Alcantarilla (España)

Alcantarilla
municipio de España

Bandera de Alcantarilla.png
Bandera
Coat of Arms of Alcantarilla.svg
Escudo

Iglesia de la Asunción

Iglesia de la Asunción
Alcantarilla ubicada en España
Alcantarilla
Alcantarilla
Ubicación de Alcantarilla en España.
Alcantarilla ubicada en Región de Murcia
Alcantarilla
Alcantarilla
Ubicación de Alcantarilla en la Región de Murcia.
PaísFlag of Spain.svg España
• Com. autónomaFlag of the Region of Murcia.svg Región de Murcia
• ProvinciaFlag of the Region of Murcia.svg Murcia
• ComarcaHuerta de Murcia
• Partido judicialMurcia
Ubicación37°58′20″N 1°12′34″O / 37°58′20″N 1°12′34″O / -1.2094444444444
• Altitud62 msnm
(mín.:55, máx.:95)
Superficie16,24 km²
Población41 331 hab. (2017)
• Densidad2545,01 hab./km²
GentilicioAlcantarillero, -ra
Código postal30820
Alcalde (2015)Joaquín Ricardo Buendía Gómez (PP)
PatrónBeato Andrés Hibernón
PatronaNuestra Señora de la Salud
Sitio webwww.alcantarilla.es

Alcantarilla es un municipio español de la Región de Murcia. Su término municipal tiene una extensión de 16,24 km² y su población es de 41.155 habitantes (INE 2016), con una densidad de población de 2518,9 hab/km² que es la más alta de la Región de Murcia.

En las proximidades de su término municipal se asienta la Base Aérea de Alcantarilla, base del EZAPAC (Escuadrón de Zapadores Paracaidistas del Ejército del Aire) y de la Escuela Militar de Paracaidismo Méndez Parada.

El nombre del municipio proviene del árabe Al-qantara, que significa «puente». Probablemente se trata del Qantara-Asqabach o Ascayata, que puede traducirse por «el puente más cercano», al que alude Al-Idrisi en el siglo XII, situándolo entre Murcia y Librilla, en el camino de Almería.

Historia

Del asentamiento íbero a la conquista castellana

Oinochoe de origen griego, encontrado en el yacimiento íbero de Alcantarilla. Expuesto en el Museo Arqueológico de Murcia.

La presencia de población en el actual emplazamiento de la villa se remonta al Siglo V a.C., es decir, unos 2.500 años atrás en el tiempo. Por aquel entonces ya se tiene constancia de un asentamiento íbero en la zona, probablemente, aprovechando la proximidad de los ríos Segura y Guadalentín. Es importante recordar que en 1964 se encontraron restos arqueológicos íberos en Alcantarilla y se cree, incluso, que bajo la calle Hurtado Lorente puede ubicarse una antigua necrópolis o cementerio de este antiguo pueblo peninsular.

A finales del siglo III a.C. los romanos invaden la Península tras la II Guerra Púnica contra los cartagineses, quienes ya habían fundado Carthago Nova, la actual Cartagena. Tras el cambio de dominio como consecuencia de la victoria romana, todo el sudeste español pasa a integrarse en la Hispania Citerior, perteneciente a la provincia romana de Hispania, que englobaba los actuales España y Portugal. La población del antiguo asentamiento íbero se trasladó al paraje del Agua Salá. Esta zona era especialmente fértil para los cultivos por el meandro que el Segura hace a esa altura y por el manantial de aguas medicinales que brota a pocos metros.

Además, la presencia cercana de una vía romana que cruzaba el Segura en sus proximidades (posiblemente con un puente de barcas), dio prosperidad y auge al emplazamiento.

