Altos Hornos de Vizcaya

Altos Hornos de Vizcaya
Alto horno antiguo Sestao.jpg
Alto horno de AHV en Sestao, hoy en desuso y en rehabilitación.
Acrónimo AHV
Industria Siderurgia
Fundación 1902
Desaparición julio de 1996
Nombres anteriores Altos Hornos y Fábricas de Hierro y Acero de Bilbao, La Vizcaya y La Iberia
Sede central Bandera de España Baracaldo
Ámbito Margen Izquierda (Vizcaya)
Cronología
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Altos Hornos de Vizcaya, también llamado por su acrónimo AHV, fue la mayor empresa de España durante gran parte del siglo XX, surgida por la fusión de varias empresas siderometalúrgicas de Vizcaya. Su crecimiento, debido a la importación de tecnología británica y estadounidense -empleo directo e indirecto-, a la adquisión de otras pequeñas empresas para monopolizar el sector y que además apenas fuese dañada durante la Guerra Civil Española fueron parte de su éxito. Otros factores histórico-políticos, como la Primera Guerra Mundial, que impulsó sus exportaciones;[4]

Fundada en 1902, estuvo ubicada en Baracaldo y Sestao. Las empresas que la crearon fueron Altos Hornos de Bilbao, La Vizcaya -que contaban con instalaciones siderúrgicas integrales- y La Iberia -una hojalatería dependiente de La Vizcaya- debido al gran auge del sector y a la necesidad de fusionarse para mantener su status de empresas importantes. También contaba con instalaciones mineras y pequeñas factorías en Cantabria, Asturias, provincia de Almería, Región de Murcia y provincia de Guadalajara y decenas de empresas auxiliares junto a más minas en el resto de Vizcaya; además, desde la segunda mitad del siglo XX, se extendió por la Comunidad Valenciana ( Altos Hornos del Mediterráneo) y Navarra.[4]

Después de una dura reconversión industrial en los años 1980 con 11.000 trabajadores directos,[8]

Historia

Orígenes

La posibilidad de extraer hierro no fosfórico de los montes de Triano, y la demanda de este metal en Gran Bretaña supusieron un intenso tráfico en la ría de Bilbao en el siglo XIX. Baracaldo y Sestao sirvieron como lugar de paso y embarque del hierro; y también, poco después, albergaron numerosas pequeñas industrias en las que este se procesaba. El aprovechamiento de un doble flete (transportando mineral de hierro hacia las costas británicas y retornando con carbón y tecnología ingleses) estableció un tráfico regular en las dos direcciones,[12]

En el proceso de la explotación minera destacaron dos fechas. La primera 1863, cuando las Juntas Generales de Vizcaya suprimieron la prohibición de exportar mineral de hierro más allá de los límites del Señorío de Vizcaya.[13]

Aunque Altos Hornos de Vizcaya surgiese tras la fusión de tres empresas (Altos Hornos de Bilbao, La Vizcaya y La Iberia), en pocos kilómetros hubo otras importantes siderurgias que funcionaron de forma independiente y crearon entre ellas cierta competencia provocando una mejora continua de sus instalaciones. En ese contexto destacó la creación de la fábrica Santa Ana de Bolueta -también llamada Altos Hornos de Bilbao- (en Bilbao) en 1841[18]

La de Santa Ana de Bolueta era la más lejana de la zona de influencia de AHV pero solo estaba a 12 km de Sestao. Además, a finales del siglo XIX se construyeron otras siderurgias algo más lejanas, destacando la Compañía Anónima Basconia en Basauri en 1892,[8]

Altos Hornos de Bilbao (AHB)

En torno a 1854 la sociedad Ybarra Hermanos y Compañía (ó Ibarra y Cía.) levantó una fábrica relativamente moderna en El Desierto[21] El nombre de ese empresa provino de la Virgen del Carmen, patrona de Baracaldo y Sestao.

