Alicia Moreau de Justo

Alicia Moreau de Justo
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Alicia Moreau de Justo en 1972.
Información personal
Otros nombres Alicia Moreau
Nacimiento 11 de octubre de 1885
Bandera de Reino Unido Londres, Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda
Fallecimiento 12 de mayo de 1986 (100 años)
Bandera de Argentina Buenos Aires, Argentina
Nacionalidad Argentina Ver y modificar los datos en Wikidata
Partido político Partido Socialista
Familia
Padres Armand Moreau
María Denanpont
Cónyuge Juan B. Justo (1922-1928)
Educación
Alma máter Universidad de Buenos Aires (1907-1914)
Información profesional
Ocupación Médica, política
Años activa 1902- 1982
Empleador
Distinciones 1984: distinción Mujer del Año
1985: distinción Médica del siglo por la UBA
1985: distinción Ciudadana ilustre de la Ciudad de Buenos Aires
1988: premio Konex de Honor
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Alicia Moreau de Justo ( Londres, Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda, 11 de octubre de 1885- Buenos Aires, Argentina, 12 de mayo de 1986) fue una médica y política argentina, figura destacada del feminismo y del socialismo.[2]

Se dedicó a organizar conferencias en la Sociedad Luz, fundó el Ateneo Popular junto con su padre y fue secretaria de redacción en el periódico Humanidad Nueva,[4]

Para 1918, ya había fundado la Unión Feminista Nacional y tras el deceso de su esposo en 1928,[7]

Biografía

Infancia y adolescencia

Recreación de lo que sucedió el 18 de marzo de 1871, cuando se inició la Comuna de París.

Alicia Moreau nació en Londres en 1885, como la menor de tres hermanos.[8]

En 1890, Alicia y María Denanpont, su madre, emigraron a la Argentina para residir en Sansinena, que prometía ser la capital nacional del país, situación que no prosperó. Moreau luego diría: «Cuando llegué al país, no caminaba; como digo siempre, tuve mucho gusto de aprender a caminar sobre esta tierra de la que nunca me separé».[11]

Realizó sus estudios secundarios en la Escuela Normal Nº 1, frente al edificio de Obras Sanitarias, donde conoció a Hipólito Yrigoyen, quien enseñaba allí como profesor de Moral e Instrucción Cívica. Moreau luego recordaría que mantuvieron una estrecha relación y él solía prestarle libros sobre cuestiones de derecho.[14]

Juventud, feminismo y socialismo

En 1902, tomó contacto con las hermanas Chertkoff, fundadoras del Centro Socialista Femenino (que desempeñaba la divulgación de los saberes filosóficos y sociológicos de la época), y las acompañó en la Asociación Pro-Educación Laica que se organizó en Morón en 1903 y en la tarea de abrir bibliotecas populares y jardines maternales.[16]

En 1906, cuando contaba con 21 años, Alicia Moreau fundó el Movimiento Feminista.[1]

A partir del Congreso, el Partido Socialista, que contaba con un activo Centro Femenino, la comenzó a invitar para dar conferencias a los simpatizantes en los diversos centros socialistas a través de la Sociedad Luz de Barracas,,[22]

Luego, acudió a conversar en los centros obreros, donde debatió sobre temas como la tuberculosis, alcoholismo, sífilis, higiene social y prevención sanitaria.[1]

Además, incursionó en la denominada «Huelga de los inquilinos», en donde se manifestó en contra de los elevados alquileres que imponían los conventillos (tipo de vivienda urbana también conocido como inquilinato); y apoyó «La marcha de las escobas», una procesión de amas de casa que tenía como objetivo defender sus derechos por los barrios pobres de la ciudad de Buenos Aires.[21]

«Siempre creí que este país merecía ser distinto. Que un día íbamos a unirnos todos y el destino cambiaría. Recuerdo los barrios obreros de esta ciudad cuando llegábamos con las banderas rojas, y la gente se iba reuniendo y se iban logrando cosas. Cuando el Partido Socialista era una parte linda de la vida. Cuando las mujeres nos juntamos por primera vez y empezamos a pelear por nosotras...»

Alicia Moreau de Justo.[25]
Alicia Moreau en 1910.

