Agustín Gormaz Velasco

Agustín Gormaz Velasco ( Coruña del Conde, España, 1508 - Popayán, Colombia, 1589) fue un religioso español, relacionado con la colonización y evangelización del Nuevo Mundo.

Biografía

Nació en la localidad burgalesa de Coruña del Conde en 1508, hijo de Diego Fernando Gormaz y Catalina de Velasco. Tomó el hábito de los agustinos descalzos en Salamanca el 24 de junio de 1524. Estudió Teología durante su estancia en Salamanca, en cuya Universidad conoció a fray Toribio de Mogrovejo y a San Ignacio de Loyola. Profesó en 1526 y ya ordenado sacerdote se alistó en la primera misión de los Padres Agustinos hacia la Nueva España en 1533.

Una vez en México enseguida aprendió el náhuatl, idioma de los nativos americanos. Realizó su labor de misionero en diferentes lugares de la América Española, ocupando cargos como catedrático de Prima o prior de varios conventos. En 1560 es nombrado Provincial de su Orden en México. Comisionado por Felipe II visitó Perú, donde fue defensor a ultranza de los indios frente a los abusos y opresiones que sufrían por parte de los colonizadores, ganándose desde ese momento la enemistad del Gobernador Don Álvaro de Mendoza. Con el fin de abogar por la suerte de los indígenas, viaja a España con los Provinciales de otras órdenes en 1562. Tras su llegada a Sevilla es nombrado obispo de Popayán, diócesis de la que toma posesión en 1566.

Ya en su sede episcopal, fray Agustín vivió siempre en la práctica de las virtudes más austeras, manteniéndose de limosnas todo el tiempo que duró su obispado. Cabe destacar que en 1572 ejerció como abogado del inca Túpac Amaru ante Felipe II para evitar que fuera ejecutado. Al no conseguir que le fuera conmutada la pena, convirtió al reo al catolicismo antes de su ejecución. Su amor por los indios y su continua crítica sobre cómo se estaba llevando a cabo la conquista española de América le valieron el destierro en dos ocasiones. La primera de ellas en Lima, Perú, y luego en Quito, Ecuador. Finalmente fue rehabilitado a su diócesis de Popayán por intervención directa de Felipe II. Allí fallecería el 25 de noviembre de 1589.

Sus restos fueron trasladados primero a la catedral de teja y, más tarde, en 1786, a la iglesia de La Encarnación, donde reposan todavía. En el acta de traslado se consigna que, abierto el sepulcro para sacar los restos, se halló una caja de piedra y dentro de ella otra de plomo, con esta inscripción «Señor Coruña». La caja de plomo contenía sólo polvo y algunos pedazos de los huesos más grandes. Estas pocas reliquias fueron trasladadas con solemnidad a la iglesia del monasterio, donde se celebraron las honras y el padre Jerónimo de Roa, religioso de San Camilo, predicó la oración. Enseguida se depositó la caja con los restos en el presbiterio.

Other Languages