Alfredo Di Stéfano

Alfredo Di Stéfano Gran Cruz de la Real Orden del Mérito Deportivo
Distefano eg 1958.jpg
Di Stéfano en 1958.
Datos personales
Nombre completo Alfredo Stéfano Di Stéfano Laulhé
Apodo(s) La Saeta Rubia[1]
Nacimiento Barracas, Buenos Aires, Argentina
4 de julio de 1926[3]
País Bandera de Argentina  Argentina
Nacionalidad(es) Bandera de Argentina  Argentina
Bandera de España  España ( adquirida)
Fallecimiento Madrid, España
7 de julio de 2014 (88 años)[2]
Altura 1,78 m (5 ft 10 in)
Carrera
Deporte Fútbol
Debut deportivo 15 de julio de 1945
( Club Atlético River Plate)
Posición Delantero
Dorsal(es) 9
Goles en clubes 498 (oficiales)
665 (no oficiales)
Retirada deportiva 3 de abril de 1966
( Real Club Deportivo Español)
Debut como entrenador 10 de septiembre de 1967
( Elche Club de Fútbol)
Retirada como entrenador 16 de marzo de 1991
( Real Madrid Club de Fútbol)
Carrera internacional
Selección Bandera de Argentina Argentina
Bandera de España España
Part. (goles) 37 (29)
Trayectoria
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Alfredo Stéfano Di Stéfano Laulhé ( Barracas, Buenos Aires, Argentina; 4 de julio de 1926- Madrid, España; 7 de julio de 2014)[4] para otros es considerado como uno de los mejores futbolistas de todos los tiempos, a la altura de otras leyendas como Pelé, Johan Cruyff y Diego Armando Maradona.

Como jugador fue internacional por dos países, circunstancia permitida en la época, contabilizando seis encuentros con la selección argentina y treinta y uno con la selección española tras adoptar la nacionalidad española en 1956.[8]

Considerado por la FIFA —máximo organismo futbolístico— como uno de los cuatro mejores jugadores de fútbol del siglo XX junto al brasileño Pelé, el argentino Diego Armando Maradona y el neerlandés Johan Cruyff,[14]

Durante años fue el máximo goleador de la historia del Real Madrid C. F., donde militó once temporadas, siendo el jugador nacido en Argentina con más títulos en la historia hasta el año 2010, cuando fueron superados sus veintidós trofeos oficiales.[21]

Trayectoria

Orígenes

Alfredo Di Stéfano nació el 4 de julio de 1926 en el barrio de Barracas,[24]

Alfredo Di Stéfano en su etapa en el C. A. River Plate (1947).

Entre 1940 y 1943 jugó junto a su hermano Tulio en el Club Social y Deportivo Unión Progresista, hasta que recibió un telegrama citándole para una prueba con el Club Atlético River Plate, equipo del que era socio y seguidor.[28]

Al año siguiente fue cedido al C. A. Huracán, club que ya se había percatado de su inmenso potencial debutando en la primera jornada del campeonato el 21 de abril en la derrota por 1-0 contra el Club Atlético Chacarita Juniors. Cuatro jornadas después, anotó su primer gol como profesional producido el 26 de mayo en el Estadio Tomás Adolfo Ducó. El delantero anotó dos tantos para el triunfo por 3-1 sobre Club Estudiantes de La Plata.[29]

Pese a la buena delantera que conformaba con Tucho Méndez y Turco Simes, dada la alta cantidad que se pidió por su pase definitivo para retenerlo la siguiente temporada, los dirigentes del C. A. Huracán no abonaron dicha cantidad por la inminente huelga que se avecinaba, donde todos los jugadores podrían quedar con sus derechos en su poder por encima de los clubes —circunstancia que terminó sucediendo el año siguiente— y volvió al C. A. River Plate. Sustituyendo al gran referente del equipo Adolfo Pedernera, con quien volvería a coincidir años después, se convirtió en el ídolo local y fue el año de su explosión como futbolista. Ese año consiguió el campeonato liguero de 1948 y se proclamó máximo goleador del torneo con 27 tantos en 30 partidos. Fue también en ese año cuando se incorporó por primera vez a la selección argentina, con la que ganó el Campeonato Sudamericano, en Guayaquil 1947, jugando 6 partidos y convirtiendo 6 goles. Además disputó la decimoctava edición de la Copa Aldao donde anotó un gol en los dos partidos de la final que ayudaron a su equipo a salir campeón del torneo internacional,[31]

