Alekséi Nikoláyevich Románov

Alekséi Nikoláyevich Románov
Алексей Николаевич Ромáнов
Zarévich de Rusia
Alexei Nikolaevich of Russia.jpg
El zarévich Alekséi en 1916
Información personal
Nombre secular Alekséi Nikoláyevich Románov
(en ruso: Aлексей Николаевич Ромáнов)
Otros títulos Atamán de los Ejércitos Cosacos
Nacimiento 12 de agosto de 1904
Palacio Peterhof, San Petersburgo, Imperio ruso Bandera de Rusia
Fallecimiento 17 de julio de 1918 (13 años)
Ekaterinburgo, República Socialista Federativa Soviética de Rusia ( RSFS de Rusia) Flag of the Russian SFSR (1918-1920).svg
Religión Iglesia ortodoxa rusa
Residencia Palacio Aleksandr
Familia
Dinastía Casa de Holstein-Gottorp-Románov
Padre Nicolás II de Rusia
Madre Alejandra Fiódorovna

Firma Firma de Alekséi Nikoláyevich RománovАлексей Николаевич Ромáнов

Lesser CoA of the grand duke tsesarevitch.svg
Escudo de Alekséi Nikoláyevich Románov
Алексей Николаевич Ромáнов

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Alekséi Nikoláyevich Románov (Алексе́й Никола́евич; 12 de agosto de 190417 de julio de 1918) fue el último tsesarévich (heredero aparente confundido con zarévich) del Imperio Ruso. Fue el quinto hijo y único varón nacido del matrimonio de Nicolás II y Alejandra Fiódorovna. Su título oficial era Su Alteza Imperial, Zarévich y Gran Duque de Rusia. Tras la Revolución rusa de 1917, murió asesinado junto a su familia el 17 de julio de 1918 en Ekaterinburgo.

Infancia

Alekséi (también conocido como Alejo por la castellanización de su nombre) nació el 12 de agosto de 1904 en el Palacio de Peterhof. Su esperado nacimiento alegró profundamente a sus padres, quienes anhelaban la llegada de un heredero al trono imperial. Sus hermanas fueron las grandes duquesas Olga, Tatiana, María y Anastasia.

Días después de nacer, el 3 de septiembre de 1904, fue bautizado en la capilla de Peterhof. Sus principales padrinos fueron su abuela, la emperatriz viuda María Fiódorovna; su tío abuelo, el gran duque Alejo Alexándrovich; su hermana Olga; Cristián IX de Dinamarca; Eduardo VII del Reino Unido; y Guillermo II de Alemania. Además, ya que Rusia se encontraba en guerra con el Japón, todos los soldados del ejército y armada rusa fueron nombrados padrinos honorarios. La condesa Sophie Buxhoeveden narró sobre la ceremonia:

El bebé yacía sobre una almohada brocada en oro, colgado en los hombros de la Princesa por una amplia banda de oro. Estaba cubierto con el pesado manto de brocado de oro, forrado en armiño, usado por el heredero de la corona. El manto era sostenido por un lado por el príncipe Aleksandr Serguéievich Dolgorúkov, gran mariscal de la Corte, y por el otro por el conde [Paul] Benckendorff, nomrado por costumbre y sabia precaución. El bebé lloró en voz alta, como lo haría cualquier bebé normal, cuando el viejo Padre Yánishev lo sumergió en la fuente. Sus cuatro hermanas pequeñas, con vestidos cortos de Corte, contemplaban con los ojos abiertos la ceremonia, Olga Nikoláievna, entonces de nueve años, estaba en la importante posición de una de las madrinas. Según la costumbre rusa, el Emperador y la Emperatriz no estuvieron presentes en el bautismo, pero inmediatamente después de la ceremonia, el emperador fue a la iglesia. Tanto él como la emperatriz siempre confesaron sentirse muy nerviosos en estas ocasiones, por temor a que la princesa cayera, o que el padre Yánishev, que era muy viejo, podría dejar al bebé en el fondo.

Fue bisnieto por línea materna de la Reina Victoria. Aún existen especulaciones sobre si el zarévich sufría de hemofilia o de porfiria, una enfermedad heredada de Jorge III que provoca un desorden en la sangre ( anemia hemolítica, hemorrágica) similar a la hemofilia, aunque las evidencias de otros descendientes de la Reina Victoria afectados, han conducido a pensar que la hemofilia fue la enfermedad que padeció, y que propició algunos cambios en la historia europea, dado que su madre intentó aliviar sus padecimientos mediante consultas a Rasputín, que se convirtió en el principal curandero del zarévich, y que hizo valer esta situación para sus posteriores influencias.

A causa de esta enfermedad, cada vez que tenía un accidente o un golpe, el acontecimiento se convertía en un calvario para sus padres.

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