Esta empresa tuvo una gran competencia con otras de similares características, ubicadas también en Baracaldo, como la dirigida por la familia Mwinckel llamada Arregui y Cia. y la de la Sociedad Santa Águeda, lo que supuso la rápida y continua modernización de todas las empresas incluyendo la de El Carmen.[23]

En 1882 la fábrica de Nuestra Señora de El Carmen, modernizada ya que sus dueños decidieron entrar definitivamente en el negocio del acero, se convirtió en Altos Hornos y Fábricas de Hierro y Acero de Bilbao (Altos Hornos de Bilbao (AHB)) con un capital de 12 500 000 pesetas. La mayor parte de sus accionistas y capital invertido procedía de fuera del País Vasco (50% de Madrid, 36,5% de Vizcaya, 11,2% de Barcelona y 2,4% de Londres). Los capitalistas tenían intereses en la minería férrica pero la aportación básica a la constitución de Altos Hornos de Bilbao consistió en los activos de dos empresas siderúrgicas preexistentes, Nuestra Señora del Carmen y la fábrica de Guriezo y «solo» un 10% más.[16]

La Vizcaya

La Vizcaya fue creada en 1882 por otro grupo de industriales, comerciantes y el minero Pedro P. de Gandarias y Navea que constituyeron la Sociedad Anónima de Metalurgia y Construcciones La Vizcaya con un capital parecido al de Altos Hornos de Bilbao e instalando sus talleres en las marismas de Sestao,[16]

Además de la San Francisco de Mudela o San Francisco de Desierto[11] que se sumaba a la competencia de las factorías de Baracaldo de las que apenas distaban 3 km.

La Iberia

Un grupo de guipuzcoanos liderados por Francisco Goitia y Ostolaza había instalado en Beasain una fábrica de hojalata, pero al comprobar el desarrollo de una siderurgia importante en la margen izquierda del Nervión, adquirieron a los dueños de La Vizcaya unos terrenos colindantes a esa empresa y levantaron la empresa Goitia y Compañía, que en 1890 se transformó en la Compañía Anónima La Iberia. Esta empresa se comprometía a adquirir su materia prima a La Vizcaya y a vender a la misma los recortes ( chatarra) resultantes de la producción de hojalata.[16]

Situación geográfica

Las tres fábricas fundacionales se instalaron en lugares óptimos, conectadas con los centros mineros a través de diversos ramales de ferrocarriles, contando asimismo con muelles en la ría del Nervión.[8]

Objetivos

La Vizcaya buscaba inicialmente abaratar los costes de exportación del mineral vizcaíno mediante su conversión local en lingotes. Altos Hornos de Bilbao, sin embargo, surgía con un proyecto más ambicioso: monopolizar con sus productos elaborados o semielaborados el mercado estatal.[21]

Fundación

Los primeros movimientos para realizar una fusión entre ambas sociedades surgieron a mediados de 1892. Fueron José de Villalonga y Gipuló y Luís de Zubiría e Ybarra, como revelan los documentos publicados en el libro «El Hito de la Siderurgia», quienes en representación de la Sociedad de Altos Hornos y Fábricas de Hierro y Acero de Bilbao mantuvieron contactos personales y cruce de correspondencia con Víctor de Chávarri y Sálazar y Pedro de Gandarias y Navea como representantes de la Sociedad Anónima de Metalurgia y Construcciones Vizcaya. Las negociaciones se prolongaron hasta 1901.

Poco antes de su fusión definitiva La Iberia envió a AHB y La Vizcaya una carta con la petición de integración de esa sociedad en la nueva, bien sea por compra o fusión. La fusión de esas dos empresas siderometalúrgicas con plantas integrales completas, cuya competitividad fue en aumento durante toda la década anterior exportando hierro y acero vizcaíno a toda Europa, y de la fábrica de hojalata de La Iberia, dio origen al nacimiento de la nueva empresa.

