Amelia Bence

Amelia Bence
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Amelia Bence, retratada por la fotógrafa alemana Annemarie Heinrich.
Información personal
Nombre de nacimientoMaría Batvinik
Nacimiento13 de noviembre de 1914
Bandera de Argentina Buenos Aires, Argentina
Fallecimiento8 de febrero de 2016 (101 años)
Buenos Aires, Argentina Ver y modificar los datos en Wikidata
Lugar de sepulturaCementerio de la Chacarita Ver y modificar los datos en Wikidata
ResidenciaBuenos Aires Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacionalidadargentina
Familia
ParejaAlberto Closas (1950-1953)
Osvaldo Cattone (1964-1970)
Carlos «Charlie» Ortiz Basualdo (1980-1982)
Información profesional
OcupaciónActriz
Año de debut1933
Año de retiro2010
Premios artísticos
Premios Cóndor de PlataMejor actriz
1943, por El tercer beso
1947, por Lauracha
1948, por A sangre fría
1950, por Danza del fuego
Otros premiosPremio a la Trayectoria Profesional (1989)
Distinciones
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Amelia Bence, seudónimo de María Batvinik[1]​ fue una actriz argentina.

Inició su carrera a temprana edad luego de ser alumna de Alfonsina Storni en el Teatro Infantil Lavardén y de Mecha Quintana en el Conservatorio Nacional de Música y Declamación.[4]

Su participación en La guerra gaucha (1942), una de las películas más importantes de la historia del cine argentino, le dio reconocimiento y comenzó a ser solicitada para papeles protagónicos gracias a su fotogenia y estilo interpretativo.[4]

Entre 1952 y 1954, Bence filmó dos películas en México contratada por Reforma Films y, a su regreso, fue sumamente elogiada por su protagónico en Alfonsina (1957), que fue elegida representante de Argentina en el Festival Internacional de Cine de Berlín.[7]​ que le valió el premio ACE a la Mejor Actriz Extranjera.

Sus representaciones de Doña Rosita la soltera (1975) y La loba (1982) en Estados Unidos y Perú fueron muy exitosas. Durante la última etapa de su carrera, intervino con mayor frecuencia en televisión, en ciclos como Romina, Bianca o Las 24 horas.[4]​ En 1989 recibió el premio Cóndor de Plata a la Trayectoria y obtuvo el premio Podestá en el mismo rubro en 1992. Desde 1996, se presentó en diversos teatros con su unipersonal Alfonsina, donde intercalaba música y poesía, hasta que los problemas de salud la alejaron de la actividad artística en 2010.

Biografía

Infancia y juventud

María Batvinik nació el 13 de noviembre de 1914 en una casona ubicada sobre Pasaje del Carmen en Capital Federal como la menor de los siete hijos de Jaime Batvinik, un constructor de obra originario de Minsk, y Ana Zager, proveniente de Pinsk;[10]

Poco después, la familia se trasladó a una vivienda de la calle Paraguay 1913.[15]

Es algo muy importante poder realizar la propia vocación. Yo peleé contra mi familia porque no me dejaban ser actriz. Luché y lo conseguí, pese a que a los diez años me sacaron del Lavardén porque querían apartarme de este oficio, pero a los doce logré volver.[11]

A pesar de la oposición de su familia a la actuación, Bence convenció a su padre y, a falta de vacante en el Conservatorio Nacional de Arte Escénico, decidió aprender danzas clásicas junto a Mercedes Quintana en el Conservatorio Nacional de Música y Declamación, al cual concurrió breve tiempo. Con 18 años, Quintana la llevó a participar como parte de un ballet en el Teatro Ópera a la comedia musical Wunder Bar (1933), protagonizada por Armando y Enrique Discépolo.[17]

Teatro y debut en cine

Bence junto a León Zárate en El forastero (1937).

Su primer papel cinematográfico fue como extra en una escena junto a Pedro Quartucci en la segunda película sonora argentina, Dancing (1933), bajo la dirección de Luis José Moglia Barth, quien diseñó su nombre artístico (Amelia Bence).[23]

En 1937, intervino con un papel más relevante en el filme dramático La fuga, donde secundó a Tita Merello y Santiago Arrieta en el rol de Sara. El autor Enrique Cadícamo editó rápidamente el tango «Nieblas del Riachuelo» a pedido del director para que pudiera ser interpretado por Merello en el filme. Esa actuación le valió un contrato de Olegario Ferrando para Pampa Film y otras tres participaciones cinematográficas.[25]

Bence junto a Pepe Arias en El haragán de la familia (1939).

