Alonso Fernández de Madrigal

Alonso Fernández de Madrigal, en el libro Retratos de Españoles ilustres. 1791.

Alonso Fernández de Madrigal, más conocido como «el Tostado» o «el Abulense» ( Madrigal de las Altas Torres, Ávila, 1410 - Bonilla de la Sierra, Ávila, 3 de septiembre de 1455) fue un clérigo, académico y escritor español, Obispo de Ávila (1454 - 1455), sucesor del Obispo que hoy llamaríamos Alonso de Ulloa y de Fonseca (1445 - 1454) al pasar a ser éste en febrero de 1454 Arzobispo de Sevilla y más conocido como Alonso I de Fonseca (Toro, Zamora, 1418 - Coca, Segovia, 1473), a no confundir con el a veces llamado Alfonso III de Fonseca y que hoy llamaríamos (y era de verdad con nuestra forma de apellidar de hoy) un Alonso de Fonseca y Ulloa, nacido posteriormente (en 1476) a la muerte de tanto Alonso Fernández de Madrigal "El Tostado" como de Alfonso I de Fonseca a quien "El Tostado" sustituyó en la sede de Ávila.

Biografía

Hijo de Alfonso Tostado e Isabel de Ribera, estudió Artes, Teología y Leyes en la Universidad de Salamanca, fue colegial, y luego rector, del Colegio Mayor de San Bartolomé de Salamanca. Se graduó de Maestro en Artes y en Teología y obtuvo el título de Bachiller en la Facultad de Derecho. Regentó la cátedra de Artes y la de Filosofía moral antes de 1436; también la de Poesía cuando era maestrescuela. Seguramente sustituyó en 1440 a Guillermo de Murcia en la cátedra de Biblia, que obtendría quizá en propiedad hacia el otoño de 1441; ya era profesor de Teología antes de junio de 1443. Conocía el latín, el griego y el hebreo.

Viajó a Italia hacia 1442 comisionado por el rey Juan II para asistir al concilio de Basilea para defender la doctrina conciliarista o la superioridad del concilio sobre el Papa, pero no llegó a pasar de Italia, pues en 1443 expuso 21 proposiciones en Siena delante del papa Eugenio IV y tres de ellas desagradaron al pontífice, que encargó al cardenal español Juan de Torquemada, un fecundo teólogo tomista, su refutación, que no logró.

A pesar de haber ingresado en la Cartuja al volver por Tarragona en 1444, Juan II lo nombró su consejero y en Salamanca fue nombrado Maestrescuela en enero de 1446; un año antes de su muerte, en el año 1454, fue nombrado obispo de Ávila a instancias del rey y ocupó esta silla hasta su muerte, acaecida el 3 de septiembre de 1455 en Bonilla de la Sierra (Ávila). La extensión de su saber y lo mucho que escribió dieron origen a la frase proverbial "saber o haber escrito más que el Tostado". Entre sus discípulos figuran Pulgar, Palencia y Ximénez de Prexano.

Está enterrado en la catedral de Ávila, en un suntuoso sepulcro obra de Vasco de la Zarza realizado hacia 1511 por iniciativa del obispo Alonso Carrillo de Albornoz. Se trata de un sepulcro a la vez retablo y altar.

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