Alcañiz

Alcañiz
Municipio de España
Bandera Alcaniz.svg
Bandera
Escudo de Alcañiz.svg

Vista panorámica de Alcañiz
Ex Colegiata de Santa María La Mayor Plaza de España, Lonja y Ayuntamiento
Castillo de los Calatravos y Parador Nacional Torre del Homenaje del Castillo de los Calatravos
Vista panorámica de Alcañiz
Alcañiz ubicada en España
Alcañiz
Alcañiz
Ubicación de Alcañiz en España.
Alcañiz ubicada en Provincia de Teruel
Alcañiz
Alcañiz
Ubicación de Alcañiz en la provincia de Teruel.
País Flag of Spain.svg  España
•  Com. autónoma Flag of Aragon.svg  Aragón
•  Provincia Teruel (provincia).svg  Teruel
•  Comarca Bajo Aragón
•  Partido judicial Alcañiz[1]
Ubicación 41°03′01″N 0°07′59″O / 41.050254, 41°03′01″N 0°07′59″O / -0.1329565
•  Altitud 381[2] msnm
•  Distancias 148 km a Teruel
102 km a Zaragoza
119 km a Lérida
236 km a Valencia
444 km a Madrid
Superficie 472,12 km²
Núcleos de
población
3 (Alcañiz, Valmuel y Puigmoreno)
Fundación 1119 d.c.
Población 16230 hab. (2015)
•  Densidad 34,6 hab./km²
Gentilicio alcañizano, na
Código postal 44600
Pref. telefónico 978
Alcalde (2015) Juan Carlos Gracia Suso ( PP de Aragón)
Patrona Virgen de los Pueyos
Sitio web Ayuntamiento
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Plaza de España, Alcañiz.

Alcañiz es una localidad y un municipio español de la Comarca del Bajo Aragón, provincia de Teruel, en la comunidad autónoma de Aragón.

El municipio está formado por el núcleo urbano de Alcañiz y las pedanías de Valmuel y Puigmoreno. En el año 2014 tenía 16.333 habitantes, según los datos del INE y es, junto con Andorra y la capital de la provincia, uno de los pocos municipios que cuenta con un incremento de población notable en la provincia de Teruel, en contraposición a la despoblación que sufre la mayor parte de ese territorio.

Es, asimismo, la capital y sede de la actual comarca oficial del Bajo Aragón, así como capital tradicional del territorio, más amplio, que forma el Bajo Aragón Histórico. La construcción del circuito de velocidad de Motorland a las afueras de este municipio es una de las obras más destacadas de la ciudad.

Historia

Origen

Los orígenes de Alcañiz como asentamiento de población estable son difusos. Pese a considerarse el despoblado de Alcañiz el Viejo como su precedente, el poblamiento actual parece que procede de época musulmana, ya que su nombre actual proviene del árabe, quizá de Al-Qannis, que significa "las cañas o cañizos", muy abundantes en la ribera del río Guadalope que rodea con un meandro la ciudad, o quizá de الكنائس Al-Kanā'is, que significa "las iglesias".[3]

Su origen se remonta a una antigua fortaleza romana que fue recuperada del dominio musulmán por Alfonso I de Aragón en 1119, cinco años después, el rey cedería este lugar a los hermanos Fruela y Pelayo, como punto de defensa que no tardó en perderse. Treinta años después, en 1157 el Conde de Barcelona Ramón Berenguer IV, príncipe de Aragón por su matrimonio con la reina Petronila de Aragón, la reconquistaría, ampliando su término para hacer frente al azote musulmán, pero no tardó en volver a perderse, hasta la segunda reconquista llevada a cabo por su hijo Alfonso II de Aragón. En 1179 Alfonso II de Aragón cedió el castillo de Alcañiz a la orden religiosa-militar de Calatrava, comenzando así una pugna que duraría siglos entre el concejo y la orden.