Altos Hornos de Vizcaya (AHV) se fundó el 29 de abril de 1902 en Bilbao. Tomás de Zubiría Ybarra (en 1907 nombrado conde de Zubiría) fue el primer presidente de Altos Hornos de Vizcaya y se mantuvo al frente de la compañía durante casi treinta años. La nueva compañía tenía un capital de 32 750 000 pesetas; la mayor parte procedía de AHB[8]

  • 37.500 acciones Altos Hornos de Bilbao.
  • 25.000 acciones La Vizcaya .
  • 3.000 acciones La Iberia.

Tras esta fusión, la concentración de poderes continuó en la nueva sociedad, repartiéndose estos entre el grupo vasco dominado por los clanes familiares de los Ibarra-Zubiría-Vilallonga (AHB), Chavarri y Gandarias-Durañona (La Vizcaya) y el madrileño-catalán de los Urquijo, Barat, Girona y Angolotti (también de AHB). Prueba de esta concentración es el hecho de que en la Junta General de accionistas celebrada el 28 de abril de 1902, cinco accionistas ( Tomás de Zubiría Ybarra, Benigno Chávarri (desde 1914 marqués de Chávarri), Juan T. Gandarias, Urquijo y Baray) tenían el 58% de los votos.[8]

Su emplazamiento productivo se realizó en Baracaldo y Sestao convirtiéndose en pocos años en la mayor empresa del país, siendo a partir de entonces uno de los máximos exponentes de la economía industrial española,[2] Su cercanía a los yacimientos de hierro, con puerto de mar y de alta tradición metalúrgica y siderúrgica facilitaron el crecimiento.

Acción de los Altos Hornos de Vizcaya del año 1948 de 500 pesetas.

La nueva sociedad contaba con 200 empleados, 14 ingenieros, 65 contramaestres, 5.420 obreros y 230 mineros.[27]

Primeras empresas auxiliares y servicios asociados

La creación de AHV y la posterior sustitución del carbón mineral por coque de mayor poder calorífico, impulsaría el comercio: exportación de acero e importación de coque, estimulando la creación de barcos de acero y vapor. Como consecuencia se crearon nuevos astilleros, lo más reseñables Astilleros del Nervión y Astilleros Euskalduna.[11]

Aunque la exportación e importación de materia prima se hacía principalmente mediante barcos, el transporte ferroviario se fue haciendo cada vez más importante. Con las primeras explotaciones mineras se usó para el transporte del hierro a los muelles, con sus respectivos cargaderos, y luego a las fábricas (ferrocarriles mineros);[29]

El gran volumen de trabajadores de AHV generó una gran demanda de asistencia facultativa al accidente de trabajo y la necesidad de la empresa de reponer en su puesto a sus operarios se gestó el proyecto de construir un sanatorio quirúrgico para accidentes de trabajo que se inauguró en 1911 en Baracaldo con la denominación de Sanatorio Quirúrgico Altos Hornos de Vizcaya. Décadas más tarde, con el declive de la empresa, tras derribar el edificio antiguo y en su lugar construirse uno nuevo pasó a formar parte de titularidad pública con el nombre de Hospital de San Eloy.[27]

Promoción de Casas Baratas (2ª fase) construidas en 1918.

En 1915 AHV firmó para el alquiler, con opción de compra, unos terrenos de su propiedad situados en Sestao para la construcción de un nuevo astillero entre la fábrica de AHV de Sestao y los Astilleros del Nervión (estos también en Sestao pero colindantes con Baracaldo, zona La Punta-Desierto). Se creó para ello la Sociedad Española de Construcción Naval de Sestao (La Naval). En 1919, o 1920 según otras fuentes, AHV compró todas las acciones de Astilleros del Nervión y de una fábrica adyacente (San Francisco de Mudela o San Francisco de Desierto[18]