Ya como referente y uno de los hombres referentes del fútbol argentino, en 1948 participó en la Copa Sudamericana de Campeones, un torneo oficial antecesor de la Copa Libertadores, donde logró el subcampeonato y anotó 4 goles en 6 partidos. En lo referente al campeonato doméstico, finalizó también como subcampeón por detrás del Club Atlético Independiente habiendo disputado 23 partidos en los que anotó 13 goles. Precisamente tras el partido que enfrentó a ambos conjuntos con remontada final de los «diablos rojos», se produjo la huelga de futbolistas. Debido a esto, la Asociación del Fútbol Argentino decidió que en los cinco últimos partidos del campeonato se jugasen con jugadores no profesionales, o amateurs.[32] Fue el principio del fin de su carrera en Argentina.

Dio comienzo una disputa entre los Futbolistas Argentinos Agremiados (FFA) y el gobierno del General Perón que no tuvo resolución hasta mayo de 1949, el Ministerio de Trabajo impuso un salario tope de mil quinientos pesos, inaceptable por los futbolistas y que provocó un éxodo sin precedentes a diferentes países.[33]

Su paso por Colombia

Di Stéfano fue uno de los casi sesenta futbolistas argentinos que emigraron al fútbol colombiano, cuya liga tenía los mejores jugadores sudamericanos de la época. Fue fichado para integrarse en el plantel del Club Deportivo Los Millonarios de Bogotá, donde junto a figuras como sus excompañeros Adolfo Pedernera y Néstor Rossi, Antonio Báez, Fello Meza o Julio Cozzi entre otros, conformó uno de los mejores equipos del continente durante esa época de comienzos de los años 1950, y que fue bautizado por los periodistas colombianos como el « Ballet Azul». Equiparado con grandes clubes europeos la prensa llegó a afirmar que jugar contra el C. D. Los Millonarios era todo un honor para cualquier equipo en el mundo.[35] Destacado por su formidable juego, Di Stéfano y sus compañeros se consagraron campeones cuatro veces del campeonato de liga (Dimayor); además, «la Saeta» —como era apodado— fue dos veces máximo goleador del mismo.

En 1952, el club colombiano fue invitado a participar en un torneo internacional en celebración de los 50 años del Real Madrid Club de Fútbol, torneo en el que también tomó parte el campeón sueco del Idrottsföreningen Kamraterna Norrköping. Fue curiosamente recibida la citación tras una renuncia del Club Atlético River Plate, equipo originario del futbolista, y ellos refirieron a los madrileños a dirigirse al conjunto colombiano como el indicado a invitar al evento.[36] Allí el equipo colombiano consiguió el trofeo tras desplegar un gran juego y derrotar 2-4 al Real Madrid Club de Fútbol, con el jugador argentino como el gran destacado.

“Millonarios el mejor equipo del mundo”
“Lo más grande que ha visto Madrid, Millonarios de Bogotá”
“El ballet bailó a su antojo. Un jugador de excepción, hombre de calidad genial que lleva la línea, se mueve incansable, abre brecha perforando la defensa rival con el cuerpo y al propio tiempo protege la pelota y tras su dribling seco y rotundo coloca la pelota donde y como quiere. Me he referido, por supuesto, a Di Stéfano, el delantero centro y verdadero crack del conjunto colombiano.”
“Los Millonarios del fútbol deslumbraron”
“Millonarios auténticos artistas del fútbol”.

