Alonso Fernández de Lugo

Alonso Fernández de Lugo
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Alonso Fernández de Lugo funda la ciudad de Santa Cruz de Tenerife. Pintura de Manuel González Méndez.
Información personal
Otros nombres Alonso de Lugo
Nacimiento c. 1456
San Lúcar de Barrameda
Fallecimiento 20 de mayo de 1525 (69 años)
San Cristóbal de La Laguna
Nacionalidad Española Ver y modificar los datos en Wikidata
Familia
Padres Pedro Fernández de Lugo
Inés de las Casas
Cónyuge Violante de Valdés (matr. 1475-90)
Beatriz de Bobadilla (matr. 1498-1504)
Juana de Masiéres (matr. 1514-25)
Hijos Pedro, Fernando, Beatriz, Luisa y Constanza
Información profesional
Ocupación Conquistador, alcaide, gobernador, capitán general
Conocido por Conquistas de La Palma y Tenerife
Años activo 1478-1525
Título Adelantado de las islas Canarias
Sucesor Pedro Fernández de Lugo
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Alonso Fernández de Lugo ( San Lúcar de Barrameda, c. 1456 - San Cristóbal de La Laguna, 20 de mayo de 1525) fue un hidalgo y conquistador castellano-andaluz responsable de la incorporación definitiva de las islas Canarias a la Corona de Castilla en el siglo xv.

Participó en la conquista de Gran Canaria y capitaneó las de La Palma y Tenerife, de las que sería gobernador. También fue nombrado por los Reyes Católicos capitán general de Berbería «desde el cabo de Aguer hasta el de Bojador» y Adelantado de las islas Canarias.[1]

Biografía

Hijo segundo de Pedro Fernández de Lugo, comerciante de ascendencia gallega, y de Inés de las Casas, Alonso de Lugo nació en Sanlúcar de Barrameda hacia el año 1456, conociéndose pocos datos de sus primeros años.[1]

Participación en la conquista de Gran Canaria

En mayo de 1478 Alonso de Lugo se embarca en la expedición de conquista realenga de la isla de Gran Canaria comandada por el capitán Juan Rejón, el obispo de Rubicón Juan de Frías, y el deán Juan Bermúdez.[1]

Lugo está presente en la fundación del real de Las Palmas, gérmen de la futura ciudad, participando asimismo en la batalla de Guiniguada contra los aborígenes que tiene lugar poco después. En 1479 es enviado por los Reyes Católicos a la isla Pedro del Algaba como gobernador para impulsar la conquista frenada por los enfrentamientos entre Rejón y Bermúdez. Lugo era concuño de Algaba, por lo que apoyó la causa de este y participó en los hechos que condujeron al aprisonamiento de Rejón y su envío a la Península. Sin embargo, Rejón escapa y regresa a la isla en 1480, asaltando el real y tomando como prisioneros a Algaba y sus partidarios. El gobernador es ejecutado poco después, mientras Lugo, que había intentado evitar la muerte de su concuño, es desterrado a la isla de El Hierro.[2]

Nombrado nuevo gobernador de Gran Canaria Pedro de Vera en 1480, Lugo vuelve a ser incorporado a las operaciones de conquista de la isla una vez desterrado Rejón. En septiembre de 1481 Vera envía a Lugo al noroeste de Gran Canaria para liderar la presencia castellana en el reino de Gáldar. En Agaete Lugo construye una torre, de la que es nombrado alcaide, y en la que sufre batallas, asedios y hambrunas.[1]

En 1482 llegan refuerzos a Agaete comandados por Hernán Peraza el Joven, que, junto a Lugo, consiguen apresar al guanarteme de Gáldar Tenesor Semidán, hecho que conduce a la consumación de la conquista en abril de 1483.[2]

Pedro de Vera recompensa a Lugo por sus servicios con las tierras y aguas de Agaete, que pone en rendimiento y donde construye un ingenio de azúcar, residiendo aquí con su familia entre 1483 y 1491.[3]

Conquista de La Palma

Iglesia de Santo Domingo, Santa Cruz de La Palma. Construida en la fundación de la ermita de San Miguel, fundada por Fernández de Lugo.

Alonso de Lugo parte a la corte en 1491 para concertar con los Reyes Católicos la conquista de la isla de La Palma. Los reyes se la conceden en junio de 1492, con la condición de que la acabara en un año y que corriera el capitán con los gastos de la empresa a cambio de beneficiarse de los quintos de la corona «de los captivos e ganados e bienes» de la isla.[4]

El 29 de septiembre de 1492 Alonso de Lugo desembarca en Tazacorte con novecientos soldados entre castellanos y canarios. A su llegada a La Palma reafirma las paces con cuatro de los doce bandos de la isla que habían pactado anteriormente con el juez pesquisidor de Gran Canaria Francisco Maldonado y con el obispo de Canarias. La resistencia del resto de la isla fue escasa, con la salvedad del bando de Aceró liderado por Tanausú. Finalmente, y tras varios intentos infructuosos de penetrar en la Caldera de Taburiente donde se habían hecho fuertes los palmeros, el 3 de mayo de 1493 Lugo logra apresar a Tanausú, con lo que se da por concluida la conquista de la isla.[5]