En 1916 finalizó su primera promoción de viviendas para ser ofrecidas en alquiler a los trabajadores de la empresa. Difirió del planteamiento de las Cooperativas Obreras de Casas Baratas ya que estas viviendas fueron de la propia empresa, por ello destacaron por su diseño. Mientras las creadas por las Cooperativas eran promovidas por los propios trabajadores aunque las empresas colaborasen o tutelasen los proyectos. La segunda promoción finalizó en 1918 con un diseño más simple sin jardines aunque manteniendo su arquitectura. Esas dos promociones fueron construidas en el barrio de San Vicente de Baracaldo.[32]

En 1917 adquirió la empresa Hulleras de Turón en Turón ( Asturias) para la explotación de sus minas de carbón, con el fin de abastecer de esta materia prima a sus fábricas.[8]

En 1918 se inauguró el Colegio de «Los Hermanos de las Escuelas Cristianas» para escolarizar a los hijos de los trabajadores de AHV en Baracaldo.[8]

Además, ese mismo año la multinacional metalúrgica estadounidense Babcock & Wilcox fundó su filial Sociedad Española de Construcciones Babcock y Wilcox creando varias plantas en la Vega del Galindo, en terrenos de Sestao y Valle de Trápaga.[17] ya que AHV no contaba con instalaciones dedicadas a ese tipos de productos.

En 1923 se inició un primer ciclo de expansión por Vizcaya que alcanzó hasta 1929 comprando varias empresas auxiliares como Luchana Mining, Bur Boulton Haywood, Bilbaína de Maderas y Alquitranes y Compañía Minera de Dícido entre otras.[8]

En 1929 se construyó otra empresa similar a Babcock & Wilcox también de capital estadounidense, aunque mucho más pequeña, en la Vega del Galindo pero ya en terrenos del Valle de Trápaga con el nombre de General Eléctrica Española. Se especializó en fabricar material eléctrico y mecánico utilizando las patentes de General Electric y Alstom.[36]

República y Guerra Civil

En 1931 se proclamó la Segunda República Española y con ello comenzó una de las peores crisis en la marcha de la empresa. La conflictividad laboral comenzó con una huelga de cinco meses en el Taller de Hojalata de la Iberia en Sestao y otra de tres meses en el Departamento de Transportes. Descendieron los pedidos de materiales a causa de la paralización de la actividad ferroviaria, así como el descenso de las construcciones navales y urbanas.[8]

En 1932 falleció Tomás de Zubiría Ybarra ( conde de Zubiría), primer presidente del Consejo de Administración de la empresa. Al año siguiente la Junta General de Accionistas acordó nombrar presidente del Consejo de Administración a Víctor Chávarri y Anduiza (marqués de Triano) hijo de Víctor Chávarri.[8]

El 18 de julio de 1936 se produjo la sublevación de diversos mandos militares, que dio comienzo a la Guerra Civil Española. Por su gran valor estratégico, desde el punto de vista militar y económica, afectó de forma importante a la marcha de AHV.[8]

En 1937 fueron bombardeadas las instalaciones de la fábrica de Baracaldo, cayendo 18 bombas y causando destrozos en el Taller de Modelos y en los Trenes de Laminación. Además, el Gobierno de la República ordenó destruir todas instalaciones de la empresa para impedir que cayesen en manos del Ejército de Franco. El Batallón Gordexola protegió esas instalaciones e impidió el cumplimiento de la orden,[8]

Poco después la fábrica fue ocupada militarmente y fue la Comisión Militar de Incorporación y Movilización Industrial, bajo la presidencia del general Calonge, quien diseñó un plan de trabajo, de acuerdo con el Consejo de Administración de AHV, para abastecer de material de guerra al Ejército.[8]

Debido al ambiente de conflictividad provocado por la República la postura de la empresa fue clara según el informe que presentó a la Junta General de Accionistas, celebrada el 15 de junio de 1938:[8]