Diversos titulares de la prensa española tras sus encuentros. Abril de 1952

“Nos regateó como a banderines en un campo de entrenamiento. [...] Di Stéfano estuvo extraordinario. Aparecía en defensa, en el centro del campo, en ataque. Dejó sentados a tres de los nuestros. Cuando tenía la pelota, no podías quitársela, sólo rezar para que la pasara”.

Miguel Muñoz, rival y posterior compañero tras el partido.[37]

Lógicamente logró ser visto por Santiago Bernabéu, presidente madridista en aquel entonces, quien se propuso contratarlo. Sin embargo, dichos movimientos no se dieron hasta la consecución de la prestigiosa Pequeña Copa del Mundo de Clubes del año siguiente, cuando fueron incentivados por la estrecha relación entre los presidentes de ambos clubes y en el que fue el fichaje más controvertido hasta el momento en la historia del fútbol. El 18 de febrero de 1953, en el partido ante el Sportklub Rapid Wien de dicho torneo, fue la despedida de «la Saeta Rubia» dejando para la historia 90 goles en 101 partidos oficiales en la Dimayor, 10 goles en la Copa Colombia en el mismo número de encuentros y 51 goles en 61 partidos no oficiales nacionales e internacionales.

Controversia con la FIFA por sus derechos de traspaso

Alfredo Di Stéfano protagonizó, con toda probabilidad, el fichaje más polémico de la historia del fútbol español. La controversIa surge por la decisión de muchos jugadores de América y Europa —casi 200— de irse a jugar aL campeonato colombiano de la División Mayor de Colombia (Dimayor), donde pagaban más, y donde fueron aceptados sin traspasos y al margen de la FIFA.[38] Con esto, la liga colombiana contaba con el beneplácito de la FIFA y a sus equipos se les permitió jugar amistosos fuera de Colombia.

El delantero hispano-argentino, quien era prácticamente desconocido en España hasta entonces, entusiasmó a todos cuantos asistieron la celebración de las Bodas de Oro del Real Madrid Club de Fútbol en marzo de 1952. Entre parte de los festejos se programó un torneo futbolístico al que acudió el C. D. Los Millonarios de Bogotá. Santiago Bernabéu y José Samitier, que asistieron al partido, quedaron fascinados con el juego de Di Stéfano. Ese mismo verano el presidente del club colombiano, Alfonso Senior, y el presidente del Real Madrid C. F., Santiago Bernabéu, se hicieron muy amigos tras la disputa de cuatro amistosos en América en una gira del club español por el continente americano.[39] Desde ese momento, se inició un conflicto entre los dos clubes españoles ya que los dos tenían los derechos del jugador, uno los adquirió del C. A. River Plate y otro del C. D. Los Millonarios.

Para solucionar el caso, el 15 de septiembre de 1953 la FIFA decidió, recomendada por Armando Muñoz Calero —miembro español de la FIFA y expresidente de la Real Federación Española de Fútbol—, autorizar a Di Stéfano a jugar cuatro temporadas en España alternativamente: dos de madridista (1953-54 y 1955-56) y dos de barcelonista (1954-55 y 1956-57).[41]

Así, el jugador comenzó la temporada 1953-54 jugando con los madrileños hasta la resolución del caso. Sus primeras apariciones no fueron del todo exitosas y el descontento crecía entre los aficionados —pese a anotar tres goles en cuatro partidos—,[ cita requerida] de modo que apenas un mes después, José Vidal-Ribas, miembro de la comisión gestora que se hizo cargo del C. F. Barcelona tras la dimisión de la junta directiva, firmó un comunicado en el que renunciaba a todos los derechos sobre Di Stéfano en favor del Real Madrid C. F., que le abonó el dinero adelantado por los catalanes al C. A. River Plate y pagó el resto del traspaso al club argentino haciéndose con la totalidad de sus derechos. Esta resolución que en principio aparecía en la prensa como un éxito de la gestión azulgrana porque se había librado de un jugador que no había conseguido encajar en ningún club y que parecía finalmente no atesorar la destreza que se esperaba de él,[ cita requerida] cambió la historia del fútbol español ya que fue el artifice del dominio del conjunto madrileño durante una década, y hasta convertido en el mejor equipo del mundo. Fue precisamente tras firmar la renuncia del jugador, cuando ambos equipos se enfrentaron y cuando el jugador dio muestras del jugador que se esperaba. Anotó dos goles en una victoria por 5-0, que se acrecentaron con tres goles más la semana siguiente en la victoria por 3-4 frente al otro gran rival madridista, el Club Atlético de Madrid.[42]

