Advocación mariana

Inmaculada Concepción, de Murillo.

En el catolicismo, una advocación mariana es una alusión mística relativa a apariciones, dones o atributos de la Virgen María; otras advocaciones corresponden a imágenes de la Virgen a las que se tiene especial devoción en un lugar, región o país. La Iglesia católica admite numerosas advocaciones que significan la figura de la madre de Jesús o alguna de sus cualidades, a las que se rinde culto de diversas maneras.

Tipos de advocaciones

Existen tres tipos de advocaciones:

  1. Las de carácter místico, relativas a dones, misterios, actos sobrenaturales o fenómenos taumatúrgicos de la Virgen, como la Anunciación, la Asunción, la Presentación, etc.
  2. Las apariciones terrenales, que en muchos casos han dado lugar a la construcción de santuarios dedicados a la Virgen, como el del Pilar (en Zaragoza, Aragón, España), el de Covadonga (en Covadonga, Asturias, España), el de Lourdes (en Lourdes, Francia), el de Fátima (en Fátima, Portugal), el Real Monasterio de Nuestra Señora de Guadalupe (en Extremadura, España), la Basílica de Santa María de Guadalupe (México) , el de la Divina Pastora (en Barquisimeto, Venezuela), el de la Virgen de Coromoto (en Guanare, Venezuela), etcétera. Estas advocaciones a menudo dan lugar a múltiples patrocinios (como "virgen protectora") de pueblos, ciudades o países, o de diversas entidades o cofradías.
  3. Las que tienen su origen en una determinada imagen de la Virgen a la que se tiene especial devoción en una población, región o familia religiosa. Así la Virgen de la Capilla, patrona de Jaén (España); la Virgen de la Merced (advocación difundida por la Orden de la Merced), etc.

Las advocaciones marianas se suelen nombrar con las fórmulas “Santa María de”, “Virgen de” o “Nuestra Señora de”. Pero también, las advocaciones suelen dar lugar en muchos casos a nombres propios femeninos, compuestos del nombre María y su advocación: María del Carmen, María de los Dolores, María de Lourdes, etc. Aunque el nombre sea diferente en cuanto al atributo relativo a la Virgen María siempre se refiere únicamente a ella, así se haga mención de varios nombres en un mismo momento, la instancia es la misma, la Virgen María.

Su celebración, en la mayoría de los casos, se hace de forma conjunta el día 8 de septiembre o primer domingo de septiembre, el día que la Iglesia celebra las “Apariciones de la Santísima Virgen en los más célebres santuarios”.