A finales de la década de 1930, Leopoldo Torres Ríos, informado de su capacidad para la fotogenia, le concedió su primer protagónico cinematográfico en Adiós Buenos Aires, de escaso éxito, donde compuso a una corista de vida bohemia llamada Luisita.[27]

La guerra gaucha y consagración en cine

En pleno éxito de la temporada teatral, Bence fue contratada por Miguel Machinandiarena, de los Estudios San Miguel, bajo un contrato de exclusividad de tres años. En la provincia de Tucumán filmó El matrero, donde encarnó a Pontezuela, la muchacha que se enamora del personaje de Agustín Irusta, acusado de crimen y rechazado por su padre. El licenciado Emilio Núñez señaló que «Bence, que recién iniciaba su carrera artística, era quien más admiración y sorpresa provocaba a quienes asistían a la filmación».[29]

Tras un período de baja recaudación en teatro, Bence fue convocada para protagonizar Novios para las muchachas (1941), una comedia para jóvenes adaptada de la pieza Las de Caín y dirigida por Antonio Momplet, con quien entabló una relación de amistad.[32]

Sebastián Chiola y Amelia Bence en La guerra gaucha (1942).

En 1942, fue convocada para encabezar uno de los filmes más importantes de la historia del cine argentino: La guerra gaucha,[36]

Primeros roles protagónicos

Amelia Bence en el filme Hermanos (1939).

A partir de entonces, Bence solo recibía ofertas para protagónicos. Aceptó trabajar con Pedro López Lagar en Son cartas de amor, una historia romántica ambientada en la época de la Guerra Civil Española. Por su labor, recibió el premio a la Mejor Actriz de la Federación de Redactores Cinematográficos y Teatrales de Cuba, medalla que donó en 1982 en el programa 24 horas por Malvinas con el fin de contribuir a los soldados de la Guerra de Malvinas.[40]​ La actriz obtuvo el premio a la Mejor Actriz de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas.

La portada con su imagen en la revista Antena en diciembre de 1943 anunció el próximo estreno de Nuestra Natacha.[42]

Carrera junto a Alberto Closas

Interpretó a una secretaria humilde y amigable en Camino del infierno junto a Mecha Ortiz —la protagonista principal—, que ejecutaba el personaje de una millonaria enferma y despótica. El personaje de Ortiz fue desmerecido por el público a diferencia del de Bence, hecho que Ortiz le remarcó al director Luis Saslavsky en una charla privada.[45]

Durante el rodaje de María Rosa en Chile, conoció al actor español Alberto Closas y ambos iniciaron un romance.[50]

Amelia Bence.

En el policial A sangre fría fue dirigida por Daniel Tinayre. Rico Tipo, si bien la atacó inicialmente, aceptó que la película estaba correctamente realizada y era «técnicamente perfecta».[53]

Su participación en La otra y yo (1949), donde debió cambiar la tonalidad de su cabello a rubio para encarar dos personajes (la diva de cine Dora Nelson y la modista Matilde García), causó gracia y sorpresa en el público ya que en una escena ambos personajes dialogan entre sí en un mismo plano, lo que era poco habitual en la época. La Opinión la elogió como comediante y El Hogar publicó que «fue más allá del libreto y el director». La otra y yo significó el primer trabajo de los Estudios San Miguel en 1949.[55]

Luego de su casamiento con Alberto Closas en 1950, ambos formaron una compañía actoral y se dedicaron con mayor frecuencia al teatro.[58]

Viaje a México y Alfonsina

Contratada en México por Reforma Films, su primera película en ese país fue Siete mujeres.[62]

La obra Pesadilla, estrenada en 1955, implicó una gira por Uruguay, Córdoba, Mendoza, Buenos Aires y Rosario, donde permanecieron dos semanas a sala llena. Ahí, Bence interpretó a María, personaje del cual La Capital escribió: «No es Amelia Bence la que se introduce en María, porque es María la que está hablando y sintiendo en la actriz».[66]

Amelia Bence y Guillermo Murray en Alfonsina (1957).

