Almacenamiento de calor

La mayoría de los sistemas de calefacción solar y algunos de refrigeración solar se basan en el almacenamiento de calor de la energía solar en un material durante un cierto período. Esto se logra calentando un material que puede almacenar calor en su interior hasta que sea necesario devolverlo al ambiente. Para la refrigeración, por el contrario, se hace el proceso contrario. Se quita calor a un material, es decir se enfría, para que pueda absorber más calor.

La calefacción o refrigeración pasiva de un espacio se basa fundamentalmente en el mismo concepto, que consiste en crear una diferencia de temperatura entre el material y su entorno. Por esto es muy importante, al diseñar un edificio, prever zonas o sectores ubicados adecuadamente para que puedan almacenar una cantidad suficiente de calor durante el día y mantenerlo en una temperatura confortable durante la noche. En el verano debe trabajar al contrario, entregando al exterior suficiente calor durante la noche y así poder mantener frío el interior durante el día.

Precauciones de diseño y uso

Dado que conceptualmente parece simple de aplicar esta estrategia en un edificio hay que ser cuidadosos en su uso ya que pueden lograrse efectos indeseados. Por ejemplo:

  • Si no hay un adecuado estudio del asoleamiento a lo largo de todo el año en el interior y exterior pueden generarse calentamientos en zonas no deseadas.
  • De manera semejante si no hay un adecuado sistema de ventilación natural pueden no "enfriarse" la masa térmica y sobrecalentar el edificio.
  • Hay que ser cuidadosos con el tamaño de las ventanas y prever protecciones solares adecuadas.
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