Alcazaba de Málaga

Alcazaba de Málaga
Bien de Interés Cultural
Patrimonio histórico de España
La Alcazaba desde el mar
Sala de la armadura mudéjar Patio de Surtidores Calzada amurallada
Columna con capitel decorado Patio de la Alberca
Alcazaba de Málaga ubicada en Provincia de Málaga
Alcazaba de Málaga
Alcazaba de Málaga
Alcazaba de Málaga (Provincia de Málaga).
Declaración 3 de junio de 1931
Figura de protección Monumento
Coordenadas 36°43′16″N 4°24′57″O / 36.720992, 36°43′16″N 4°24′57″O / -4.415711
Ubicación Málaga,
Flag of Andalucía.svg  Andalucía,
Flag of Spain.svg  España
Construcción Siglo XI- Siglo XIV
Estilos predominantes Califal, taifal y nazarí
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La alcazaba de Málaga (del árabe al-qaṣbah, قصبة, al kasbah, 'ciudadela') es una fortificación palaciega de la época musulmana, construida sobre una anterior fortificación de origen fenicio-púnico.[1] Se encuentra en las faldas del monte Gibralfaro, en una posición elevada pero contigua y unida al centro histórico de la ciudad, lo que constituía la antigua madina de Mālaqa, y en cuya cumbre se halla el Castillo de Gibralfaro.

Ocupaba el extremo oriental del desaparecido recinto amurallado de la ciudad, de manera que los frentes de mediodía, poniente y norte quedaban a intramuros. Su superficie actual de 15.000 metros cuadrados no alcanza ni siquiera la mitad del tamaño que poseía en su época de esplendor, como demuestran los planos históricos conservados.

Según el arquitecto restaurador, D. Leopoldo Torres Balbás, la Alcazaba de Málaga es el prototipo de la arquitectura militar del periodo taifa, siglo XI, con su doble recinto amurallado y gran cantidad de fortificaciones, siendo su único paralelo el castillo del Crac de los Caballeros, fortaleza levantada en Siria por los Cruzados entre los siglos XII y XIII.[2]

Historia

Vista desde la calle Alcazabilla.

La Alcazaba de hoy día es el resultado de un largo proceso histórico que podría dividirse en cuatro etapas: El periodo árabe, del siglo X al siglo XV; Tras la Reconquista hasta el siglo XVIII; el del abandono de su estructura militar y deterioro, que abarcaría el siglo XIX hasta los comienzos del siglo XX; y el de su recuperación como Monumento Histórico Artístico desde la década de 1930 hasta nuestros días.

Algunos historiadores musulmanes afirman que fue el rey de taifas bereber, Badis ben Habús, quien ordenó construir la Alcazaba, usando para su embellecimiento mármoles, columnas y estatuas del teatro romano adyacente, pero estudios ponen en tela de juicio esta afirmación ya que existen indicios que plantean que en vez de una labor de construcción, se trató de una restauración de un antiguo recinto amurallado de origen fenicio-púnico.[3] Asimismo, anteriormente a Badis ben Habús, la dinastía Hammudí, últimos Califas de Córdoba y reyes de la Taifa de Málaga, que trasladaron durante la Fitna de al-Ándalus la corte califal a Mālaqa, utilizaron el recinto de la Alcazaba y sus estancias como residencia palaciega.

Los Almorávides irrumpieron en ella en 1092 y los Almohades en 1146. Posteriormente, en 1279, es rendida a Muhammad II Ben al-Ahmar y pasa a formar parte del reino nazarita. Durante la Reconquista, la Alcazaba constituyó un infranqueable bastión musulmán en la toma de Málaga por Fernando el Católico, quien tras vencer y conquistar a El Zagal en Vélez, sitió la ciudadela que estaba en manos del Hamet el Zegrí y sus Gómeres. El asedio comenzó el 5 de mayo de 1487 y no logró derrotar al ejército musulmán constituido por tres mil gómeres y ocho mil hombres armados. El 18 de agosto, Ali Dordux, tras negociar su ciudadanía como mudéjar, rinde la Alcazaba, pero, bajo el mando de el Zegrí y Alí Derbal, el Alcázar de Gibralfaro resistió dos días más hasta sucumbir por el hambre y la sed. El 19 de agosto de 1487 entraron en la ciudad los Reyes Católicos, izando la cruz y el pendón de Castilla en la Torre del Homenaje de la Alcazaba. El rey Fernando entregó a Málaga la imagen de la Virgen de la Victoria, talla de origen alemán regalada por el emperador Maximiliano I al monarca español, que desde ese momento se convirtió en patrona de la ciudad.

Aunque existen testimonios sobre su buen estado de conservación hasta 1675, con el paso de los años, la ciudadela padeció un largo proceso de deterioro, siendo especialmente dramáticos el terremoto de 1680 y el bombardeo de la ciudad de Málaga que hicieron nueve buques franceses desde la bahía en 1693, en el transcurso de la Guerra de los Nueve Años. Durante la Guerra del Rosellón en 1794 fue presidio para 479 franceses y se erigió en el recinto, por orden del Secretario de Estado, el Duque de Alcudia, el Hospital Real de San Luis. Más tarde los muros exteriores y parte del recinto interior fueron usados para caserío. No fue hasta las primeras décadas del siglo XX cuando comienzan los trabajos de rehabilitación, especialmente desde los años 30 del siglo XX. Los principales responsables de estas labores fueron, entre otros, el crítico de arte Ricardo de Orueta, los arquitectos González Edo, Torres Balbás, Fernando Guerrero-Strachan Rosado y Prieto Moreno, y el investigador y académico Juan Temboury, todos bajo el auspicio del gobernador civil en aquel momento, Emilio Lamo de Espinosa.[4]

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