Uno de los personajes más decepcionados con este conflictivo fichaje fue Pepe Samitier, quien no pudo ver culminado su deseo de reunir en un mismo equipo a Kubala y Di Stéfano, dos de los considerados jugadores históricos de este deporte. Por contra, tampoco pudieron reunirse ambos en el club madrileño, y cuyo presidente Santiago Bernabéu fue quien trajo a España al jugador húngaro, si bien no pudo concretar su fichaje ya que la Real Federación Española de Fútbol dio en ese caso prioridad a los barcelonistas.[ cita requerida]

Sus años dorados en el Real Madrid

Di Stéfano, tras anotar uno de sus 307 goles en su etapa en el Real Madrid Club de Fútbol.

Para su debut como madridista se organizó un encuentro de presentación contra el Football Club de Nancy francés que tuvo lugar el 23 de septiembre de 1953. Éste finalizó en derrota por 2-4 con el jugador anotando el último gol del encuentro y de su equipo, que se encontraba plagado de suplentes debido al inminente comienzo de la temporada, ya que en la época no estaban permitidos los cambios durante un encuentro oficial. Sin embargo, esa derrota no marcó el devenir de su carrera, ya que su etapa de blanco estuvo llena de éxitos.
En contraposición, su debut oficial como madridista tuvo lugar cuatro días después frente al Real Racing Club de Santander en Madrid en un encuentro válido para el Campeonato de Liga 1953-54.[44] el primero de una sucesión que le llevó a anotar 227 goles en la liga española y ser el máximo anotador en cinco temporadas, a tan solo una de igualar a Telmo Zarra, y quedarse a 24 goles del mismo jugador como goleador histórico de la competición. De ellos, 216 fueron anotados como en su etapa madridista.

La mayoría de los historiadores y aficionados están de acuerdo en afirmar que su fichaje por el club madrileño, al que llegó con 27 años y siendo casi un desconocido en Europa,[45] cambió el rumbo del fútbol español y del viejo continente. Hasta la llegada del futbolista a la capital, el F. C. Barcelona era el dominador del país, mientras que los madrileños en cambio no lograban ganar la Liga desde hacía 20 años.

Con la llegada de Di Stéfano, «los blancos» consiguieron vencer ocho de las siguientes once ligas (en 1954, 1955, 1957, 1958, 1961, 1962, 1963, y 1964) y un Campeonato de España-Copa del Generalísimo (en 1962), situándose como el equipo referencia a batir en España.

Si bien llegó a ser el mejor jugador del país, sus grandes logros fueron a nivel internacional. Con la recientemente creada Copa de Clubes Campeones Europeos —o simplemente Copa de Europa— a manos de la UEFA, al fin un equipo podría consagrarse como mejor equipo del continente. En ella fue el Real Madrid C. F., en especial gracias a las actuaciones de Di Stéfano, quien consiguió cinco Copas de Europa consecutivas (entre 1955 y 1960, además de dos subcampeonatos, siendo un hito aún no igualado en la actualidad), dos Copas Latinas y la primera edición de la Copa Intercontinental en 1960, competición que designaría en adelante al mejor equipo del mundo. Aclamado a nivel internacional, conquistó para los madrileños un total de diecisiete títulos y disputó un total de 396 partidos en los que anotó 307 goles que le llevaron a ser considerado como el mejor futbolista de la época.

