Alimentación en la Antigua Grecia

Kílix, un tipo de copa muy frecuente en la Grecia Antigua, siglo V a. C., Museo Británico.

El régimen alimenticio de los griegos antiguos se caracterizaba por su frugalidad, reflejo de las condiciones difíciles de la agricultura griega. Está fundamentado en la «trilogía mediterránea»:[1]trigo, aceite de oliva y vino.

Los cereales constituían la base de la alimentación griega. Principalmente trigo duro, espelta y cebada. El trigo era reducido a grano empleado en puré o molido en harina para hacer pan o tortas. la cebada se suele utilizar para hacer la maza, el plato básico griego. Los agricultores cocinaban en el horno el trigo harinero. La pasta de trigo se utilizaba en la fabricación de galletas de consumo corriente, las galletas se hacían en moldes y se secaban. Los cereales se servían a menudo con verduras (col, espinacas, cebollas, lechuga, rábanos, lentejas, habas o garbanzos). El consumo de pescado y carne varía dependiendo de las fortunas de las familias, y estaba reservada a los ricos. Por otra parte, los griegos consumían una gran cantidad de productos lácteos, especialmente queso La frase «no comer más que cebada» es el equivalente de «estar a pan y agua». Se conocía la mantequilla, pero se prefería el aceite de oliva. La comida era acompañada de vino (tinto, blanco o rosado), de agua, a veces aromatizada.

La alimentación de los griegos se conoce por las fuentes literarias y artísticas: las comedias de Aristófanes y extractos de las obras conservadas por el gramático Ateneo, los vasos pintados y por las figurillas de terracota.

En familia

Los antiguos griegos hacían tres comidas al día:

  • un desayuno (ἀκρατισμός / akratismós), compuesto de pan de cebada mojado en vino puro (ἄκρατος / ákratos); al que eventualmente se le agregaban higos o aceitunas,[3]
  • una cena (δεῖπνον / deĩpnon), la comida más importante del día, que tenía lugar generalmente a la caída de la noche;

Puede añadirse una merienda (ἑσπέρισμα / hespérisma), que se solía tomar al anochecer.[6]

Comían sentados; el empleo de banquetas estaba reservado a los banquetes (de ahí su nombre). Las tortas de pan podían servir de plato, pero eran más corrientes los recipientes de terracota o de metal. La vajilla se refina con el tiempo y, por ejemplo, encontramos platos de materiales preciosos o de vidrio a lo largo de la época romana.

La presencia de mujeres era rara en las comidas y banquetes, y permanecían en la mayor reserva y silencio. Era costumbre que salieran cuando los convivios habían terminado de comer, y podían entablar conversaciones libremente. Parece que, en la mayoría de los casos, las mujeres tomaban sus comidas aparte.[9]

La costumbre de depositar en las tumbas pequeños modelos en terracota representando piezas del mobiliario nos permite tener una buena idea de los muebles griegos. Los griegos comían sentado, el uso de banquetas estaban reservado para banquetes o los aristócratas.[10]​ Las mesas, altas para las comidas ordinarias, bajas para los banquetes, primeramente eran rectangulares. En el siglo IV a. C., la mesa generalmente toma una forma redonda, a menudo con pies zoomorfos, como por ejemplo las patas de un león.

Las tortas de pan podían ser utilizadas como platos, pero las escudillas de tierra cocida o de metal eran más corrientes.[13]