Alto representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad

Alto representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad
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Federica Mogherini daticamera.jpg

ResidenciaBruselas
Designado porConsejo Europeo (mayoría cualificada) con la aprobación del Presidente de la Comisión Europea e investidura del Parlamento Europeo
Duración5 años (mandato de la Comisión)
Primer titularJürgen Trumpf
Creación1999
Sitio web1. web del Servicio Exterior
2. web en el Consejo
3. web en la Comisión

El alto representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad (AR), también conocido informalmente por los medios como alto representante, jefe de la diplomacia europea, Mr. PESC[1]​ o ministro de Asuntos Exteriores de la Unión (según la terminología de la frustrada Constitución Europea), es el alto funcionario europeo encargado de dirigir y ejecutar toda la política exterior de la Unión Europea. La creación de este cargo constituye una de las principales innovaciones institucionales del Tratado de Lisboa, que busca dar lugar a una mayor coherencia, influencia y visibilidad a la Unión en la escena internacional y en más peso en sus relaciones con otros países y organismos institucionales.

El alto representante es el jefe de la diplomacia comunitaria, coordina la acción exterior de la Unión en el seno de la Comisión Europea como uno de sus vicepresidentes y es el encargado de las relaciones internacionales y, como mandatario del Consejo, dirige y ejecuta la política exterior y de seguridad común de la Unión (incluyendo la política común de seguridad y defensa), es jefe y dirige el Servicio Europeo de Acción Exterior.

En la actualidad este cargo está ocupado por la socialista Federica Mogherini, que junto con el Consejo velará por la unidad, coherencia y eficacia de la acción de la Unión Europea. Es asistida por los servicios de la Comisión y del Consejo, cuya formación de asuntos exteriores le corresponde presidir.

Historia

El cargo de alto representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad es una creación del Tratado de Lisboa, que para facilitar una mejor y más cohesionada proyección internacional de la Unión Europea salvaguardó la idea contenida por la abandonada Constitución europea, si bien alteró su denominación. Lo que en el Tratado constitucional tomaba el nombre de Ministro de Asuntos Exteriores de la Unión, en Lisboa se conservó bajo la más modesta y prolija denominación actual. Esta renuncia a los elementos demasiado simbólicos no alteró en nada el contenido ni las funciones del nuevo cargo, que recogía la clásica reivindicación que nació con la creación originaria del puesto de Javier Solana, la de refundir en uno solo los siguientes puestos:

  • Alto Representante del Consejo para la Política Exterior y de Seguridad Común (el llamado Míster PESC[1]​)
  • Comisario europeo de Relaciones Internacionales
  • Presidente del Consejo de Asuntos Generales y Relaciones Internacionales -dividido ahora en dos formaciones distintas, una de las cuales el Consejo de Asuntos Exteriores-, cargo éste que ocupaba de manera rotatoria el ministro de exteriores del Estado que ejercía en cada momento la Presidencia de turno.
Javier Solana, ex AR para la PESC, con el presidente ruso Dmitri Medvédev.

Dicho lo cual, podemos considerar al primero de éstos como el más próximo o asimilable antecedente del actual Alto Representante (AR). El primer cargo de Alto Representante del Consejo para la PESC fue creación del Tratado de Ámsterdam, si bien la política exterior y de seguridad común propiamente dicha era un concepto vigente desde Maastricht. La escasa visibilidad de este peculiar área de la acción política europea, conocida como segundo pilar, y la confusión que causaba en las relaciones internacionales la profusa representación diplomática de la Unión Europea desde la entrada en vigor de este último tratado en 1993, empujó a los líderes europeos a promover su institucionalización con razón de las reformas de Ámsterdam. Así, se acordó la creación del puesto de Alto Representante del Consejo para la PESC, que recaería en el Secretario General del Consejo, a la sazón el diplomático alemán Jurgen Trumpf. Pero la intención era desde un principio la de asociar este nuevo cargo a una cara conocida, una persona con peso político propio y experiencia en las relaciones internacionales y, a ser posible, bien visto por los americanos. Examinados estos requisitos, las nuevas funciones recayeron en el político al que todos daban por favorito: el español Javier Solana.

Javier Solana había sido ministro en varios de los gobiernos socialistas de Felipe González en España, haciéndose cargo sucesivamente de las carteras de Cultura, Educación y Portavocía del Gobierno y, finalmente, Asuntos Exteriores, departamento éste que dirigió durante casi cuatro años. Al cabo de este tiempo, Solana fue promovido a la política internacional con el apoyo de Felipe González y del entonces Presidente de los Estados Unidos, el demócrata Bill Clinton, con los que mantenía un estrecho vínculo personal, siendo designado en 1992 Secretario General de la OTAN, puesto desde el que acordaría y coordinaría los bombardeos a las fuerzas de Slobodan Milošević en la antigua Yugoslavia. Su experiencia en la arena internacional, y muy particularmente en asuntos de seguridad global, supusieron un importante bastión sobre el que pudo apoyarse en sus primeros tiempos la PESC, que por lo demás carecía de una plataforma propia sobre la que poder despegar políticamente, más allá de los contactos internacionales de su jefe. Además, su conocimiento sobre asuntos y capacidades militares y su especial vínculo con los Balcanes, destrozados y políticamente desmembrados tras dos guerras civiles, orientó pronto la política exterior hacia la idea de la estrategia y las misiones combinadas, civiles y militares, lo que favoreció en seguida la aparición y posterior institucionalización de una llamada política europea de seguridad y defensa.

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