Alonso Carrió de la Vandera

Alonso Carrió de la Vandera ( Gijón, 1715[2]

Biografía

No se tienen precisiones de su llegada a las Indias, aunque es probable que estuviera en la Nueva España hacia 1735, desde donde se trasladó al Río de la Plata y al Perú, donde combatió las incursiones inglesas. En 1767 acompañó a los jesuitas cuando estos fueron expulsados de los dominios españoles; sin embargo, en 1771 recibió el cargo de visitador de correos en el extenso tramo que media entre las ciudades de Lima y Buenos Aires.

La principal obra de La Vandera fue el libro titulado Lazarillo de ciegos caminantes (título completo: Lazarillo de ciegos y caminantes desde Buenos Aires hasta Lima), inspirado en la prosa satírica de Quevedo y Torres Villaroel.[2] En dicha obra, el relator (en primera persona) es un viajero que narra en modo documental el prolongado y lento viaje en carreta, previa etapa en Montevideo, desde la ciudad de Buenos Aires hacia el Alto Perú, pasando por Córdoba, Santiago del Estero, San Miguel del Tucumán, Salta, Jujuy, Tarija. La narración documental pierde su continuidad (o el texto prosiguiente está perdido) al entrar en el Alto Perú.

El texto resulta valioso, ya que aporta información cultural, geográfica, histórica y económica de un extenso territorio —con el típico y ameno carácter de la literatura de viajes—, señalando observaciones que siempre resultan (por el estilo) novedosas, sobre aspectos relevantes del territorio recorrido en su época; por ejemplo señala la relativa pobreza arquitectónica de la ciudad de Buenos Aires, la opulencia alcanzada por ciertos sectores de la sociedad cordobesa, la función de milicianos de frontera que cumplían las tropas reunidas por el cabildo de Santiago del Estero, lo propicio para la agricultura de la zona de San Miguel del Tucumán, la belleza de las mujeres de Salta, las cuales, empero, solían padecer de coto (esto por el agua carente de yodo que bebían), o la presencia de gauderios en las zonas de Jujuy y Tarija, los cuales, en opinión de La Vandera, eran «soeces» y demasiado liberales, hecho que hacían notar con mucha efusividad en sus canciones improvisadas ( payadas), cantadas de igual a igual por hombres y mujeres.

Modernamente se ha considerado que el libro en cuestión, que se indica como editado en Gijón durante 1773 (pero cuya primera edición hecha en Lima durante 1776 se conoce), no fue obra de Alonso Carrió de la Vandera, sino de su secretario aborigen peruano Calixto Bustamante, aunque la crítica considera que Bustamante era el lazarillo o guía de La Vandera. En todo caso, corresponde tener en cuenta ciertas notas estilísticas (que ya se trasuntan en el título, que evoca el Lazarillo de Tormes) semejantes a la literatura picaresca.

Otra obra firmada por La Vandera es la llamada Reforma del Perú ( 1783), texto con consideraciones políticas que señalan la escisión del Virreinato del Perú ante la pronta creación del Virreinato del Río de la Plata.

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