Tanto en su historia como en su evolución urbana se aprecia el dominio inicial de la Orden de Calatrava en los siglos XII, XIII y XIV. Esta Orden monástico-militar, impuso su modelo de poblamiento e impulsó un primer recinto de muralla, la "muralla alta", cuyo símbolo era el propio castillo. Durante el siglo XV será el concejo medieval quien tome la preponderancia en Alcañiz y todo el Bajo Aragón, gracias en parte al apoyo de diferentes Reyes de Aragón, la aparición de una nobleza local, y el progresivo deterioro de las Órdenes Militares en la Península, tras terminar la Reconquista en 1492. El símbolo del concejo alcañizano serán las Casas Comunes, de las que tenemos un fragmento de mural instalado en el edificio que heredó esta función en el siglo XVI, la actual Casa Consistorial, que junto a la lonja, la creación de la Plaza Mayor (actual Plaza de España), y una ampliación y reordenación urbana, dentro de los límites de un nuevo recinto de muralla del siglo XIV, la llamada "muralla baja", configuran el cambio de una villa medieval calatrava, a una ciudad renacentista.[4]

La Concordia de Alcañiz

En 1411 fue sede del parlamento de la Concordia, creado para elegir al sucesor de la Corona de Aragón en Caspe, tras la muerte del rey Martín I "el Humano", Rey de Aragón. Esta reunión de Alcañiz vino precedida por una reunión de Cortes en Calatayud. De ella salió la invitación a las cortes valencianas y catalanas de tomar conjuntamente las riendas del proceso sucesorio del rey difunto, bajo el apercibimiento, de que si no enviaban sus representantes, Aragón como reino titular de la Corona, y sus Cortes decidirían por sí solas quien fuera el sucesor.

El 15 de febrero de 1412, Cataluña y Aragón firman la Concordia de Alcañiz en la que establecen que nueve compromisarios (que al final se agruparían en tres por cada uno de los territorios de Aragón, Valencia y Condado de Barcelona) reunidos en la localidad aragonesa de Caspe, deliberen sobre los derechos de los pretendientes y decidan cuál debe ocupar el trono, siempre y cuando el elegido obtenga un mínimo de seis votos y al menos uno de cada trío.

El reino de Valencia no había podido instituir un parlamento unificado, por lo que no llegó a tiempo para estar presente en las decisiones finales de la Concordia, a pesar de los esfuerzos aragoneses y catalanes para que pudieran integrarse sus dos asambleas (una en Vinaroz y otra en Traiguera, luego trasladada a Morella) y enviar una representación unitaria a Alcañiz. Sin embargo, el mismo 15 de febrero llegaron enviados de la asamblea de Vinaroz (aunque solo representaba al bando urgelista) con credenciales para poder confirmar los acuerdos tomados. Al día siguiente de ser firmada la concordia, el 16 de febrero, los embajadores valencianos Pedro Puyol, Juan Gascó y Pedro Catalá aceptaron en su integridad todo lo establecido en la Concordia lamentando que no hubieran podido estar presentes representantes del parlamento de Traiguera, ahora reunido en Morella.

La elección de los nueve compromisarios fue posterior a la Concordia de Alcañiz, y partió de una lista inicial propuesta por Gil Ruiz de Lihori, en realidad Juan Fernández de Heredia IV, Gobernador de Aragón, y Juan Jiménez Cerdán, Justicia Mayor del Reino, posteriormente ratificada por el Parlamento de Cataluña y los embajadores del Parlamento de Valencia. Los compromisarios fueron:[5]

Compromiso de Caspe por Dióscoro Puebla, 1867.

El Compromiso de Caspe concluyó con la elección del castellano Fernando de Antequera, sobrino del difunto rey, como sucesor, y dio una solución pactada a la sucesión regia, memorable por su inteligencia y precursora en el contexto europeo, tanto por evitar una guerra civil entre los candidatos a la sucesión de la Corona de Aragón, como por asumir los parlamentos de los reinos y del condado la soberanía para decidir sobre un asunto tan trascendente como quien sería su gobernante.

Gracias a este hecho inicial de tan singular proceso, y para conmemorarlo, se dio a Alcañiz el título de Ciudad de la Concordia.

Edad Moderna

En 1462 sufrió las acometidas de los castellanos y catalanes que líderados por Juan Fernández de Híjar y Cabrera se sublevaron contra Juan II en apoyo de su hijo Carlos de Viana. El cambio de bando del señor y posterior duque de Híjar permitió al rey retomar la región. Participó activamente en el sometimiento de la secesión catalana de 1640, contribuyendo con hombres y dinero, por lo que Felipe IV de España como recompensa le concedió el título de "ciudad" en 1652.

