Alfonso de Borbón y Borbón

Alfonso de Borbón
Infante de España
Información personal
Nombre secular Alfonso Cristino Teresa Ángelo Francisco de Asís y Todos los Santos de Borbón y Borbón
Nacimiento 3 de octubre de 1941
Roma, Bandera de Italia Italia
Fallecimiento 29 de marzo de 1956
(14 años)
Estoril, Flag of Portugal.svg Portugal
Entierro Panteón de Infantes del Monasterio de El Escorial
Religión Catolicismo
Familia
Casa real Casa de Borbón
Padre Juan de Borbón y Battenberg
Madre María de las Mercedes de Borbón y Orleans

Coat of Arms of Infante Alfonso of Spain.svg
Escudo de Alfonso de Borbón

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Alfonso de Borbón y Borbón ( 3 de octubre de 1941, Roma - 29 de marzo de 1956, Estoril) fue un infante de España, hijo de Juan de Borbón, conde de Barcelona y, por tanto, nieto del rey Alfonso XIII y hermano del rey Juan Carlos I y de las infantas Pilar y Margarita.

Biografía

Primeros años

Alfonso era el hijo menor de Juan de Borbón, jefe de la Casa Real española, y de la princesa María de las Mercedes de Borbón y Orleans. Al igual que sus hermanos Juan Carlos y Margarita, Alfonso nació en el Hospital Anglo-Americano de Roma,[1] ciudad en la que se hallaba exiliada la Familia Real española ( Pilar, la primogénita, había nacido en Cannes, Francia).

El recién nacido fue bautizado como Alfonso Cristino Teresa Ángel Francisco de Asís Todos los Santos.[3]

En el verano de 1942, toda la familia se trasladó a vivir a Lausana, en Suiza, lugar en el que había fijado su exilio a la reina Victoria Eugenia de Battenberg, viuda de Alfonso XIII.[5] ciudad en la que el conde de Barcelona establecería finalmente la residencia familiar.

En el otoño de 1950, Alfonso fue enviado a estudiar a España junto a su hermano Juan Carlos,[6]

En Miramar, los niños eran despertados cada mañana con toque de campana, tras lo cual debían dirigirse inmediatamente a los jardines para asistir al izado de bandera. A continuación, asistían a misa y al sermón del capellán del colegio. Una vez terminadas estas actividades, recibían el desayuno justo antes del comienzo de las clases. Al final de la mañana y, tras un corto recreo, los niños comían. Por las tardes, las clases comenzaban de nuevo a partir de las cuatro para acabar con otro breve descanso al final del día y previo a la cena. El día terminaba con el tiempo que había que dedicar al estudio.[7]

En el verano de 1954, Jesús Pabón y Suárez de Urbina, historiador que presidió el tribunal que había examinado a Juan Carlos, escribió al conde de Barcelona informándole de la opinión que tenía sobre los infantes. Pabón consideraba a Alfonso más espontáneo y menos retraído que su hermano Juan Carlos pero, aún reconociendo la gran inteligencia de Alfonso, también lo achacaba a la menor responsabilidad que este tenía que soportar en comparación con la que tenía su hermano mayor.[8]

Muerte y entierro

En marzo de 1956, Alfonso y su hermano Juan Carlos partieron hacia Portugal en el Lusitania Express para pasar las vacaciones de Semana Santa en Estoril con sus padres y hermanas.[11]

El día 29, Jueves Santo, Alfonso comenzó el día acudiendo junto a toda su familia a la misa matutina. A primera hora de la tarde, Alfonso debía acudir al Club de Golf de Estoril, donde competía en la Taça Visconde Pereira de Machado, un torneo infantil de golf.[5] junto a su padre y su hermano, que le habían acompañado al torneo. La familia al completo volvería a salir una vez más, esta vez para asistir a la misa vespertina que se iba a celebrar a las seis de la tarde. Acabada la celebración eucarística, todos regresaron a la casa para pasar el resto de la tarde.

Alrededor de las ocho, Alfonso falleció de un disparo accidental. Debido al mal tiempo que hacía aquel día, Alfonso y Juan Carlos se encontraban pasando la tarde en el cuarto de juegos de la casa. Comenzaron a jugar con un pequeño revólver del calibre 22 y, en un momento dado, cuando Juan Carlos estaba en posesión del arma, Alfonso recibió un tiro. Por su pequeño calibre, el revólver era, en principio, prácticamente inofensivo a una distancia prudencial, salvo en zonas vitales,[12]

Cuando los condes de Barcelona subieron al cuarto de juegos, Alfonso yacía sobre un charco de sangre. Pese a los esfuerzos de don Juan por reanimarle, el infante murió en sus brazos.[15]

A las ocho y media, Joaquín Abreu, el médico de la familia acudió a Villa Giralda, pero no pudo hacer nada por el joven infante.[12]

Al día siguiente, la prensa portuguesa publicó el comunicado oficial que había emitido la embajada española:[12]

Mientras su Alteza el Infante Alfonso limpiaba un revólver aquella noche con su hermano, se disparó un tiro que le alcanzó la frente y le mató en pocos minutos. El accidente se produjo a las 20:30, después de que el Infante volviera del servicio religioso del Jueves Santo, en el transcurso del cual había recibido la santa comunión.

