Afroperuano

Afroperuanos Bandera de Perú
Afroperuanos en Perú
Musiciens à El Carmen.JPG
Músicos afroperuanos - Yapatera en el Perú
Descendencia estimada 616,283 (aprox).
Idiomas español peruano.
Religiones cristianismo.
Migraciones relacionadas Afrouruguayo, Afrovenezolano, Afroespañol
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Afroperuano es un término que designa a la cultura de los descendientes de las diversas etnias africanas subsaharianas que llegaron al Perú durante la Colonia, logrando una uniformidad cultural. La población afroperuana se halla principalmente en dos sectores: en la costa surcentral (especialmente en Lima, Callao, y en las provincias de Cañete, Chincha, Pisco, y Nazca); y en la costa norte (entre Lambayeque y Piura). En Piura se encuentra Yapatera, la ciudad con el mayor porcentaje de población afroperuana del país.

El término Afroperuano está más relacionado con la cultura desarrollada por los actuales descendientes de los negros coloniales, ya que las poblaciones africanas que arribaron al Perú durante la Colonia experimentaron a través de los siglos un profundo mestizaje con la población criolla y nativa. Se estima que el total de la población de origen afroperuano está alrededor del 2% del total nacional,[1] la mayoría se encuentra mestizada, es decir, conformada por zambos y mulatos.

En el año 2010, el Instituto Nacional de los Pueblos Andinos, Amazónicos y Afroperuanos (INDEPA), contempló 112 poblados de mayoría afroperuana a lo largo del territorio nacional.

Historia de la población afroperuana

Los primeros afroperuanos llegaron con los conquistadores, lucharon junto a ellos como soldados y trabajaron donde fuera necesario. Debido a su aculturación anterior en lengua y cultura españolas, realizaron una variedad de funciones técnicas y de mano de obra que contribuyeron directamente a la colonización peruana.

Gradualmente, los afroperuanos vinieron a ser concentrados en los campos especializados que se basaban en sus conocimientos y práctica extensos en trabajo artesanal y en agricultura. Cuando la población mestiza creció, el papel de los afroperuanos como intermediarios entre los indígenas residentes y los españoles disminuyó. La población de mestizos aumentó las relaciones entre los peruanos indígenas y españoles. De esta realidad, una jerarquía racial, o evolutocracia, llegó a ser cada vez más importante para proteger el privilegio de los soberanos españoles y de sus hijos españoles y mestizos. En pigmentocracia los españoles estaban en la cima de la jerarquía, mestizos en el centro, los indígenas por debajo de estos, y en el último escalón social se hallaban las poblaciones negras.[ cita requerida] Los mestizos heredaron el privilegio de ayudar a los españoles a administrar el país. Además, cuando inmigrantes adicionales llegaron de España y poblaron diversas áreas del Perú, ellos procuraron guardar los trabajos más lucrativos para sí mismos.

Historia de la esclavitud

Las personas negras procedentes de África fueron traídas como esclavos a América desde el siglo XVI. Durante el curso del comercio de esclavos, aproximadamente 95 000 esclavos serían traídos al país, el último grupo llegó en 1850. Fueron trasladados inicialmente a Cuba y La Hispaniola, luego a Panamá, Cartagena, y Veracruz, desde donde fueron repartidos a las distintas encomiendas del virreinato del Perú a consecuencia de las Leyes Nuevas ( 1548) y a la influencia de la denuncia de fray Bartolomé de las Casas de los abusos contra los nativos de América.