Siglo XIX

El 26 de enero de 1809 se produce el "Sitio de Alcañiz", donde las tropas españolas retiradas del Cordón de Samper defienden la ciudad frente a las tropas francesas del general Wathier, con 2000 infantes, 500 caballos, 3 cañones y 1 obús, con los que cerca la ciudad. Los improvisados defensores suman 1500 hombres, en su mayoría bisoños y mal armados.

Salieron a recibir al enemigo 700 paisanos, de los cuales murieron 140, de ambos sexos, en la primera acometida. Poco más tarde el francés se introduce en el casco urbano por la zona del matadero, y durante 3 horas el fuego es vivísimo entre ambos bandos, principales escenarios del combate fueron la calle Mayor y la plaza del Carmen, donde valientes defensores, como Miguel Rufí y Tomás Barreda, disparaban desde sus casas y luchaban cuerpo a cuerpo contra el invasor.

Llegados a la plaza de España desde la cuesta de la calle Mayor, los Imperiales se desperdigaron por las principales arterias de la Ciudad, como la Calle Blasco, Alejandre y del Carmen.

Más de 100 vecinos muertos quedaron desperdigados por las calles ocupadas, el coste para los imperiales fue de unos 400 hombres.

Esta gesta heroica fue bien cobrada por los ocupantes: saqueo, destrucción e incendio de viviendas y monumentos, asesinatos y violaciones por doquier. La orfebrería de plata de la iglesia parroquial fue fundida frente a su portada para transformarse en lingotes y llevarlas a Francia para no recuperarse jamás. Igual suerte corrieron las reliquias de San Vicente Ferrer. Junto con la destrucción del Archivo Municipal. Ejemplos de barbarie durante los meses que permanecieron los franceses apostados en el antiguo Castillo Calatravo. Hasta su retirada hacia Híjar, La Puebla de Híjar y Samper de Calanda el día 21 de mayo ante la nueva ofensiva española comandada por Don Joaquín Blake, valiente oficial irlandés al servicio de España, cuyo valor y patriotismo fue comparable a su desdichada fortuna en las batallas en las que se batió frente al francés. Se afirma que su única victoria fue la " Batalla de Alcañiz", sucedida el 23 de mayo de 1809.

Por un lado, Don Luis Gabriel de Suchet, experimentado Mariscal Imperial y brillante estratega de 39 años. Se acerca a Alcañiz para evitar la ofensiva española que se preparaba para liberar Zaragoza del segundo Sitio, contaba con 10000 infantes, 800 caballos y 12 piezas de artillería.

Frente a él se apostaba Blake con tropas valencianas y murcianas. Repartidas entre los cerros de Capuchinos, Perdiguer y Las Horcas. A la vanguardia se encontraba el General Juan Carlos de Aréizaga, en el cerro de Pueyos, con los infantes de Aragón.

Atacó Suchet frontalmente a Pueyos, siendo rechazado. Más tarde embiste el Cabezo Perdiguer y de nuevo Pueyos, con sólida infantería francesa y dos compañías polacas. De inmediato Blake lanza su caballería para rodear a los atacantes, pero se retiran ante cargas de fusilería y caballería imperial. Finalmente, una fuerte columna francesa de 2000 infantes de reserva se lanzó por la huerta hasta el cerro de las Horcas, pero fueron barridos por la eficaz artillería española que mandaba con enorme acierto y grandes dosis de valentía el brigadier Martín García-Loygorri e Ichaso, que los puso en desbandada, provocando su retirada precipitada hacia Samper de Calanda, dejando más de 1000 muertos y 40 prisioneros sobre el terreno; los españoles sufrieron 300 bajas, entre muertos y heridos. Y tan diezmados quedaron que no se atrevió Blake a perseguir al enemigo, camino de Zaragoza.

Más tarde, las derrotas de María de Huerva y Belchite por parte de Blake, provocaron una nueva ocupación francesa de Alcañiz, que perduró hasta el 11 de julio de 1813, cuando el 1ºRegto. de línea Italiano evacuó el Castillo Calatravo, destruyendo sus defensas, incorporándose en Caspe a la división Musnier en retirada hacia el norte.