«con la ocupación de Bilbao por los rojoseparatistas, que tradujo en pérdidas, cada vez mayores, la continuidad de la explotación minerosiderúrgica, como necesariamente en aquellas lamentables condiciones tenía que acaecer. (...) en este último periodo iniciado el año 1936, fue propósito de Altos Hornos de Vizcaya apartarse del ambiente políticoeconómico y de relaciones con el Gobierno instaurado en Vizcaya, por no querer intervenir en las fabricaciones de guerra que hubieran perjudicado a los que en la gloriosa Cruzada de liberación luchaban por la verdadera España (...) Ello trajo como consecuencia la paralización de las fábricas de Barakaldo y Sestao durante meses, pero además se produjeron pérdidas aún mayores para la Sociedad, derivadas de criterio económico-social del Gobierno Provisional de Vizcaya y más tarde del llamado Gobierno de Euskadi, en lo relativo al pago de los salarios y primas durante el periodo de paro de las fábricas, subsidio a la movilización, indisciplina social, decaimiento de los mandos, falta de trabajo y, en fin, en una palabra, el desequilibrio absoluto entre costos y los precios de venta en un ambiente progresivo de restricción de la producción, que hacía cada día mayor el quebranto económico de las Empresas (...) Durante este desdichado periodo, Altos hornos de Vizcaya tuvo que soportar pérdidas cifradas en cerca de veinte millones de pesetas»

Hegemonía, crecimiento y expansión

Tras la guerra civil, al quedar la industria vasca casi intacta, sirvió como destino atractivo para el éxodo rural y el desarrollo económico de la zona, convirtiendo el Gran Bilbao en uno de los mayores núcleos urbanos de España. Continuó su hegemonía en parte gracias a la compra de la Compañía Siderurgia del Mediterráneo en 1940[39]

En 1945, dentro del programa energético del nuevo régimen, adquirió terrenos en el norte de Álava para la construcción de dos embalses en la cuenca del Zadorra - Urrunaga y Ullíbarri-Gamboa- para la producción de energía eléctrica, asegurando así el abastecimiento a sus fábricas en períodos de restricciones. Para la ejecución de ese proyecto en 1947 fundó la Sociedad de Aguas y Saltos del Zadorra.[43]

La correlación de fuerzas con la industria asturiana, ya que eran empresas privadas, la rompió en 1950 el franquismo cuando, por iniciativa del presidente del Instituto Nacional de Industria, Juan Antonio Suanzes, se creó ENSIDESA (Empresa Nacional Siderúrgica Sociedad Anónima) en Avilés ( Asturias). ENSIDESA, a la que se opuso el capital privado vasco y asturiano, se convirtió en la materialización de los ideales autárquicos del régimen franquista. El ministro de Industria Gregorio López Bravo acabó con esa idea y supeditó el desarrollo de ENSIDESA a los intereses privados de AHV y de las tres obsoletas siderúrgicas privadas asturianas. Suanzes presentó su dimisión a Franco. Las siderúrgicas privadas asturianas se refundieron en Uninsa, con el apoyo y participación del estado y con una moderna factoría en Gijón.[2]

En 1964 finalizó la construcción de la Ciudad Deportiva de San Vicente (en Baracaldo), infraestructura que tuvo en propiedad once años.[8]

Debido al crecimiento de la Compañía Siderurgia del Mediterráneo se construyó la IV Planta Siderúrgica Integral de España en el Puerto de Sagunto en 1968 (las otras plantas eran la de AHV -en Sestao y Baracaldo-, otra en Puerto de Sagunto -propiedad de AHV- y la de Ensidesa -en Avilés-) que provocó la creación de la sociedad Altos Hornos del Mediterráneo (AHM) en 1971.[38]

También en 1968 AHV terminó de reagrupar sus intereses mineros en la filial llamada Agruminsa (Agrupación Minera S.A.) que empezó a explotar diversas minas décadas atrás anexionando el patrimonio de las antiguas compañías mineras de Vizcaya, Cantabria y del resto de España que habían pasado a ser propiedad de la siderurgia en las décadas precedentes;[48]

Década de los 70

Antiguas oficinas centrales en Baracaldo.