Al mismo tiempo que estrenó Testigo para la horca en el Teatro Ateneo,[68]​ A pesar de las pruebas de maquillaje, Bence decidió recrearla sin modificaciones físicas:

Dije: «Yo lo hago a cara limpia. Haré a Alfonsina desde adentro, desde mí y con mi rostro». Y así fue.

Amelia Bence[69]

La escena final de la muerte en el mar fue realizada con un bañero de la playa La Perla de Mar del Plata debido a que el gran oleaje y las rocas ponían en riesgo a Bence. Obtuvo el premio a la Mejor Actriz del Año de la Academia Cinematográfica Argentina y la película fue elegida representante de Argentina en el Festival Internacional de Cine de Berlín de 1957.[70]

En 1957, Bence se convirtió en una de las pioneras del café-concert luego de remodelar un pequeño sótano de las Galerías Santa Fe para convertirlo en un teatro.[72]

Filmación en España y éxito teatral

Su encuentro en Europa con el director José María Forqué la llevó a ser convocada para filmar De espaldas a la puerta (1959), un policial estrenado en el Coliseum de Madrid días antes de que Bence regresara a Buenos Aires por el que fue galardonada con el premio Quijote a la Mejor Actriz Extranjera en Málaga.[76]

El redactor Osvaldo Pellettieri, refiriéndose a los exponentes teatrales, explicó: «Una revista publicó una nota intitulada "¿Qué opina usted de los vocacionales?" en la que se entrevistaba a cinco exponentes del llamado "teatro profesional": Narciso Ibáñez Menta, Ulyses Petit de Murat, Silvia Nolasco, Alberto de Mendoza y Amelia Bence. Con diferentes grados, los cinco entrevistados coincidieron en minimizar la importancia de la labor de los "vocacionales" en el sistema teatral argentino. Por su parte, Amelia Bence tuvo un tono mucho más amable pero, lejos de considerar que el ser parte del llamado "teatro vocacional" era una elección ética y artística, entendió que este era una suerte de "entrenamiento" para ingresar luego a la escena profesional».[77]

En 1962, integró una comitiva integrada por Francisco Carcavallo, César Tiempo, Máximo Berrondo, Enrique Serrano, Félix Taruel y Jaime Jacobson con el fin de participar en el Festival Internacional de Cine de la India, donde fue recibida por el primer ministro Jawaharlal Nehru en una recepción oficial para todos los artistas extranjeros.[82]

Antonio Prieto y Amelia Bence en La industria del matrimonio (1965).

Desde octubre a diciembre de 1963, efectuó una gira por Tucumán, Bahía Blanca, Córdoba, Mendoza, Rosario y Montevideo.[87]

Reconocimiento en Latinoamérica

Como culminación de 1968, decidió emprender una gira de seis meses para el año siguiente con un recorrido por Santiago de Chile, Bogotá, Cali, Medellín y Manizales.[90]

Amelia Bence en 1975.

A mediados de 1972, fue invitada por la Compañía de Teatro Repertorio Español de Nueva York para realizar una temporada teatral en el Gramercy Arts Theater con La valija. A su estreno, The New York Post escribió: «Juega con un personaje desesperanzado y logra llegar al corazón».[95]

A principios de la década de 1980, participó con frecuencia en el medio televisivo y formó parte de los elencos principales de Dulce fugitiva, Romina, Bianca y Las 24 horas.[96]

La loba fue uno de sus éxitos teatrales más conocidos y además, fue presentada en Perú, coordinada por su expareja Osvaldo Cattone. La pieza fue definida por La Prensa de Lima como «un montaje que pone un estándar muy alto en la temporada y que será muy difícil de superar». En 1985, protagonizó una telenovela peruana titulada La casa de enfrente, que acrecentó su popularidad y los espectadores de La loba.[97]

Reveses profesionales

La carrera de Bence comenzó a declinar hacia 1986 cuando dejó de recibir propuestas de trabajo. La Asociación Argentina de Actores manifestó al mismo tiempo que el 86% de sus afiliados se hallaban desocupados.[99]

Bence permaneció dos años sin trabajo y en 1989 viajó a Cuba para asistir al Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, donde fue recibida por Fidel Castro en una recepción.[101]