Como importante nudo de comunicaciones entre Aragón, Cataluña y Valencia, sólo decir que el mariscal Suchet tuvo la ciudad a menudo como centro de operaciones, donde publicó varias disposiciones sobre el reino de Aragón, y mantuvo casi permanentemente una guarnición de 2000 hombres, sobre una Ciudad ocupada que sumaba en 1810 poco más de 4000 almas.

Tras la evacuación se vio el coste de la ocupación francesa: destrucción y saqueo del Sepulcro de Lanuza, en la Iglesia Románica del Castillo Calatravo; desaparición de reliquias de todos los conventos e iglesias de la ciudad, salvo contadas excepciones escondidas por religiosos y vecinos; voladura del convento de Carmelitas en el barrio de Almudines, desaparición de las Iglesias de San Pedro y San Juan, del Calvario y la Ermita de la Encarnación, etc. Se calcula que más de un tercio del casco urbano desapareció durante la ocupación. Además de dos saqueos generales que tuvo que sufrir la ciudad. De una población de 7000 habitantes a principios del siglo XIX, se pasó a 1.700 vecinos en 1813. El desastre no fue menor al de Zaragoza, aunque si mucho menos conocido. Según Eduardo Jesús Taboada: "había en Alcañiz un montón de ruinas, poca gente y mucha miseria, su riqueza, sus archivos y sus títulos, todo había sido pasto de las llamas". Por su resistencia al invasor en esta guerra, le fue concedida a la ciudad el título de "muy leal".

Tras la contienda, el escultor Alcañizano D. Tomás Llovet realizó varios trabajos en la ciudad, como la construcción del retablo mayor en mármol de la entonces Colegiata de Santa María la Mayor (1818), o reparaciones en el Santuario de Nuestra Señora de Los Pueyos.

La huella de la guerra tardaría décadas enteras en borrarse, a lo que se sumó el Sitio del General Ramón Cabrera en 1838 a manos de los Carlistas. Donde, apostando baterías en el Cabezo del Cuervo, trató de hacer brecha para penetrar en la ciudad, lo intentaron los Carlistas por el Claustro de San Francisco, en ese momento usado como Hospital. Siendo finalmente rechazados por las tropas leales al gobierno Isabelino. Aún se podían ver los disparos de este combate en las paredes del extinto claustro hace pocos lustros. Uno de los principales cabecillas de las Guerras Carlistas fue el General Manuel Carnicer, alcañizano, quien tras ser denunciado fue capturado y ejecutado cuando realizaba un viaje de incógnito, pasando el mando de los carlistas en Aragón a su segundo, José Ramón Cabrera Griñó. La ciudad sufrió tres sitios durante las guerras carlistas, 1838, 1847 y 1874; por resistir los asaltos de los carlistas y permanecer leal al gobierno Isabelino, el Rey Don Alfonso XII le concedió el título de "Heroica".

Siglo XX

A finales del siglo XIX una pequeña burguesía comenzaba a aflorar en la ciudad, fruto de ello fue la construcción del Teatro Municipal, fechado en 1872. En 1895 se hace realidad la inauguración del primer tramo del ferrocarril del Val de Zafán (32 kilómetros entre la Puebla de Híjar y la ciudad) y que en 1942 llegaría hasta Tortosa, al sur de Cataluña. En la actualidad es una vía verde de 110 kilómetros de recorrido (Bajo Aragón- Matarraña- Tierras del Ebro). Durante el primer tercio del siglo XX continuó el progreso industrial de Alcañiz, con aceiteras, fábricas de chocolates, comercios textiles, talleres de maquinaria, y muchas otras industrias.

A su vez, la sociedad española en todo el espectro político era consciente de la corrupción del sistema bipartidista y la necesidad de unas reformas que aliviasen las condiciones miserables de la clase baja.