Entre 1906 y 1914, además de organizar el primer congreso femenino internacional e iniciar una campaña para crear escuelas para inmigrantes, escribió varios artículos sobre educación y política en la Revista Socialista Internacional dirigida por Enrique del Valle Iberlucea. Algunos de esos artículos se titularon La escuela nueva, La Comuna y la educación, Liga Internacional para la educación racional de la infancia, Internacionalismo escolar y Las universidades populares de Noruega.[21]

El Ateneo Popular y la revista Humanidad Nueva

En 1910, junto a Berta W. de Gerchunoff y su padre Armand Moreau, fundó el Ateneo Popular con el fin de promover la extensión de la educación secundaria y universitaria, convirtiéndose así en uno de los centros de educación popular más activos de la ciudad.[21]

En 1914, obtuvo su diploma universitario de honor y una tesis titulada «La función endócrina del ovario», convirtiéndose en una de las primeras médicas de América Latina, especializándose en enfermedades femeninas.[29]

«Me hubiera gustado ver que en este siglo que he vivido no existieran niños ni ancianos desvalidos.»
—Alicia Moreau de Justo.[30]

En 1919, dejó de publicarse Humanidad Nueva tras diez años de ediciones pero a su vez apareció Nuestra causa, una revista mensual fundada por Moreau dedicada a exaltar la acción de la mujer en todos los campos: cultura, arte, problemas sociales y políticos; por otra parte, fue designada por las organizaciones feministas argentinas como delegada por las mujeres argentinas en el Congreso Internacional de Obreras celebrado en Washington.[31]

La Primera Guerra Mundial

En 1914, al iniciarse la Primera Guerra Mundial, inició un amplio movimiento pacifista luego de que el Poder Ejecutivo presentó un proyecto de ley, en el cual se establecía la instrucción militar en las escuelas, colegios e institutos de enseñanza. A mediados del mes de agosto de 1915, el mismo fue sometido a la consideración del Congreso. Ante esta situación, el Ateneo Popular y la Sociedad Luz decidieron impulsar una campaña contra la militarización escolar, y Alicia Moreau fue designada delegada a los congresos que se promovieron en el ámbito de esa movilización pacifista.[22]

«La Gran Guerra» afectó muy de cerca a los socialistas, quienes sufrieron la reclutamiento de gran parte de sus militantes, sobre todo de inmigrantes y sus hijos. Moreau asistió a diversas reuniones llevadas a cabo en el Ateneo Popular en contra de los conflictos bélicos con el fin de fomentar la paz. Sin embargo, en 1917, cuando se inició la Revolución Rusa, manifestó que «no podría haber sido llevada a cabo sin una guerra».[22]

La Unión Feminista Argentina e ingreso al Partido Socialista

En 1920, fue una de las fundadoras de la Unión Feminista Nacional (UFN) con el fin de unificar las distintas organizaciones feministas que existían en ese entonces,[12]

Juan B. Justo, su esposo.

En 1921, decidió afiliarse al Partido Socialista a pesar de que se definía como una socialista revolucionaria y no reformista;[36]

Moreau alcanzó en esas décadas a integrar el Comité Ejecutivo del Partido Socialista, a fundar el Comité Femenino de Higiene Social para combatir la trata de blancas y la legalización de la prostitución[21]

En 1925, las feministas obtuvieron su primer triunfo parlamentario al lograr la sanción de la Ley 11.317 reglamentando el trabajo femenino e infantil, en la que se establecía que las mujeres no podrían trabajar más de ocho horas diarias y 48 horas semanales. También se decretaba la prohibición del trabajo nocturno, tareas insalubres, el trabajo de niños menores de 12 años y el despido de mujeres embarazadas, y se agregó la licencia para amamantar y la obligación de las empresas de tener guarderías.[40]

Socialismo, pacifismo y el valor de la democracia

En 1932, elaboró un proyecto de ley de sufragio femenino que fue presentado por el diputado socialista Mario Bravo y que obtuvo la aprobación de los diputados, habiendo una amplia movilización de mujeres y presión de las organizaciones feministas. Sin embargo el proyecto fue rechazado por el Senado, donde predominaban ampliamente los conservadores.[22]

Sanción de la ley de voto femenino y gobierno peronista

El 23 de septiembre de 1947, durante un acto frente a la sede de la CGT, Perón firmó el decreto presidencial que le dio valor institucional a la ley 13.010, que le otorgó a las mujeres de todo el país el derecho al voto. El decreto presidencial fue recibido con orgullo por la esposa de Perón, Evita, quien desde la llegada del justicialismo al poder en 1946 bregó por que la ley fuera establecida ya que la Ley Sáenz Peña, que regía desde 1916, propiciaba el sufragio universal y obligatorio pero exclusivamente a los hombres, dejando a las mujeres en un rol de inferioridad cívica que socialmente no era justificado.[43] Moreau consideró al logro como «una maniobra política y no como una conquista social».

