Alzamiento carlista de San Carlos de la Rápita

Se denomina alzamiento o intentona carlista de la Rápita u «Ortegada» al complot del general Jaime Ortega y Olleta, capitán general de Baleares, el 1 de abril de 1860 para proclamar al pretendiente carlista Carlos Luis de Borbón y destronar a la reina Isabel II, mediante el envío de una expedición militar a la península, cerca de la población de San Carlos de la Rápita.

El desarrollo del complot

El general Ortega, con el apoyo expreso del Cardenal y arzobispo de Toledo, Cirilo Alameda y Brea, el pretendiente Carlos Luis de Borbón y su hermano Fernando de Borbón, así como algunos militares y funcionarios, embarcó tres mil hombres de las guarniciones ubicadas en Baleares con destino a las cercanías del Delta del Ebro con la intención de provocar la sublevación de varios cuarteles en Cataluña y forzar la abdicación de la reina Isabel II. Previamente, el general había sido aleccionado por elementos carlistas de que la reina abdicaría en el momento en que varias unidades se unieran a la sublevación. El general Ramón Cabrera había enviado a Carlos VI una carta en la que desaconsejaba su participación por considerar que no tenía ninguna posibilidad de éxito y porque era una acción no dirigida por el carlismo.[1]

Sin informar a la tropa y con el conocimiento de muy pocos oficiales, la expedición desembarcó en La Ampolla y en San Carlos de la Rápita el 2 de abril, no sin antes haber sufrido un intento de amotinamiento por parte de la tropa que sospechaba de las intenciones del general Ortega. Las tropas se reagruparon en Amposta. El mismo día, tras el desembarco, se arengó a la tropa a marchar sobre la ciudad de Tortosa sin informarle sobre los motivos.

Documento Orden de búsqueda y captura de Ramón Cabrera. 1860

El descontento creciente hizo que al amanecer del día 3, a la altura de la Creu del Coll, varios oficiales indicaran su negativa a continuar la expedición si no se les daban explicaciones. El coronel Rodríguez Vera dio «vivas» a la reina y al gobierno, a lo que la tropa respondió de forma casi unánime. Entonces el general Ortega creyó necesario realizar una arenga en favor del pretendiente carlista que estaba presente y oculto.

La animadversión de los oficiales y la tropa a las pretensiones del general fueron inmediatas, lo que obligó al pretendiente carlista a huir camino de Ulldecona para evitar las iras del ejército. Sólo algunos suboficiales apoyaron a Ortega, pero la mayoría del ejército se negó a marchar sobre Tortosa, dando vítores a Isabel II. El día 4 la tropa expedicionaria se subleva y obliga a huir al general Ortega, que se reúne en el camino a Ulldecona con varios militares y el pretendiente. Ortega conoce entonces de primera mano que su acción no ha merecido mucho interés por el gobierno y que, al contrario de lo que le habían prometido, la reina no había abdicado.

El gobierno liberal buscó infructuosamente en las provincias de Tarragona y Castellón a Ramón Cabrera, del que pensaban que dirigía la expedición.

Tras la huida, el general Ortega es capturado cerca de Calanda. Juzgado por un Tribunal Militar en Consejo de Guerra el 17 de abril es condenado a muerte por alta traición y fusilado en la mañana siguiente. El pretendiente Carlos y su hermano Fernando fueron también apresados por la Guardia Civil el 21 de abril, pero fueron amnistiados después por el gobierno a cambio de que ambos firmaran su renuncia al trono de España y sus derechos dinásticos, cosa que hicieron, siendo deportados a Francia.

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