En 1990, se reencontró con Alberto Closas para actuar en Cartas de amor. Sobre esa experiencia, Bence declaró: «Habían pasado muchos años, corrido tanta vida que no podría encontrar las palabras para describir aquel retorno a un compartido ritual amado. Vernos y sentirnos los dos sobre el escenario. El amor ya no estaba, el cariño y la admiración profesional sí». Closas moriría en Madrid en 1994 a causa de un cáncer de pulmón agravado por su severa adicción al cigarrillo.[102]

Hacia noviembre de 1992, encabezó la gira más larga de su vida (un año y nueve meses) por Buenos Aires, Rosario, Córdoba, Mendoza y Mar del Plata con Esta noche hablamos de amor.[104]

Carrera posterior

En 1998 recibió el premio de la Sociedad de Distribuidores de Diarios y Revistas junto a Libertad Lamarque.[106]​ Luego de su participación en Sin condena y Alta comedia a mediados de los años de 1990, solo fue convocada de nuevo para televisión en 2004 cuando acompañó a Pablo Granados y Pachu Peña en el ciclo cómico No hay dos sin tres, que significó su primera incursión en el género humorístico.

En 1999 fue convocada para realizar una obra en el XIV Festival Internacional de Teatro Hispano pero esta debió ser cancelada por diversos problemas técnicos. Convenció a Osvaldo Cattone de dirigir la obra Venecia en la ciudad de Lima, de la que fue protagonista durante más de seis temporadas en 2002.[108]

En sus últimos años, Bence recibió variados reconocimientos por su larga trayectoria. En 2006, fue homenajeada por la Obra Social de Actores (OSA),[113]

Amelia Bence junto al músico Bruno Gelber.

En abril de 2010, padeció una caída que le provocó una fractura de cadera por la que debió ser intervenida quirúrgicamente en la clínica Los Arcos y las funciones de su unipersonal Alfonsina, el mar y yo —espectáculo que realizaba desde 1996— fueron suspendidas.[115]

En noviembre de 2010 el periodista de espectáculos Daniel Gómez Rinaldi publicó su libro Los ojos más lindos del mundo que contiene la biografía de la actriz.[119]

Fallecimiento

Bence falleció a las 6.30 UTC-3 del 8 de febrero de 2016 a la edad de 101 años en la Clínica Zabala del barrio de Belgrano, donde se hallaba internada desde hacía varios días a causa de una obstrucción intestinal.[121]

La Asociación Argentina de Actores emitió un comunicado en el que remarcó la «prestigiosa trayectoria artística» de Bence y la calificó como «una de las grandes referentes de la escena nacional que trascendió las fronteras, trabajando sin descanso en cine, teatro y televisión».[123]

Vida privada

Una de sus hermanas, Esther Bence (1915-2005), estuvo vinculada al medio artístico e incursionó como actriz en nueve películas argentinas entre 1938 y 1950.[108]

Su primera pareja fue Roberto Fernández Beyró, con quien comenzó un noviazgo en 1941.[127]​ Mantuvo una buena relación con él durante el resto de su vida y hasta volvieron a trabajar juntos; de hecho, lamentó mucho su muerte en 1994:

Fijate qué cosa curiosa: yo lo extraño horrores [a Alberto Closas]. Después del alejamiento, del paso del tiempo, me falta. Así como siento nostalgia de mi último marido, también víctima del cáncer por el cigarrillo... Los extraño porque, sin que yo me lo proponga, a través de los años voy perdonando lo que me hicieron sufrir, no soy rencorosa. Me quedo con las cosas buenas... Fuimos dos jóvenes inmaduros cuando formamos nuestra pareja, teníamos un éxito muy grande y eso fue lo que nos perdió.

Amelia Bence.[11]

A mediados de los años 1950 tuvo un breve romance con el escritor José María Fernández Unsain. Desde 1964 a 1970, permaneció en pareja con Osvaldo Cattone, 19 años menor, quien la dirigió en Doña Rosita, la soltera y con quien trabajó en Perú en varias oportunidades.[96]

Hasta su seria fractura de cadera, practicaba regularmente gimnasia, yoga y mantenía una vida sumamente activa sumada a una alimentación saludable.[120]

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