Los esclavizadores en el Perú preferían a esclavos que no eran de áreas específicas de África, y que podían comunicarse uno con otro.[ cita requerida] Había mucho deseo por los negros de "Guinea", esclavos del río Senegal. Eran deseados porque el español los consideraba más fáciles de manejar.[ cita requerida] Estos esclavos tenían habilidades comerciales —sabían plantar el arroz, domar caballos, arriar ganado a caballo, etc. Después eran buscados esclavos del área que abarcaba Ghana hasta Nigeria del este y finalmente, por esclavos de la República del Congo, República Democrática del Congo, Angola, Mozambique y Madagascar de las etnias Congo, Mantenga, Cambado, Misanga, Mozambique, Terranova, Mina y Angola, entre otras.[ cita requerida]

Así, los traficantes de esclavos comenzaron con el comercio de mano de obra. Diversas familias hacendadas los tuvieron trabajando por cerca de 250 años, beneficiándose de sus esfuerzos y padecimientos.

Abolición de la esclavitud

El 16 de noviembre de 1780 Túpac Amaru II como parte de su revolución emite el "Bando de Libertad" en Tungasuca ( Cusco) proclamando la abolición de la esclavitud por primera vez en el continente, dando la libertad a los negros que las huestes indígenas a su mando encontraban e invitándolos a que se le sumen. Este proceso fue truncado por los españoles durante el Virreinato de Perú.

Con la independencia del Perú, José de San Martín declaró libres a todos los hijos de esclavos nacidos desde el 28 de julio de 1821 en adelante. Posteriormente en noviembre del mismo año se decreta la tutela sobre los hijos de los esclavos, posteriormente la manutención se amplió considerando también la tutela sobre los esclavos libertos hasta que tengan cincuenta años, esta tutela era costeada por los hacendados agrícolas quienes tomaron en cuenta que mantener a un esclavo era muy costoso; a partir de ahí muchos hacendados convirtieron a sus esclavos en «peones libres» pero obligados al trabajo en las haciendas bajo la figura del «arriendo de parcelas de tierra», esto propició el surgimiento de las llamadas «chacras de esclavos».[2]

A partir de 1821 el número de esclavos negros disminuye evidenciando una crisis del sistema esclavista en el Perú que perduraría hasta 1854, año de la abolición de la esclavitud en el Perú. Esta desintegración del sistema esclavista pasó por diversos periodos en los cuales se evidenciaron diversas manifestaciones de resistencia de los esclavos negros, sobresaliendo cuatro modos de resistencia que fueron:[2]

  • el conflicto legal
  • la compra de la libertad
  • el cimarronaje
  • el bandolerismo

La liberación de los esclavos fue proclamada por Ramón Castilla en la ciudad de Huancayo el 5 de diciembre de 1854 durante un periodo de conflictos por el poder con el entonces presidente Echenique. En 1854, en el Perú existían 25 505 esclavos; para lograr su libertad el gobierno peruano tuvo que pagar a sus propietarios un bono de trescientos pesos por cada esclavo, lo que representó un egreso de casi ocho millones de pesos que fueron costeados con las exportaciones del guano. Se documenta que muchos patrones declararon tener más esclavos para poder recibir más dinero.[2]

En enero de 1855, Castilla ingresa a Lima y es elegido como presidente provisional convocando a un congreso constituyente del cual surge la constitución de 1856 en donde se reflejan, además de las proclamas de la abolición de la esclavitud, la abolición del tributo indígena, entre otros; comenzando una nueva etapa en historia afroperuana.

Hasta ahora en las comunidades afroperuanas perdura el estribillo tan popular celebrando el hito que representó la decisión de Castilla:

Que viva mi papá,
que viva mi mamá,
que viva Ramón Castilla
que nos dio la liberta'

Irónicamente, quienes sufrieron con esto fueron los inmigrantes chinos, quienes eran usados como "culíes", vocablo cantonés para esclavos.

Ante el vacío legal, los nuevos ciudadanos tomaron el apellido de sus ex patrones, o por lo menos apellidos muy similares, como los esclavos de la familia Flores, naturales de Moquegua, pasaron a apellidarse Flores o, en última instancia, "Flórez".[ cita requerida]

Su actual situación es velada por el Instituto Nacional de Desarrollo de Pueblos Andinos, Amazónicos y Afroperuanos.

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