Amazonas peruano republicano

Proclamada la independencia peruana por la gobernación de Trujillo, en enero de 1821, se realizaron consultas populares que dieron pleno apoyo a esta iniciativa en Lambayeque, Piura, Huamachuco, Cajamarca, Chota, Pataz y también Chachapoyas. La provincia de Chachapoyas, futuro departamento de Amazonas, fue entonces incluida como parte del territorio libre peruano en el Reglamento Provisional dictado por José de San Martín en Huaura el 12 de febrero de 1821. Perteneció al entonces vasto departamento de Trujillo hasta constituirse como jurisdicción departamental por ley del 21 de noviembre de 1832.

Las dos batallas de Higos-Urco

El defestrado subdelegado realista por Chota, Mariano Castro Taboada, militar veterano de la defensa de Zaragoza, tuvo a su cargo, encomendado por el virrey Joaquín de la Pezuela ( 1816- 1821, durante el reinado de Fernando VII de España, 1813- 1833, de la Casa de Borbón), la tarea de aislar la gobernación de Trujillo de las provincias serranas y trasandinas. Para este fin, con apoyo del jefe militar de Moyobamba, coronel Matos, fue movilizada la guarnición del rey de 600 efectivos emplazada en esta ciudad, con el plan de tomar, sucesivamente, Chachapoyas, Cajamarca y Huamachuco, y restablecer por la fuerza, en todas estas localidades, la autoridad colonial.

Esta operación militar permitiría ganar tiempo y preparar desde Lima una ofensiva militar en regla contra el cuartel de San martín en Huaura. Entraban en los cáculos de Castro el apoyo que debía recibir, es todas estas localidades, de milicias formadas por los servidores de hacendados adictos al rey, como Ramón Noriega, de Otuzco y Miguel Escalante, de Cajabamba. Dentro de este plan, la toma de Chachapoyas era un paso imprescindible para ingresar a la región andina y a la vez el objetivo más difícil, por el escaso o nulo apoyo que allí había para la causa del rey. Precisamente en abril de 1821, los chachapoyanos habían debelado una revuelta realista urdida por el ex subdelegado Francisco Baquedano y el obispo de Maynas, Hipólito Sánchez, quienes abiertamente luchaban contra los patriotas. De este modo, la batalla de Chachapoyas iba a convertirse en un hito decisivo para la consolidación de la libertad del norte del Perú.

Estando en Cajamarca, el coronel Valdivieso, segundo al mando después de Andrés de Santa Cruz en las fuerzas enviadas a Trujillo por San Martín, fue informado del avance sobre Chachapoyas de la guarnición realista de Moyobamba. El patriota destacó inmediatamente al teniente coronel Juan José Arriola con los 300 efectivos de infantería acuartelados en esa ciudad. La batalla tuvo lugar el 6 de junio de 1821, en la pampa de Higos-Urco, en las inmediaciones de Chachapoyas. La tropa realista se desplegó en guerrilla, apoyada por el fuego de dos cañones ligeros. Los patriotas resistieron el ataque a pie firme, combatiendo cuerpo a cuerpo con arma blanca. Al producirse el choque entre ambos grupos, temiendo que la superioridad numérica española se impusiese, el pueblo irrumpió masivamente en el campo haciendo retroceder a los realistas con todo lo que tenía a su alcance. Tras sufrir numerosas bajas, los realistas se retiraon en desorden en dirección a Moyobamba, y fueron perseguidos hasta el lugar llamado Ventanas, donde hubo un segundo enfrentamiento.

Cuenta Nicolás rebaza, en sus "Anales del departamento de La Libertad en la guerra de la Independencia" ( 1894), que durante el choque en Ventanas los jefes españoles huyeron por el río, manteniéndose en combate con la bandera realista un grupo de peruanos, al mando de un sargento chachapoyano de apellido Rojas, a quien fue muy difícil doblegar. En su parte de guerra, el comandante Arriola mencionó el valor exhibido por este sargento y pidió sea perdonado y recomendado para ingresar al ejército patriota, lo que efectivamente ocurrió.

En Higos-Urco destacaron por su heroísmo los tenientes José Félix Castro ( trujillano), Francisco Salas Fuenzalida( chileno) y Evaristo Tafur ( chachapoyano). La mujer amazónica estuvo representada por la heroína Matea o Matiaza Rimachi, que ha pasado a la posteridad como la heroína de Higos-Urco (Luis Antonio Eguiguren y Tomás Pizarro, 1959).

Hubo una segunda batalla, también en Higos-Urco, cuando el sargento Cárdenas y Nicolás Quiles se levantaron en armas contra los patriotas en 1822, tomaron la guarnición del río Putumayo y atacaron Moyobamba y Chachapoyas. Una columna patriota, formada fundamentalmente por voluntarios lugareños, los enfrentó el 6 de septiembre y la victoria fue otra vez de los independentistas. La historia recuerda entre los patriotas amazonenses a Mariano Aguilar, Manuel Rodríguez, Luis Zagaceta, Lucero Villacorta, Juan Reina, José Fabián Rodríguez y Dionisio Hernández. Desde entonces, la región quedó plenamente pacificada.

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