Los musulmanes se referirán a ella como Al-Qantara-Ascaba, es decir, el puente de barcas, aprovechando las vías de comunicación de romanos y visigodos y, ante la fertilidad de las tierras de la Vega Media del Segura, propulsaron un complejo sistema de regadío basado en aprovechamientos hídricos anteriores que daría lugar, entre otras, a la acequia Mayor Alquibla, de la cual, la Rueda de Alcantarilla y su acueducto son sus elementos más representativos, junto al histórico puente de las Pilas.[1]

Al-Qantara-Ascaba se convirtió en una próspera localidad agraria y conservó su estatus como nudo de transportes llegado el siglo XIII, cuando la Reconquista alcanza el sur peninsular. En 1243 la taifa de Murcia es integrada como protectorado en la Corona de Castilla en virtud del Tratado de Alcaraz.

En 1266 Al-Qantara cae definitivamente en poder cristiano, castellanizándose su nombre a Alcantarilla, es decir, la villa de Alcántara, o lo que es lo mismo, la villa del Puente. Tras un periodo en el que perteneció al jefe mudéjar de la Arrixaca de Murcia, el pueblo quedaría bajo dominio de la reina doña Violante de Aragón, por orden de su marido, Alfonso X, el cual la donó años después (en 1283) al concejo de Murcia con la condición de que la población mudéjar de la misma pasara a ser cristiana. Tras la muerte del rey sabio, Sancho IV la donaría a su esposa, María de Molina. Tras su fallecimiento, acabaría en manos de la diócesis de Cartagena.

Finales de la Edad Media y Edad Moderna

En 1437 se ve confirmado el control de Alcantarilla por parte de la diócesis frente a las reclamaciones del concejo de Murcia, poseyendo un término de 5'53 kilómetros cuadrados (hoy mayor tras la cesión de 10'2 km2 producida en 1987) que quedó como un enclave dentro del municipio de Murcia.

En 1545 se produjo una gran riada del Segura y el Guadalentín, inundando diversas poblaciones de la huerta. Alcantarilla sería prácticamente destruida. Sus habitantes en aquel momento decidieron reconstruirla en una zona cercana más elevada, en lo que hoy es el barrio de San Pedro, quedando abandonado el antiguo emplazamiento. [2]

En 1580, Felipe II incorporó de nuevo la villa a la Corona, desvinculándola de la diócesis, con el fin de venderla al noble genovés Lázaro de Usodemar. El señorío de los Usodemar desapareció en 1677, volviendo Alcantarilla a la Corona en 1698, tras años de disputa por su jurisdicción.

Edad Contemporánea

En 1812, año en que se proclama la primera Constitución española, quedan abolidos los señoríos y se constituyen los Ayuntamientos o Consistorios, como el alcantarillero.

Locomotora 130-2124 (en Águilas), de The Great Southern of Spain Railway Company Limited, concesionaria de la línea del Ferrocarril del Almanzora, que unía las ciudades de Murcia y Granada. Fue inaugurada en 1885. El punto de inicio de esta línea fue la estación (ya demolida) de Alcantarilla-Campoamor, hoy sustituida por el apeadero de Alcantarilla-Los Romanos.

La última parte del siglo XIX y gran parte del XX son especialmente prósperos para Alcantarilla. Hacia 1864 el ferrocarril llega a la ciudad tras la ampliación de la línea Chinchilla-Cartagena más allá del primer tramo inaugurado, el de Murcia-Cartagena.

Tras la inauguración del ferrocarril del Almanzora en 1885, Alcantarilla se convierte en el punto de bifurcación de la red quedando como nudo de transportes de primer nivel, a lo que hay que sumarle la red viaria, el tranvía hasta Murcia y la apertura de fábricas que convirtieron a la Real Villa en uno de los enclaves poblacionales más prósperos del sudeste español. Es la llamada Alcantarilla industrial.

Así, en 1897 se abre en suelo local la primera conservera vegetal del país, cuando se le concedió licencia al empresario mallorquín Juan Esteva. De hecho, su fábrica (abandonada), aún preside la entrada al pueblo, muy cerca de la Plaza de España.

