Aerolíneas Peruanas

Aerolíneas Peruanas
IATA
EP
OACI
PRU
Indicativo
APSA
Fundación 16 de septiembre de 1956
Cese 2 de mayo de 1971 (14 años)
Aeropuerto principal Aeropuerto Internacional Jorge Chávez
Sede central Bandera de Perú Lima, Perú
Flota 16
Destinos 21
Director ejecutivo Dr. Máximo Cisneros
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Aerolíneas Peruanas, S.A. (conocida también por sus siglas APSA) fue una empresa aérea que operó entre 1956 hasta 1971 quien llevó los colores del Perú al mundo y que fue considerada como la mejor aerolínea que tuvo ese país, según muchos conocedores de la aviación comercial.

Historia

Aerolíneas Peruanas fue fundada el 16 de septiembre de 1956 por el aviador y empresario estadounidense Cornell Newton Shelton (1908-1965), junto con otros inversionistas peruanos.

Tras el inicio de operaciones, el 17 de junio de 1957, con su vuelo inaugural entre Lima y Santiago de Chile la compañía también se asoció con las -hoy igualmente desaparecidas- aerolíneas Transportes Aéreos Nacionales de Honduras y Ecuatoriana de Aviación (las cuales, por cierto, también fueron fundadas por Shelton) para fortalecer su posición de mercado en Latinoamérica, además de que ofreció tarifas mucho más bajas que otras compañías que volaban entre Estados Unidos y América del Sur, a pesar de que Aerolíneas Peruanas no formaría parte de la IATA hasta 1966.

En 1960 se inauguró una ruta hacia Miami y el 1 de diciembre de 1963 Aerolíneas Peruanas se unió a la era del jet al introducir en sus vuelos los modernos Convair 990A Fanjet, considerados para la época los aviones más veloces del mundo (y los que más combustible consumían también, dicho sea de paso), junto con los Douglas DC-6 que también se utilizaban en la aerolínea desde comienzos de esa década.

La empresa nacional comenzó entonces una etapa de gran expansión y adoptó como símbolo de la aerolínea la figura del Antarqui, una división de élite de los Chasqui quien según leyendas incaicas, tenía la facultad de volar gracias a un rudimentario parapente fabricado con telas de algodón, lana y alpaca con los colores del Tawantinsuyo (es decir, el Imperio Inca en quechua). En algún momento los Convair 990A Fanjet mantuvieron en la parte delantera -o proa- pegado a la nariz de la aeronave la figura de este personaje, pero luego fueron retirados. También, durante mucho tiempo, los aviones sólo llevaban el texto "Aerolíneas Peruanas" y, posteriormente, se les agregó también las siglas APSA.

Hacia 1967 Aerolíneas Peruanas mantenía una plantilla de casi mil empleados y su capital estaba controlado por accionistas peruanos (en un 78%) y la Shelton Trust (quien poseía el 22% restante), operando rutas importantes hacia Los Ángeles, Miami, México, Acapulco, Tegucigalpa, Panamá, Barranquilla, Bogotá, Guayaquil, Santiago de Chile, Buenos Aires, Río de Janeiro y São Paulo; además de que también se estudiaba la posibilidad de extender sus servicios hasta Washington y Montreal (que finalmente fue descartada) y establecer un vuelo trasatlántico hasta Europa, el cual fue inaugurado en 1969 (en operación conjunta con la española Iberia, quien también pasó a formar parte como accionista) y que cubría la ruta La Paz - Lima - Bogotá - Caracas - Puerto España - Madrid - París - Londres. Por otra parte su personal mantenía un excelente servicio tanto a bordo como en tierra, hasta el punto que la compañía fue merecedora de diversos premios en el extranjero como, por ejemplo, uno otorgado por la Confederación de Organizaciones Turísticas de América Latina (COTAL) en Montevideo, Uruguay y otro por la Secretaría de Turismo del estado de Guanabara, en Brasil, por su eficiente promoción de los valores de la cultura peruana a nivel internacional.

Sin embargo, con el gobierno de facto del general de división EP Juan Velasco Alvarado, las cosas cambiaron: las inversiones extranjeras empezaron a paralizarse y poco a poco se fueron retirando los capitales. Así, para comienzos de 1971, Aerolíneas Peruanas se encontraba en una situación financiera bastante crítica y el 11 de abril se reveló que APSA estaba a punto de declararse en quiebra, ya que tenía una deuda de 22 millones de dólares con Fred Ayer, un agente neoyorquino que sirvió como intermediario en la compra de los Convair. Por ello se nombró una Comisión Evaluadora presidida por el Mayor General FAP Frank Tweedle, quien acusó a la junta directiva de la empresa de delitos fiscales. APSA terminó por devolver los Convair (excepto uno, prestado por Iberia) pero, con todo y eso, todavía debía 4 millones de dólares por lo que dada su buena reputación como transportadora aérea se consideró que aún podía ser rescatada y tanto Braniff, como Iberia y Lufthansa[3]

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