En los años 70 destacó su expansión por el resto de Vizcaya y Navarra. El cierre progresivo de diversas fábricas de Baracaldo, debido a diferentes conflictos laborales, provocó que en 1970 dejase de tener factorías productivas en esa localidad fabril perdiendo todas sus instalaciones siderúrgicas de cabecera y quedando únicamente el Tren de Bandas en Caliente (TBC) de Ansio y un horno eléctrico. No obstante, mantuvo sus oficinas centrales y su razón social en Baracaldo. Para paliar esos cierres AHV se extendió y compró empresas situadas en Echévarri (La Basconia) en 1969; y Lesaca (Laminaciones de Lesaka) además de construir una fábrica de tubos de Zalain (entre Vera de Bidasoa y Lesaca) y de chapa prepintada en Legasa en 1973. En 1969 también compró las instalaciones originales de La Basconia en Basauri pero fueron cerradas un año después.[8]

En cuanto a la compra de empresas indirectas, no siderúrgicas, destacó la compra al Banco de Bilbao de la constructora Obrascón con sede en Bilbao en 1973[52]

En esa década era la principal empresa del País Vasco, dando trabajo directo a 14.330 trabajadores -en el año 1969-[55]

A pesar de que aún tuviese gran importancia en la economía española, debido al milagro económico español -de la que AHV también fue partícipe- dejó de ser la principal empresa de España. Empresas impulsadas por el Instituto Nacional de Industria lograron imponerse en importancia, aun así seguía siendo la líder de su sector incluso por encima de otras empresas impulsadas por dicho organismo.[56]

Con la explotación a gran escala de los carbonatos a cielo abierto de la mina corta de Gallarta y de la mina subterránea de Bodovalle, la empresa consiguió llegar en 1978 a recuperar la producción minera de 1930, superando los 2 millones de toneladas anuales.[47]

Declive y cierre

Debido a la reconversión industrial, de finales de los años 70 y sobre todo de los años 80, en 1978 Altos Hornos del Mediterráneo tuvieron que pasar al sector público. Ni las medidas urgentes de apoyo del sector siderúrgico de 1978, ni las medidas urgentes de reconversión de la Siderurgia Integral de 1981 lograron frenar la caída.[57]

En 1981 se encargó un informe externo a la empresa Kawasaki. Este señalaba que la falta de competitividad de la Siderurgia Integral Española se debía fundamentalmente a la baja productividad laboral y al bajo rendimiento productivo, por lo que propuso varias reformas que fueron rechazadas.[8]

En 1986 AHV finalizó su plan de mejoras pero con la entrada en la Comunidad Económica Europea en 1986, es decir, con la progresiva supresión de aranceles, fue necesaria una segunda reconversión. A pesar de lo que se pensó en un inicio debido a la reconversión realizada por el gobierno[21]

En el declive de la empresa y como consecuencia de la ejecución del «Plan de Competitividad Conjunto AHV- Ensidesa», en diciembre de 1994 tuvo lugar la constitución del Grupo CSI (Corporación de la Siderurgia Integral), cuya reorganización dio lugar en 1997 a la creación de Aceralia Corporación Siderúrgica (ACS), posteriormente parte del grupo Arcelor.[7]

Marcha de Hierro

La «Marcha de Hierro» fue la protesta más importante en contra del Plan de Competitividad aceptado por el gobierno en octubre de 1992 a propuesta de la nueva empresa creada para ese fin, la Corporación de la Siderurgia Integral (CSI). En ella 500 trabajadores de Vizcaya, 250 de Asturias y 50 de Navarra marcharon andando hasta la sede del Ministerio de Industria en Madrid. Todas las plantas de las empresas afectadas por la protesta secundaron un paro de 24 horas. Una vez en Madrid se incorporaron más personas para crear una gran manifestación estimada en unas 50.000 personas.[59]

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