada tradición política y progresista, que proporcionó a sus hijas una formación esmerada. Amparo terminó los estudios de piano. Antonio Barayón fundó en 1912 El Café Iberia, que se convirtió en lugar de encuentro de artistas e intelectuales, y que representó un ambiente muy estimulante para su hija.

Vida en Zamora

Fue una mujer independiente y moderna, con una actividad destacada en los ambientes culturales de Zamora. Trabajaba en el Café Iberia y daba clases particulares de piano. Actuó como pianista dando varios recitales, en 1922 en el Nuevo Teatro de Zamora y en 1927 en Unión Radio de Salamanca. Formó parte de la comisión organizadora de la Asociación Musical de Zamora (1922) con José Arregui y Dámaso, además de ser cofundadora de la Sociedad Filarmónica (1930). Colaboró en la revista Juventud, que dejaría de publicarse en 1923. Participó junto a César Fernández Díaz en la comisión que promovió la creación del Ateneo de Zamora.

También escribió artículos y críticas teatrales para El Mercantil y El Heraldo de Zamora (firmando como Miguelina Ascona). El periódico El Heraldo de Zamora, 01/12/1927, la describía como “Eva moderna y valiente por su ideología y cultura, no solo musical sino literaria”.

Vida laboral e intelectual

En su afán por independizarse se presentó y aprobó las oposiciones en Telefónica trabajando como comercial de ventas en Zamora. El trabajo en Telefónica le permitió trasladarse a trabajar y vivir sola en Madrid (1930), con disgusto para su familia y escándalo en la provinciana Zamora.

Su participación sindical fue activa, se afilió a la CNT y perdió su empleo por participar en la Huelga de la Telefónica de 1931. Para sobrevivir hacía trabajos de mecanógrafa e impartía clases de piano. En esta época también dio recitales de piano con el violinista zamorano Antonio Arias Gago. Posteriormente trabajó en el Ministerio de Agricultura.

En Madrid participó activamente de la vida intelectual y cultural, iba a los conciertos y conferencias del Ateneo. Asistía a tertulias literarias de los cafés, y es en una de ellas donde conoce a Ramón J. Sender (1931) precisamente el día que estaba siendo alabado por Don Ramón Mª de Valle Inclán, por su novela Imán.

Con Ramón

Casada con el escritor español, Ramón J. Sender al que conoció en Madrid mientras trabajaba, militando ambos en organizaciones anarquistas. Decidieron ir a vivir juntos primero, y posteriormente se casaron en ceremonia civil (1935), tienen dos hijos, Ramón, nacido en 1934, y Andrea, en 1936. Durante su convivencia, Sénder ya se había convertido en un periodista y novelista de prestigio, alcanzando su consagración con el Premio Nacional de Literatura de 1935 por Mr. Witt en el Cantón.

El golpe de Estado del General Franco les sorprendió en San Rafael (Segovia) en la S ierra de Guadarrama y deciden, que por su seguridad, Amparo con su hijo y su hija se trasladen a Zamora. Ramón Sender se traslada a Madrid y se incorpora a las fuerzas defensoras de la República.

Detención y asesinato

Cuando llegó a Zamora, Amparo se encontró con la detención de sus hermanos que son conducidos a la cárcel de Toro.

En aquellos días trató de conseguir un pasaporte para irse a Portugal y poder reunirse con su marido, e intentó comunicarse por teléfono con él, generando sospechas en las autoridades golpistas que la detienen el día 3 de agosto, poniéndola en libertad al día siguiente.

Semanas más tarde, mientras hacía unas gestiones en el Gobierno Civil, increpa al gobernador Raimundo Hernández Comes como responsable del traslado de su hermano Antonio de la cárcel Toro a la de Zamora con órdenes de ejecución extrajudicial. Bien por estos hechos, porque es la mujer del ya famoso Ramón J. Sender o lo más probable, por ser ella misma y lo que representaba como mujer progresista, libre e independiente, es detenida ese mismo día (28 de agosto) y encarcelada junto con su hija Andrea en la prisión de Zamora el 29 de agosto de 1936.

La vida en la prisión de Zamora era especialmente atroz, según se desprende del testimonio de Pilar Fidalgo Carasa, compañera de prisión, en el libro “Una joven madre en las prisiones de Franco.[nota 2]

De la denuncia y el posterior abandono, no recibió visitas ni atenciones por parte de su familia mientras estuvo en prisión. Culpó al esposo de su hermana Casimira, Miguel Sevilla Cabrero, sastre de eclesiásticos y militante tradicionalista que había sido candidato de la derecha católica en las elecciones municipales de 1931 (en las que no resultó elegido, a diferencia de Saturnino), y que se convirtió en el cabeza de la familia Barayón tras el encarcelamiento y posteriores asesinatos de Saturnino y Antonio.

El 10 de octubre de 1936 Andrea Sénder Barayón fue separada de su madre y trasladada al hospicio. En la cárcel se sabía que a las madres que les arrebataban a sus hijos o hijas les quedaban horas de vida. [1]

Antes de ser fusilada Amparo escribe una carta de despedida a su marido: “No perdones a mis asesinos, que me han robado a Andreína, ni a Miguel Sevilla que es culpable de haberme denunciado. No lo siento por mí, porque muero por ti. Pero ¿qué será́ de los niños? Ahora son tuyos. Siempre te querré” (Santos Juliá 1999: 108 y ss). [nota 3]

Al día siguiente, 11 de octubre de 1936, Amparo fue entregada a un grupo de falangistas dirigidos por Martín Mariscal, [3] y siendo asesinada en el cementerio de Zamora junto con otras dos mujeres, Juliana Luís García y Antonia Blanco Luís, vecinas de Zamora.

En la provincia de Zamora asesinaron a más de seis mil personas, seiscientas de ellas mujeres. [4] Los hermanos de Amparo fueron asesinados por los falangistas, Antonio el 28 de agosto y Saturnino el 18 de septiembre de 1936.

Los tres hermanos Barayón fueron sometidos, tras su asesinato, a expedientes incoados por la Comisión Provincial de Incautación de Bienes, que pasaron a la jurisdicción de Responsabilidades Políticas. Como prueba de la importancia que los golpistas le atribuían, Amparo fue incluida en el expediente número 1 de la provincia. Las autoridades justificaron su muerte, informando en 1937 que Amparo estaba “conceptuada como espía”.

Los hijos de Amparo y Ramón que habían quedado en zona franquista fueron recuperados por su padre con la colaboración de la Cruz Roja Internacional en la primavera de 1938.

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