La versión oficial del Gobierno español difería mucho de la realidad pues Franco en persona había impuesto que se silenciaran los detalles sobre lo ocurrido. Sin embargo, en los días siguientes, el hecho de que Juan Carlos era quien sostenía el arma que disparó el tiro mortal ya era vox pópuli y ni el implicado ni el conde de Barcelona lo negaron en ningún momento.[16]

Las circunstancias exactas en las que se desarrolló el accidente no se conocen con seguridad y las versiones varían más o menos según la persona que las cuente. El propio Juan Carlos contó a su amigo Bernardo Arnoso que había apretado el gatillo desconociendo que el revólver estaba cargado y que, tras rebotar en una pared, impactó en el rostro de su hermano.[16]

María de las Mercedes aseguró en su autobiografía que el conde de Barcelona había prohibido jugar a sus hijos con la pistola porque el día anterior habían estado disparando a las farolas. Pero que, aquella tarde, los infantes habían cogido igualmente el arma para disparar contra una diana. Poco después de las ocho el arma se disparó. Posteriormente, la misma María de las Mercedes sugirió la posibilidad de que su hijo Juan Carlos apuntara en broma a Alfonso y disparara sin percatarse de que el arma estaba cargada.[17]

Otra versión sobre lo ocurrido en el cuarto de juegos fue probablemente sugerida por la infanta Pilar, hermana de Alfonso y Juan Carlos. Según este relato, Alfonso regresaba al cuarto de juegos con las manos ocupadas llevando algo de comer para él y su hermano y empujó la puerta con el hombro. Al abrirse súbitamente, la puerta golpeó el brazo de Juan Carlos provocando que este accionara involuntariamente el gatillo. La bala saldría disparada, entonces, justo en el momento en el que Alfonso accedía a la habitación.[16]

Alfonso fue enterrado el 31 de marzo en el cementerio de Cascaes. A su funeral, oficiado por el nuncio papal en Portugal, asistieron diversas personalidades de varios países, entre ellas, Francisco Craveiro, presidente de la República Portuguesa, que acudía en representación del Gobierno luso. Por su parte, España estaba representada únicamente por Ignacio de Muguiro, ministro plenipotenciario, debido a que el embajador, Nicolás Franco (hermano del General), estaba recuperándose de un accidente. Sin embargo, entre los muchos mensajes que llegaron para dar el pésame a la familia, se encontraban uno del general Franco y otro de Carmen Polo, su esposa.[14]

Una vez acabados los actos, don Juan arrojó al mar el revólver que había causado la muerte de su hijo. Sobre esta arma, el historiador Paul Preston, autor del libro Juan Carlos. El rey de un pueblo comenta que se ha especulado mucho sobre su origen y que existen diversas versiones como que era un regalo que Franco había hecho a Alfonso, que el regalo era del conde de los Andes o que alguien se la había dado a Juan Carlos en la Academia Militar.[14]

[...] de Madrid habían traído los hermanos una pequeña pistola de seis milímetros, que nunca se ha contado quién les regaló.

Tras estos acontecimientos, la familia quedó muy afectada y Juan Carlos fue enviado de vuelta a Zaragoza. Juan Carlos se volvió huraño, comedido y más solitario, su padre quedó desolado y su madre cayó en una profunda depresión que la obligó a ingresar durante un tiempo en una clínica cercana a Fráncfort.

En los meses siguientes, Jaime de Borbón, tío de los infantes, enfrentado con el conde de Barcelona por cuestiones dinásticas,[18]

[...] la mezcla de insensibilidad y pura malevolencia demostradas por don Jaime era inaudita.

Años más tarde, Franco justificó ante el propio conde de Barcelona su idea de que lo mejor era mantenerle lejos del Trono con las siguiente palabras:[19]

Mírese Vuestra Alteza a sí mismo: dos hermanos hemofílicos [ Alfonso y Gonzalo], otro sordomudo [ Jaime]; una hija ciega [ Margarita]; un hijo muerto de un tiro [Alfonso]. A los españoles, tantas desgracias acumuladas sobre una sola familia no puede agradarles.

Alfonso permaneció enterrado en Portugal durante treinta y seis años hasta que, a petición de su padre, fue trasladado a España, ya durante el reinado de su hermano Juan Carlos. En octubre de 1992 los restos mortales fueron desenterrados en presencia del duque de Alburquerque, jefe de la Casa del Conde de Barcelona, y de José Joaquín Puig de la Bellacasa, embajador de España en Portugal.[20]

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