Destaca igualmente, el primer almacén de distribución al por mayor de productos farmacéuticos, tanto para Alcantarilla como para el resto de la Región de Murcia, junto con otros como aceites, harinas, cereales, salazones y coloniales y cuyo local situado en la calle Mayor n.º 77 y 79, era propiedad del industrial y comerciante José Alemán Pérez, que tras su fallecimiento, su esposa Marina Castillo Gómez, continuó dedicándose a ello junto con sus hijas e hijo.

El caso es que, a diferencia de otros lugares de la zona, los alcantarilleros no se limitaron al cultivo de la huerta, sino que, grandes fábricas procesaron productos venidos de todos los campos de los alrededores y que, todavía hoy, siguen llevando el nombre de Alcantarilla por los confines del mundo. Plantas como las de Esteva, Luis Salas, los hermanos Cobarro, la Familia Caride y, por supuesto, HERO España, convirtieron el enclave en una próspera ciudad industrial. A ellos hay que sumar la fábrica de envases de Ángel Galindo, tras cuyo derribo surgió el Ensanche de Campoamor, de muy mala planificación urbanística.

La Base Aérea o la cercana Fábrica Nacional de Pólvoras, al otro lado del Río, dieron aún más auge a la zona donde, aunque hoy parezca increíble, faltaban manos, llegando cada día por ferrocarril, tranvía, carro o barca miles de personas de muchos kilómetros a la redonda para trabajar en la ciudad. La prosperidad para los dueños de las fábricas fue tal que el desarrollo que experimentó la tasa de población fue similar, aunque en proporciones menores, al de grandes ciudades como Barcelona o Bilbao, como demuestran posteriores estudios. Así, al igual que en el Paseo de Gracia se levantaron grandes mansiones y palacetes para los dueños de las fábricas, entre ellos dos obra de Gaudí, propiedad de los industriales catalanes que ya abandonaban el Barrio Gótico, en la Calle Mayor, la más larga de España, se construyeron también algunas bellas casas, siguiendo el estilo modernista propio de la era industrial, que convirtieron la principal arteria local en una pequeña Gracia. Ejemplo son la Casa de Cobarro, en la esquina con la Calle de las Eras; o la Casa Vicent, aún en pie, en la esquina con la Plaza de la Constitución. También algunos panteones del Cementerio Municipal, del mismo estilo.

Agosto-septiembre 1936.

Alcantarilla, al situarse en el bando republicano que luchó contra el Golpe de Estado de julio de 1936 del bando sublevado de Franco, formó parte del Servicio de Aviación y Fabricación (SAF), la organización técnica encargada de la fabricación y mantenimiento del equipo aéreo de las FARE (Fuerzas Aéreas de la República Española), concretamente del SAF-2: Situada en distintos centros de Murcia, Alcantarilla y El Palmar, encargados de la reparación de aviones y fabricación de repuestos (aprovechando la cercanía de la vía férrea), y fue Sede de la escuela elemental de vuelo de la República. El municipio poseía objetivos militares (Fábrica de la Pólvora, Base aérea, Brigada de Paracaidismo de Javalí Nuevo...)

Por esta época, también, se empedró la mencionada Calle Mayor, cuyos adoquines duraron hasta 1994, aunque cubiertos por el asfalto, y se instaló también el alumbrado público, primero de gas y, más tarde, eléctrico. Y es que, aunque el parque móvil español era mínimo en aquellos años, en Alcantarilla ya hay constancia de varios automóviles propiedad de familias adineradas, entre ellos, el Rolls-Royce de la Familia Cobarro. Ello, por sí solo, ya explica la importancia y desarrollo de la burguesía de Alcantarilla en la época.

Durante muchos años el silbato de la fábrica de Galindo marcó la vida de gran parte de la localidad. De todo aquello ya sólo se conserva la fábrica de HERO, cuyo primer director, don Guillermo, todavía circula por la memoria de algunos; su chalé, a la salida hacia Murcia, cerca del CES Samaniego y con el cartel de “salida de carruajes” aún en la puerta; la fachada de la Casa de Cobarro, donde ahora hay una caja de ahorros; y la estación, la verja del chalé de Carides o su fábrica, la Casa del Parque o la Casa Vicent.

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