Alexander Woollcott

Alexander Woollcott
Alexander Woollcott (1939).jpg
Alexander Woollcott fotografiado por Carl Van Vechten, 1939
Información personal
Nombre de nacimiento Alexander Humphreys Woollcott
Nacimiento 19 de enero de 1887
Bandera de Estados Unidos Phalanx, Nueva Jersey, Estados Unidos de América
Fallecimiento 23 de enero de 1943 (56 años)
Bandera de Estados Unidos New York City, New York, Estados Unidos de América
Causa de muerte Infarto agudo de miocardio Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacionalidad Estadounidense Ver y modificar los datos en Wikidata
Educación
Alma máter
  • Hamilton College Ver y modificar los datos en Wikidata
Información profesional
Ocupación Periodista, crítico literario, escritor y conductor radiofónico Ver y modificar los datos en Wikidata
Género Crítica literaria Ver y modificar los datos en Wikidata
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Alexander Humphreys Woollcott ( 19 de enero de 1887- 23 de enero de 1943) era un crítico teatral y comentarista estadounidense de la revista The New Yorker, y miembro de la Mesa Redonda del Algonquin.

Woollcott sirvió de inspiración para Sheridan Whiteside, personaje principal de la obra El hombre que vino a cenar de George S. Kaufman y Moss Hart,[1] y para el no menos desagradable personaje Waldo Lydecker en la clásica película Laura. Woollcott afirmaba también que Rex Stout se inspiró en él para crear a su brillante detective Nero Wolfe, pero Stout lo negó.

Woollcott escribió la crítica del debut de Los Hermanos Marx en Broadway, I´ll Say She Is, y se convirtió en pieza fundamental en el renacimiento de la carrera del grupo cómico. Comenzó una larga y estrecha amistad con uno de sus componentes, Harpo Marx. Uno de los hijos adoptados de Harpo se llamó Alexander en homenaje al crítico.

Personaje polémico y demoledor crítico teatral, fue una de las personas más influyentes del panorama artístico en la primera mitad del siglo XX.

Biografía

Apodado Aleck, Woollcott nació en Phalanx, Nueva Jersey cerca de red Bank, Nueva Jersey y se graduó en el Hamilton College de Clinton, Nueva York. Con veinte años contrajo una Parotiditis que le dejó parcialmente, sino completamente, impotente. Nunca se casó ni tuvo hijos, aunque tuvo numerosas amigas, entre ellas gente como Dorothy Parker o Neysa McMein, a quién propuso matrimonio un día después de casarse con su nuevo marido, Jack Baragwanath.

Woollcott nació en una casa de 85 habitaciones, un vasto edificio destartalado que había sido una comuna. Se llamó la North American Phalanx y estaba en Phalanx (Nueva Jersey). Hubo muchos experimentos sociales a mediados de la década de 1800, algunos más exitosos que otros. Cuando The Phalanx fracasó después de un incendio en 1854, fue asumida por la familia Bucklin, los abuelos maternos de Woollcott. Allí, entre su extensa familia, Woollcott pasó gran parte de su niñez. Su padre fue un Cockney irresponsable que fue a la deriva a través de varios oficios, algunas veces pasando largos periodos lejos de su mujer e hijos. La pobreza estuvo siempre cerca de su mano.

Los Bucklins y los Woollcotts eran ávidos lectores, dando al joven Aleck un amor para toda la vida por la literatura, especialmente las obras de Charles Dickens. Gracias a un amigo de la familia, el Dr. Alexander Humphreys (por el que fue llamado Alexander), Woollcott fue al colegio, graduándose en el Hamilton College, al norte del estado de Nueva York, en 1909. Allí, a pesar de su pobre reputación (su mote era "Pútrido") fundó un grupo de teatro, editó la revista literaria de estudiante y fue aceptado por una fraternidad.

Fue uno de los más prolíficos críticos de teatro del The New York Times y fue un personaje serio cuya agudeza mordaz alegremente atractiva o bien vehementemente remelida por las comunidades artísticas de los años 1920 de Manhattan. Fue vetado durante un tiempo de revisar ciertos espectáculos de Broadway.[3] Desde 1929 a 1934 Woollcott escribió una columna llamada "Gritos y Rumones" para The New Yorker. Fue frecuentemente criticado por su estilo de escritura vistoso y florido y en contraste con sus contemporáneos James Thurber y S. J. Perelman, es leído actualmente, aunque su libro, While Rome Burns, publicado por Grosset & Dunlap en 1934, fue apodado en 1954 por el crítico Vincent Starrett como uno de los 52 "Libros Más Queridos del Siglo XX".

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