En una situación muy distinta de la actual, donde el aislamiento geográfico convertía las distancias en barreras, la iglesia Católica, muy conservadora, creó en ciudades como Barcelona o Zaragoza las cajas de Ahorros y centros educativos donde enseñar un oficio a los jóvenes sin recursos. Entre los habitantes desfavorecidos de la zona cercana a Alcañiz y las comarcas rurales próximas de Tarragona y Castellón, era fácil el apoyo a las ideas más cercanas del regeneracionista aragonés Joaquín Costa, partidario de la educación pedagógica de la Institución Libre de Enseñanza dirigida por Francisco Giner de los Ríos, del Colectivismo agrario y contrario al analfabetismo y el caciquismo, en un pensamiento compartido por el anarquismo obrero que poco después se instaló en los núcleos rurales y adoptó además muchos de los planteamientos de Costa, experiencias de colectivización y otras de amor libre en plena Guerra Civil Española, cuya represión influyó en el pensamiento y las penalidades de los niños de la posguerra. Luis Buñuel por ejemplo, procedía de la cercana Calanda y Eliseo Bayo de Caspe.

Resultaron premonitorios los artículos aparecidos de las repercusiones que la Semana Trágica de Barcelona del verano de 1909 iban a traer a Alcañiz y sus alrededores, sobre todo al Bajo Aragón. En agosto de 1909 "El Heraldo Aragón" y "El Noticiero", ambos con sede en Zaragoza se quejaron de la llegada de sujetos anarquistas que podía pervertir los sentimientos de la cristiana y pacífica ciudad de Alcañiz: Procedentes del tren mixto de Barcelona, descendieron en la estación de La Puebla de Híjar seis viajeros custodiados por doce guardias civiles, al mando de un sargento; cinco hombres y una mujer, Soledad Villafranca, la compañera (y viuda) del político anarquista Francisco Ferrer Guardia, director de la Escuela Moderna de la ciudad condal, ejecutado por el gobierno de Maura. Fue un destierro forzado y expresamente constaba que "Los confinados gozarán en Alcañiz de libertad personal pero no podrán salir más allá de un radio de cinco kilómetros alrededor del casco de la ciudad". Los hombres eran José Casasola, Anselmo Lorenzo, profesores de la Escuela Moderna de Barcelona y el último propagador del anarquismo de Bakunin en España y fundador de la Sección Federal Española de la A.I.T. y del periódico " Solidaridad Obrera", José Robles Pazos, Mariano Bitiori y José Ferrer, hermano del director ejecutado. María Foncuberta, esposa de José Ferrer, era también fundadora de la Sección Federal Española de la A.I.T. y del periódico "Solidaridad Obrera" y se instaló con su esposo. Poco después llegaron cuatro desterrados más, compañeros de José Robles, vigilados por tres agentes de policía.

En 1936, durante la guerra civil, fue una de las colectividades españolas más importantes llevadas a cabo por los anarquistas de la CNT. No sólo se colectivizaron las tierras, sino que se empredieron labores colectivas o recuperación de hospitales, así como la fundación de escuelas. Estas obras serían destruidas durante la guerra por las tropas franquistas (Fuente: Confederación Nacional del Trabajo)

En 1938, el día 3 de marzo a las 16:10 horas, cuando la ciudad estaba bajo mando republicano, sufrió un fuerte ataque aéreo del bando nacionalista. Aviones italianos aliados del bando del general Franco, ensayaron sus armas aéreas, que más tarde utilizarían en la 2ª Guerra Mundial, tanto contra las tropas militares, como contra los ciudadanos de Alcañiz, provocando un cientos de muertos entre la población civil, que no pudo protegerse del ataque. Los 15 bombarderos Savoia 79 lanzaron 120 bombas de 50 Kilos y 50 bombas de 100 kilos, tras el bombardeo los 3 cazas hicieron pasadas ametrallando a la población. Los dos hospitales con capacidad para 400 pacientes no pudieron acoger a tantos heridos y tuvieron que derivarlos a poblaciones cercanas. A los 11 días la legión italiana entró desfilando victoriosa. Este acto fue silenciado por los dos bandos. El bando franquista, por no mostrar cuan cruenta fue la acción; y los republicanos, por no desmoralizar a sus tropas en combate. Salió a la luz recientemente con la publicación del libro “1938, El bombardeo olvidado” de José María Maldonado.

El 14 de marzo de 1938, durante la ofensiva del Ebro, el CTV italiano, junto con fuerzas españolas, tomó la ciudad para el bando sublevado.

En 1943 la Diputación provincial elige mayoritariamente a su alcalde Emilio Díaz Ferrer para el cargo de procurador en Cortes en la I Legislatura de las Cortes Españolas (1943-1946), representando a los Municipios de esta provincia[6]

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