Un año antes, había escrito su libro La mujer en la democracia,[12]

Como parte de su larga lucha pacifista, en 1947, después de la Segunda Guerra Mundial, fundó la filial argentina del Acuerdo Mundial por la Paz que agrupaba «a todas las mujeres del mundo que deseaban luchar contra la guerra, con espíritu de justicia y solidaridad humanas.»[20]

Integrante de la Junta Consultiva, directora de La Vanguardia y división socialista

Oscar Alende, Alicia Moreau de Justo, Miguel Ángel Zavala Ortiz, Isaac Francisco Rojas, entre otros, en la primera reunión de la Junta Consultiva de la Revolución Libertadora.

Después del golpe militar encabezado por Pedro Eugenio Aramburu,[54]

En 1958, las diferencias entre ambos grupos era de tal magnitud que produjo la ruptura del Partido Socialista en el 44º Congreso, del que surgieron dos ramas: el Partido Socialista Argentino y el Partido Socialista Democrático (conformado por Ghioldi y Repetto).[56]

«...la situación ha cambiado. A mi edad, las cosas se miran de otra manera: sin posiciones sectarias. ¿Qué mejor unidad que la de los viejos camaradas? Pero el destino no está cerrado. Tenemos que acompañarlo al ritmo de los más jóvenes. Nada es imposible.»

Alicia Moreau de Justo.[2]

Tras el fallecimiento de Alfredo Palacios en 1965, Moreau asumió la Secretaría general del Partido Socialista Argentino.[57]

Militante por los derechos humanos

En 1975, a los 90 años, fue una de las fundadoras de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH), convocada por Rosa Pantaleón, junto con el obispo de Neuquén Jaime de Nevares, el rabino Marshall Meyer, el obispo Carlos Gatinoni, Raúl Alfonsín, Oscar Alende, Susana Pérez Gallart, Adolfo Pérez Esquivel y Alfredo Bravo.[22]

«La democracia es, así ha sido definida hace bastante tiempo, el gobierno del pueblo, por el pueblo, para el pueblo, es decir, que el pueblo no sea un instrumento para dar a otros las leyes que necesitan para hacer lo que quieran con el país.»

Alicia Moreau de Justo.[20]

En 1979, cuando la actividad política estaba prohibida, participó junto a otros dirigentes de la Confederación Socialista Argentina[22]

Otro aspecto relevante fue su relación con la Iglesia católica. A principios del siglo XX, su vínculo con algunos sectores de la Iglesia era regular. Moreau y Enrique Iberlucea la consideraban la responsable principal de la ignorancia popular, sumado al apoyo que el Episcopado dio a Perón en 1945. Una pastoral firmada por el cardenal Santiago Luis Copello y todos los obispos del país, decía que ningún católico podría votar a candidatos que inscriban principios tales como la separación entre Iglesia y Estado, el laicismo escolar, el divorcio legal (sancionado en 1986), entre otros.[22]

Centenario

En 1981, impulsó la reunificación del Partido Socialista mediante la creación de la Unidad Socialista en alianza con el Partido Socialista Popular y el Partido Socialista del Chaco, siendo elegida presidenta.[21]

Por su labor social, en 1984 fue elegida La Mujer del Año por la Cámara de Diputados de la Nación Argentina, mientras que la Universidad de Buenos Aires la distinguió con el título de Médica del Siglo.[63]

«Bueno, todo el mundo desea ser más capaz de lo que es, encontrar circunstancias que le permitan desarrollar esa capacidad, pero las circunstancias dependen de los de afuera, no de uno; y entonces se puede o no se puede, y yo he hecho lo que he podido.»

Alicia Moreau de Justo, 1985.[20]

En 1985, se conmemoró su centenario y se le rindió un homenaje en Unione e Benevolenza, en el que participó todo el arco político y social de la Argentina, y durante el cual dio su último discurso público, especialmente dirigido a los jóvenes y a las mujeres.[67]

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