Durante las once temporadas en Madrid, fue nombrado Balón de Oro en dos ocasiones —que hubiesen sido tres de no prohibirse en la tercera edición del mismo votar a un futbolista que ya hubiese vencido el galardón— y Balón de Plata en otra ocasión, y fue integrante en varias ocasiones de un combinado europeo con los mejores jugadores de Europa en los que fueron los primeros partidos amistosos a nivel continental. Su fama le llevó incluso a protagonizar por primera vez un film en 1956 con la película «La Saeta Rubia» en la que se interpretó a sí mismo,[46] y tras la que protagonizó varias más siendo un gran aficionado al arte cinematográfico.

Su último partido oficial con el conjunto madrileño se produjo el 27 de mayo de 1964 en la Copa de Europa. El partido, correspondiente a la final de aquella edición finalizó con una derrota por 3-1 contra el Football Club Internazionale de Helenio Herrera, Luis Suárez y Sandro Mazzola. Diversas discrepancias con el técnico del conjunto —quien fuera su compañero temporadas atrás Miguel Muñoz—, y con la renovación de su contrato —creyendo el presidente Santiago Bernabéu que no merecía ser tan cuantioso debido a la ya alta edad del futbolista— dieron finalmente con el final de la etapa del jugador en el club, que puso rumbo a Barcelona para disputar los últimos años de su carrera en el Real Club Deportivo Español.

El que fue durante años el líder de un equipo que llegó a conocerse como el « Madrid de Di Stéfano», o «Madrid de las cinco Copas de Europa» —y que merced a dichos éxitos sería conocido en adelante como «los Vikingos»—[47] dejó al equipo en lo más alto del panorama futbolístico, antes de ser considerado años después como uno de los mejores futbolistas de la historia, honor que comparte con el brasileño Edson Arantes do Nascimento Pelé, el argentino Diego Armando Maradona y el neerlandés Johan Cruyff, quienes también le proclamaron con dicho honor. Además de ellos, otros muchos grandes jugadores de la historia así lo reconocieron, como por ejemplo Bobby Charlton, considerado el mejor inglés de la historia:

“Alfredo di Stéfano is maybe the greatest player I have ever seen. I watched him in a match when Manchester United played against Real in the semi-final of the European Cup in Madrid the year before the accident. In those days, there was no substitutes' bench; if you weren't playing, you were in the stand. I felt like I was looking down on what looked like a Subbuteo table —I was that high up— but I couldn't take my eyes off this midfield player and I thought, «Who on earth is that?»

He ran the whole show and had the ball almost all the time. I used to dream of that, and I used to hate it when anyone else got it. They beat us 3-1 and he dictated the whole game. I'd never seen anything like it before, someone who influenced the entire match. Everything went through him. The goalkeeper gave it to him, the full backs were giving it to him, the midfield players were linking up with him and the forwards were looking for him.

And there was Gento playing alongside and Di Stefano just timed his passes perfectly for him. Gento ran so fast you couldn't get him offside. And I was just sitting there, watching, thinking it was the best thing I had ever seen.

But I had been forewarned a bit by Matt Busby, the manager at the time, because he had been across and seen them play a match in Nice before the semi —in those days it wasn't easy to do that— and, when he came back, we asked him what they were like, but he didn't want to tell us. And I understood why he didn't when I saw them. I think he knew that, if he had said they were the best players he'd ever seen, it would have been all over for us before we'd started.

And this was when Di Stefano was thirty. What must he have been like in his youth?”

“Alfredo Di Stéfano es quizás el mejor jugador que nunca haya visto. Lo vi en un partido cuando el Manchester United jugó contra el Real Madrid en la semifinales de la Copa de Europa en Madrid el año anterior al accidente. En aquellos días, no había sustituciones; si no estabas jugando, estabas en el graderío. Me sentí como si estuviera mirando hacia abajo en lo que parecía una mesa de Subbuteo —así estaba de alto— pero no podía quitar los ojos de este centrocampista y pensé, «¿Quién en la tierra es ese?»

