Alberto Adriani

Alberto Adriani
Alberto Adriani Mazzei.jpg

Coat of arms of Venezuela (1871).svg
Ministro de Agricultura de Venezuela
1 de marzo de 1936-29 de abril de 1936
PresidenteEleazar López Contreras
SucesorAlfonso Mejía

Coat of arms of Venezuela (1871).svg
Ministro de Hacienda de Venezuela
29 de abril de 1936-10 de agosto de 1936
PresidenteEleazar López Contreras
PredecesorAlejandro Lara
SucesorManuel Egaña Barroeta

Información personal
Nacimiento14 de junio de 1898
Bandera de Venezuela Zea, Mérida, Venezuela
Fallecimiento10 de agosto de 1936 (38 años)
Bandera de Venezuela Caracas, Venezuela
Causa de la muerteInfarto de miocardio Ver y modificar los datos en Wikidata
NacionalidadVenezolana Ver y modificar los datos en Wikidata
Partido político
Educación
Educado en
Información profesional
OcupaciónEconomista, diplomático, escritor, agricultor

Alberto Rómulo Adriani Mazzei (Zea, estado Mérida, 14 de junio de 1898 – Caracas, 10 de agosto de 1936), fue un economista, escritor y político venezolano. Fue Ministro de Agricultura y posteriormente de Hacienda durante los primeros meses del gobierno de Eleazar López Contreras.[1]

Biografía

Primeros años

Placa que indica el lugar de nacimiento de Alberto Adriani en la población de Zea, estado Mérida.

Hijo de Giuseppe Adriani y María Mazzei, inmigrantes italianos llegados a Venezuela en 1892 y radicados desde 1894 en la pequeña población de Zea, ubicada en el Valle de Murmuquena del estado Mérida, Alberto fue el tercero de cinco hijos. Realiza sus primeros estudios en el colegio Santo Tomás de Aquino, dirigido por Félix Román Duque, quien lo impulsa en la búsqueda de nuevos conocimientos. Además de las asignaturas regulares, recibe clases de idiomas, contabilidad, música, solfeo, telegrafía y catecismo.[2]

Para estudiar bachillerato se traslada, junto a su hermano Elbano, a la ciudad de Mérida, donde se gradúa en 1916. En diciembre de ese mismo año se muda a Caracas y comienza a estudiar en la Escuela de Derecho creada como consecuencia del cierre de la Universidad Central de Venezuela (UCV). De esos años son memorables las cartas y conversaciones, en la pensión estudiantil, con otro coterráneo suyo, el escritor Mariano Picón Salas, quien se convertirá en uno de sus grandes amigos. Con este famoso escritor también colabora en la revista Cultura Venezolana.

El entonces canciller Esteban Gil Borges descubre las cualidades de Adriani y nombra a su discípulo de la Escuela de Derecho como su secretario. En 1921 viaja a Nueva York a la inauguración de una estatua dedicada a Simón Bolívar por motivo del centenario de la Batalla de Carabobo.

La formación europea

Alberto Adriani en 1919.

A su regreso a Venezuela es designado como cónsul en Ginebra, ya que también conocía perfectamente el frances, italiano, inglés y alemán.

Al poco tiempo Gil Borges es destituido del ministerio y Adriani es removido de su cargo. A pesar de esto, continuó con sus estudios en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Ginebra, de donde se graduó en 1925. Al poco tiempo es designado como secretario de la legación de Venezuela en la Sociedad de las Naciones. En 1926 logra encontrar el archivo del general Francisco de Miranda que se creía perdido. Este importante documento histórico llamado Colombeia fue localizado en Cirencester, Inglaterra y Adriani realizó todos los trámites para que el gobierno de Venezuela lo adquiriera. Caracciolo Parra Pérez, quien fungía como Ministro de Relaciones Exteriores que era su amigo y paisano de Adriani, aceptó la propuesta de adquirirlo pero tomó para sí la paternidad del descubrimiento.[3]

Después de graduarse viaja a Londres donde se radicará hasta 1928. En esos años Picón Salas lo invita a escribir un trabajo para la revista Atenea de la Universidad de Concepción en Chile. El artículo es publicado en la edición de agosto de 1925 y trata sobre un análisis del continente europeo y su recomposición.

De Londres pasa a Washington D.C. por invitación de Esteban Gil Borges, quien ejerce el cargo de subdirector de la Unión Panamericana, organismo que se convirtió en 1948 en la actual OEA. Es así como Adriani trabaja como primer jefe de la División de Cooperación Agrícola de la institución, donde dirige su Boletín y ayuda en la realización de la I Confederación Interamericana de Agricultura.

Adriani entonces hacía parte de un grupo de pensadores venezolanos —entre ellos algunos altos funcionarios del mismo gobierno gomecista— que querían mejorar la agricultura venezolana. Los más importantes eran José Gil Fortoul, Henri Pittier, Lisandro Alvarado y Vicente Lecuna.[5]

Mientras no se adopte y ejecute un plan científico para la racionalización de nuestra agricultura, no nos libraremos de la pesadilla del café, no se diversificará nuestra producción agrícola, la prosperidad económica y el bienestar social de nuestro país no podrán descansar sobre bases sólidas.Alberto Adriani, El café y nosotros (1929)[6]

Regreso a Venezuela

A principios de 1930 regresa a Venezuela y se establece nuevamente en Zea, donde colabora con sus padres en labores agrícolas. A pesar de lo remoto del lugar, recibe correos, periódicos y revistas de diversas partes del mundo y colabora con publicaciones tales como el Boletín de la Unión Panamericana, Revista Cultura Venezolana, Revista Mercantil de San Cristóbal y de la Cámara de Comercio de Caracas. En este último boletín publica el ensayo La crisis, los cambios y nosotros, el cual trata sobre la crisis monetaria en países como Alemania y Austria como consecuencia de la I Guerra Mundial; la necesidad de crear un Banco Central en Venezuela y la tesis de devaluar el bolívar como medida para remediar la crisis. Este planteamiento causó polémicas entre los expertos de la economía.[7]

En 1931 Alberto Adriani propuso crear el Banco de la Nación,[8]​ con objeto de que fuera la entidad emisora de la moneda nacional: exactamente diez años después de esa propuesta se fundó el Banco Central de Venezuela. En ese año planteó la necesidad de favorecer la emigración en masa a Venezuela desde Europa.

Adriani describió en sus escritos desde su ciudad natal Zea, entre 1932 y 1934, cómo el auge de un recurso natural da lugar a una sobrevaluación de la moneda local que abarata los productos importados y encarece la oferta exportadora agrícola e industrial, desplazando y atrofiando la actividad agropecuaria y manufacturera a favor de bienes y servicios no transables como la construcción y la especulación inmobiliaria y financiera, con el consecuente empobrecimiento de las zonas rurales y el enriquecimiento ficticio de las ciudades. Para Adriani la solución estaba en un estado fuerte que controlara eficazmente la distribución de la riqueza: en esto se acercó al corporativismo del fascismo italiano, aunque rechazando su excesivo autoritarismo y favoreciendo el liberalismo keynesiano.

Para cuando fallece en Maracay el dictador Juan Vicente Gómez en diciembre de 1935, Adriani es reconocido como uno de los venezolanos con mayor preparación para las funciones de gobierno, por este motivo el nuevo presidente, Eleazar López Contreras, lo llama a Caracas para que presida la comisión que redacta el Programa de Febrero, primer plan de gobierno moderno en la historia de Venezuela.

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