Aguinaldo

Aguinaldo (de "aguilando", y éste posiblemente de la expresión latina hoc in anno -"en este año"-)[2]

Existe la costumbre de dar un aguinaldo a los trabajadores en época navideña, en especie ( cesta de Navidad) o en dinero. Tiene consideración de una remuneración voluntaria (equivalente a una propina); aunque su arraigada costumbre ha conducido en algunos casos a ser considerada como un derecho adquirido.[5]

Aunque se usa en algunos países hispanoamericanos,[9] o a comisión.

Strenae y étrennes

Los antiguos romanos llamaban strenae[13] hasta que Tiberio dispuso que solo se celebrasen las calendas de enero.

Los aguinaldos eran muy variados en cuanto a su naturaleza. Los "aguinaldos herbáceos" corresponden a la Edad de Oro; después vino una época en que eran alimentos de todas las clases; más tarde consistieron en piezas de oro, plata y bronce, luego en muebles y vestidos. Muy frecuente era regalarse pugilarios o dípticos de uso análogo al de nuestras carteras y agendas.

Fueron los aguinaldos una práctica costosa, arrancada al pobre por el rico, pues los clientes ofrecían aguinaldos a los protectores, los ciudadanos al príncipe y los discípulos a los maestros. La fuerza de la costumbre obligaba a algunos a dar lo que no tenían. Contra la obligación de regalar escribieron los Padres de la Iglesia para evitar que muchos cristianos se olvidaran de lo que eran. Por dichos autores sabemos no pocos detalles de los aguinaldos. Por ejemplo, la costumbre de mucha gente, sobre todo, de los habitantes del campo, de poner en las puertas de sus casas durante la noche anterior al 1º de enero mesas cargadas de toda clase de alimentos para que los consumieran los transeúntes.

Pero la Iglesia tomó del paganismo entre otras prácticas puramente exteriores y materiales, la de los aguinaldos o regalos con motivo no de la fiesta del 1º de año sino de los bautismos. "Aguinaldos bautismales" eran, según ciertos pasajes de escritores sagrados del siglo VI y especialmente de San Gregorio Nacianceno, los regalos donaria, que parece se cambiaban entre el neófito y el ministro de la Iglesia o los padrinos y madrinas. Consistían en medallas o lámparas con emblemas o inscripciones que declaran su destino.

En la Edad Media, los reyes, príncipes y magnates continuaron celebrando la fiesta de la entrada del año, especialmente en Navidad y en Pascua pues este día fue hasta el siglo XVI el primer día del año con cuyo motivo y ocasión se intercambiaban regalos.[14] Pero esta costumbre cuando realmente surgió con igual fuerza que en la antigüedad fue en el Renacimiento.

En Francia, desde entonces, estos regalos llamados étrennes,[16]

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