Alejandro Casona

Alejandro Casona
Busto de Alejandro Casona-2.JPG
Información personal
Nombre de nacimiento Alejandro Rodríguez Álvarez Ver y modificar los datos en Wikidata
Otros nombres Alejandro Casona, El solitario
Nacimiento 23 de marzo de 1903 Ver y modificar los datos en Wikidata
Besullo, España Ver y modificar los datos en Wikidata
Fallecimiento 17 de septiembre de 1965 Ver y modificar los datos en Wikidata (62 años)
Madrid, España Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacionalidad Española Ver y modificar los datos en Wikidata
Educación
Alma máter
Información profesional
Ocupación Poeta y escritor Ver y modificar los datos en Wikidata
Seudónimo Alejandro Casona Ver y modificar los datos en Wikidata
Género Dramaturgo, teatro y poesía Ver y modificar los datos en Wikidata
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Alejandro Rodríguez Álvarez, conocido como Alejandro Casona, o también "El Solitario" ( Besullo - Cangas del Narcea, Asturias, 23 de marzo de 1903 - Madrid, 17 de septiembre de 1965) fue un dramaturgo y maestro español de la Generación del 27.[2] En sus propias palabras:

«Tenía que escribir el teatro del amor, del odio, de la venganza (...) Se me puede acusar, con razón, de estar desligado del dato contingente, pero no del hombre».[3]

Alejandro Casona

Biografía

Nació en Besullo, una aldea montañesa asturiana, nieto de un herrero, hijo de Faustina y Gabino, maestros ambos. Su único juguete en la infancia fue un castaño (la "Castañarona").[5]

En 1922 entró en la Escuela Superior de Magisterio de Madrid, y cuatro años después obtuvo el título de Inspector de Primera Enseñanza, ganando plaza en el Valle de Arán (1928), donde llegó a poner en marcha un grupo de teatro infantil. En octubre de ese año, se casó en San Sebastián con Rosalía Martín Bravo, compañera de estudios en Madrid. El joven matrimonio se instaló en el pueblo de Lés (Lérida), donde nació, en 1930, su única hija, Marta Isabel, y permanecieron hasta febrero de 1931. En ese periodo, Casona adaptó El crimen de Lord Arturo de Wilde, que fue estrenada en 1929 en Zaragoza por la compañía de Rafael Rivelles y María Fernanda Ladrón de Guevara, y en la que por primera vez aparecía en cartel el seudónimo Alejandro Casona (en honor a la "casona del maestro" de su pueblo natal, Besullo).

Su vocación didáctica, inspirada en el ideario de la Institución Libre de Enseñanza, le valió ser nombrado por Manuel Bartolomé Cossío (presidente del Patronato de las Misiones Pedagógicas creadas durante la Segunda República Española) director del "Teatro ambulante" o " Teatro del pueblo". Para este proyecto escribió pequeñas obras como Sancho Panza en la Ínsula y Entremés del mancebo que casó con mujer brava; también adaptó obras clásicas, tanto para adultos como para niños y jóvenes.

Foto del reportaje aparecido en el número 229 de la revista "Crónica" de Madrid, en 1934, tras el estreno de La sirena varada, en la que aparece la intérprete principal, Margarita Xirgú.

En 1932, consiguió el Premio Nacional de Literatura (España) por Flor de leyendas, una colección de lecturas para jóvenes, ilustrado por Rivero Gil. Al año siguiente se le concede el premio Lope de Vega. Con tal espaldarazo, consiguió poner en escena por fin La sirena varada, pieza antinaturalista, definidora ya de su estilo poético a la par que misterioso ("misterioso a la asturiana", como escribió Max Aub al hablar de él).[6] La obra, con el apoyo de Adriá Gual y Margarita Xirgú llegó al público en la temporada de 1934.

Alejandro Casona alcanza su primer éxito teatral con La sirena varada, el 17 de marzo de 1934, estrenada en el Teatro Español por la compañía de Enrique Borrás y Margarita Xirgu, después de haber obtenido el premio Lope de Vega del Ayuntamiento de Madrid en 1933. Pero mucho antes se inicia su labor como autor y divulga­dor teatral. En 1932 fue propuesto para dirigir el Teatro del Pueblo, una más de las apasionantes actividades de las Misiones Pedagógicas. Así, de 1932 a 1935, el grupo recorrió gran parte de la España profunda llevando a escena piezas breves del teatro clásico español.

El estallido de la guerra civil española rompió toda expectativa de futuro. Casona estuvo en un hospital de Madrid montando representaciones para heridos de guerra con el Teatro del Pueblo y dando alguna conferencia sobre teatro en Valencia antes de dejar España en febrero de 1937, con la compañía de Pepita Díaz y Manuel Collado Montes.[7]

1937-1962

Exiliado en un principio en México, tras un éxodo por Costa Rica, Venezuela, Perú, Colombia y Cuba, se estableció en Buenos Aires, Argentina en 1939. Fuera de España estrenó el cuerpo central de su obra en el que Casona desarrolló su personal teatro, definido así por Genoveva Dieterich: "...el conflicto entre la realidad y la fantasía, la evasión a un mundo poético mejor, la búsqueda de la felicidad, la fuerza redentora del amor, la realidad del sueño...".[8] De ese periodo son, entre otras: Prohibido suicidarse en primavera, La dama del alba, La barca sin pescador, Los árboles mueren de pie, La tercera palabra o La casa de los siete balcones.

1962-1965

Regresó a España en 1962, donde estrenó con éxito de público y gran alboroto crítico lo mejor de su producción. Aceptado y en cierto modo utilizado por la política aperturista del último franquismo, Casona fue rechazado por la crítica más joven. Uno de sus grandes verdugos fue la revista Primer Acto; entre las demoledoras críticas, quizá las más reflexivas fueron las de su director José Monleón, recogidas y revisadas años después en Treinta años de teatro de la derecha (1971).[nota 1]

Discutido por unos y consagrado por otros, Casona puso en escena su última obra, un retrato de Francisco de Quevedo, titulada El caballero de las espuelas de oro (1964), en una excelente interpretación de José María Rodero. Murió el 17 de septiembre de 1965 en Madrid.

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