Conquista de Tenerife

Preparativos

Culminada la incorporación de La Palma a la Corona de Castilla, Lugo parte de nuevo hacia la Corte para capitular la conquista de Tenerife. Los Reyes le conceden los derechos en diciembre de 1493. Lugo, agradecido por los privilegios otorgados, renuncia a los setecientos mil maravedíes que los monarcas le debían por la conquista de La Palma, lo que provoca las quejas de sus socios de la empresa palmera Berardi y Riberol.[1]

Durante su estancia en la Corte, Lugo denuncia ante los Reyes la entrada esclavista que varios armadores sevillanos habían realizado en Anaga, bando de paces, y que ponía en riesgo la estrategia conquistadora que planeaba. Los Reyes mandan que los guanches esclavos sean liberados y entregados a Lugo para que los devolviera a la isla y poder retomar las paces. Por contra, les informa también de supuestas deslealtades por parte de los bandos de paces palmeros, para así justificar la venta de estos como esclavos.[1]

Para financiar la expedición de conquista, Lugo vende sus haciendas de San Lúcar de Barrameda y Sevilla, y se concierta con varios comerciantes genoveses.[1]

Primera entrada

El ejército conquistador desembarca en Añazo a principios de mayo de 1494, fundando Lugo el real de Santa Cruz como base de operaciones y reafirmando las paces que Pedro de Vera había hecho con los bandos de Güímar, Adeje, Abona y Anaga.

Poco después Lugo se entrevista en la Laguna con el mencey de Taoro Bencomo, líder de los bandos de guerra —Taoro, Tacoronte, Tegueste, Daute e Icod— de la que resultan enemigos. Ambos bandos se retiran, avanzando luego Lugo hacia el interior de la isla para comenzar la conquista. En el barranco de Acentejo son cercados por los guanches, desarrollándose la conocida matanza de Acentejo al quedar prácticamente destruido el ejército castellano. El propio Lugo resulta herido al recibir una pedrada en la mandíbula, escapando del combate gracias a la ayuda de Pedro Benítez el Tuerto.[1]

Reunidos los superviventes en el real de Añazo, Lugo ordena la retirada a Gran Canaria.[1]

Segunda entrada

Una vez en Las Palmas, Lugo recaba la ayuda del duque de Medina Sidonia, que envía a la isla un cuerpo de soldados veteranos de la guerra de Granada, así como de Inés Peraza y Beatriz de Bobadilla, señoras de Fuerteventura y Lanzarote, y de La Gomera y El Hierro respectivamente. Además, para poder financiarse nuevamente, el capitán conquistador tuvo que vender todos sus bienes y posesiones, entre las que se encontraba su heredamiento de Agaete, y volver a concertar un acuerdo con los mismos armadores de la anterior entrada. Organizada la ayuda, Lugo parte hacia la corte para pedir a los Reyes una prórroga del plazo de culminación de la conquista, lo cual logra.[1]

Mientras espera la llegada de las tropas del Duque, Lugo regresa a Tenerife a principios de 1495. Durante esta operación refuerza la torre de Añazo, reafirma una vez más las paces con los reyes amigos y construye una nueva torre en la zona de Gracia.[1]

Las tropas peninsulares llegan al puerto de Las Palmas en octubre, siendo recibidas personalmente por Lugo, desembarcando en Añazo a principios de noviembre. Poco después de su arribada se internan en la isla, siendo recibidos por las fuerzas guanches en las llanuras próximas al campamento de Gracia. Se entabla así la conocida como batalla de la Laguna el 14 de noviembre, de la que resultan derrotados los guanches y muertos sus principales caudillos Bencomo y Tinguaro.[1]

Fin de la conquista
Rendición de los menceyes. Pintura de Carlos de Acosta.

A mediados de diciembre se reanuda la campaña, internándose Lugo y sus huestes hacia el reino de Taoro. Cerca del barranco de Acentejo vuelven a enfrentarse a los guanches en la llamada victoria de Acentejo, siendo estos los derrotados esta vez. Esta victoria acaba prácticamente con la resistencia guanche. En los meses siguientes se llevan a cabo campañas de castigo y razias, llegando Lugo a licenciar a gran parte de las tropas el 15 de febrero de 1496.[1]

En marzo, Lugo parte hacia la Península para vender los esclavos apresados y pagar así parte de sus deudas, regresando enseguida a Tenerife. En mayo se presentan en el campamento del Realejo de Taoro los menceyes de los bandos de guerra para someterse a los conquistadores, dándose por concluida la conquista de la isla. Lugo vuelve entonces a embarcarse rumbo a la corte para presentar ante los Reyes a los menceyes vencidos y recibir sus recompensas. Durante este tiempo, se llevan a cabo reclamaciones contra el capitán conquistador por parte de quienes le prestaron ayuda y servicios durante la conquista.[1]

Expedición a Berbería

En 1501 por orden de los Reyes Alonso de Lugo desembarcó en la costa africana y fundó una fortaleza. Los berberiscos lanzaron ataques a los castellanos que causaron la muerte de dos de los sobrinos del Adelantado. Según Bartolomé de las Casas, Alonso Fernández de Lugo pudo huir solo gracias al sacrificio del capitán general de la expedición, Francisco de Peñalosa, y de otros veinte caballeros.[6]

Gobierno de La Palma y Tenerife

Alonso Fernández de Lugo es nombrado por los Reyes Católicos gobernador de San Miguel de La Palma el 8 de junio de 1492, y de Tenerife el 28 de diciembre de 1493, además de recibir el derecho a repartir tierras y bienes en ambas islas.[1]

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