Dirigió todo el espectáculo y tuvo la pelota casi todo el tiempo. Solía ​​soñar con eso, y solía odiar cuando alguien más la tenía. Nos vencieron 3-1 y dictó todo el partido. Nunca antes había visto algo parecido, alguien que influenciase en todo el partido. Todo atravesaba por él. El guardameta se la entregaba, los defensores se la daban, los centrocampistas se asociaban con él y los delanteros lo buscaban.

Y estaba Gento jugando a su lado y Di Stéfano temporizaba perfectamente los pases para él. Gento corría tan rápido que no podías cogerle en fuera de juego. Y yo estaba tan sólo sentado allí, observando, pensando que era lo mejor que nunca había visto.

Pero yo había sido advertido un poco por Matt Busby, nuestro entrenador en la época, porque se los había cruzado y visto jugar un partido en Niza antes de las semifinales —en aquellos días no era fácil hacerlo— y, cuando él regresó, le preguntamos cómo eran, pero no quiso decírnoslo. Y entendí por qué no lo hizo cuando los vi. Creo que él sabía que, si él hubiera dicho que eran los mejores jugadores que jamás había visto, hubiera estado todo acabado para nosotros antes de que empezáramos.

Y esto fue cuando Di Stefano tenía treinta años. ¿Cómo debió ser en su juventud?”

Encuentro con las FALN

El 26 de agosto de 1963, Di Stéfano fue secuestrado en Caracas por miembros de las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional de Venezuela (FALN), grupo guerrillero que operó en Venezuela durante los años sesenta mientras el club madridista disputaba la Pequeña Copa del Mundo de Clubes. La operación fue dirigida por algunos combatientes del mencionado frente, entre los que se encontraba Paúl del Río alias «Máximo Canales», que manifestó que el trato dado al famoso futbolista fue siempre amistoso y cordial, a pesar de los momentos de tensión que derivaban de tal acción. Dos supuestos policías se presentaron en el hotel de concentración del conjunto español e invitaron a Alfredo a acompañarlos a la comisaría como un mero trámite burocrático por estar involucrado en un caso de tráfico de estupefacientes una persona de mismo nombre. En el coche le confirmaron que era un secuestro, que duró 72 horas, en las que el futbolista jugó al ajedrez y al dominó, vio la televisión, apostó a los caballos y hasta diseñó su propio menú para su cautiverio. Los secuestradores comentaron que nunca sintió que su vida estuviera en riesgo y siempre reaccionó de la mejor manera.[48]

Fue puesto en libertad a cien metros de la Embajada de España en Venezuela sin exigir rescate y, como así comentó años después Paúl del Río:

Esto es un secuestro. No le va a pasar nada. Somos revolucionarios que no estamos de acuerdo con el régimen de nuestro país. Le soltaremos enseguida. [...]
No se pidió dinero por el rescate. No hubo exigencia ni condición. Lo secuestramos basándonos en su fama. Eso nos ayudaba a obtener nuestros fines, su prestigio y la fama del Madrid. El equipo fue a jugar un partido amistoso y nosotros, lamentablemente, le sacamos tarjeta roja a las seis de la mañana. Y no pudo jugar.

Paúl del Río. 25 de agosto de 2005.

La operación buscó llamar la atención de la comunidad internacional sobre la tensa situación social y política que afrontaba Venezuela, emulando el secuestro del piloto argentino Juan Manuel Fangio en La Habana en 1958. El rapto de Di Stéfano fue bautizado con el nombre de «Julián Grimau», en homenaje al comunista español revolucionario miembro de la Checa de quien se tomó el nombre.[ cita requerida]

Retiro

Tras su despedida del club madrileño jugó para el Real Club Deportivo Español de Barcelona, en el que disputó dos temporadas, retirándose el 3 de abril de 1966, siendo éste su último partido como profesional. Actualmente es el séptimo jugador más veterano en disputar un encuentro del campeonato de liga de España.[33]

Felipe Gutiérrez, su incomparable amigo, jugó su último partido junto a Di Stéfano, el cual elogió a su amigo y lo apodó "Felipão", pues jugaba tal y como un brasileño.

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