Aduana Nueva

Aduana Nueva, con la nueva Casa Rosada en construcción asomando detrás (ca. 1890).
Aduana Nueva, vista desde el antiguo Paseo de Julio (hoy Avenida Alem) (1864).

La Aduana Nueva o Aduana de Taylor fue el primer edificio público de gran volumen construido en Buenos Aires y también el primer relleno importante realizado sobre terreno ganado al Río de La Plata. Inspirada en el notorio empuje que cobraba el puerto de Buenos Aires y símbolo del poderío económico porteño, la aduana comenzó a construirse en 1855 y se la inauguró en 1857. Estaba situada con frente al mencionado río, detrás de la Casa de Gobierno, y fue proyectada por el ingeniero Edward Taylor.

Después de apenas 37 años de vida fue demolida en 1894 para dar lugar a las obras de Puerto Madero y su lugar es ocupado actualmente por el Parque Colón.

Historia

A mediados del siglo XIX el puerto de La Boca era el utilizado para la carga y descarga de productos manufacturados. Debido al crecimiento comercial y al aumento en el calado de los barcos este puerto comenzó a ser inadecuado y se hizo necesario contar con un amarradero con aduana de control, que además resultara de fácil acceso desde el centro de la ciudad. Con este objetivo se realizó un concurso en el que intervinieron tres proyectos, triunfando el perteneciente al ingeniero inglés Edward Taylor en 1855. La construcción se inauguró dos años después, y fue conocida como la Aduana Nueva, para distinguirla de la antigua aduana colonial que estuvo emplazada en una vieja casona de la actual Avenida Belgrano, y también fue llamada Aduana de Taylor, en referencia a su autor. Estuvo situada detrás del fuerte, al que hubo que demolerlo parcialmente, sobre terrenos ganados al Río de La Plata, convirtiéndose en el primer relleno que se realizó sobre el río para una construcción de servicios.

La Aduana Nueva se construyó entre la casa de gobierno y, al bajar las barrancas, la costa del Río de la Plata.
Muelle de la Aduana Nueva (1864).

Comprendía un conjunto de edificios de los cuales el principal, utilizado para depósitos, era semicircular y avanzaba sobre el río. Estaba realizado de mampostería, revocado en un gris muy claro y era de estilo neoclásico. Constaba de planta y cinco pisos altos con una torre central que poseía un faro de unos 25 m de altura que, según referencia de los visitantes, era muy destacable aún a varios kilómetros adentro del estuario. La fachada curva estaba compuesta por un basamento de dos pisos de arquerías de medio punto, que aligeraban su pesada masa de carácter romano. Desprovisto casi de decoración, su énfasis en un lenguaje de formas elementales hace recordar el clasicismo romántico que a comienzos del siglo XIX había dominado la escena de la Inglaterra en la cual se educó Taylor. Al estar asentado sobre la tosca la parte inferior sufría los embates del río.

Del centro del cuerpo salía un espigón de madera, que se internaba 300 m en el río, acondicionado posteriormente como muelle para pasajeros, aún cuando tenía un servicio de zorras para bajar las cargas. El portal del que salía el espigón, ubicado en su parte central, era de estilo « arco del triunfo» y estaba coronado por un frontis.

El frente recto que daba al lado oeste, o sea, sobre la Casa de Gobierno, no se apoyaba en la barranca sino que utilizaba como Patio de Maniobras el foso del viejo Fuerte de más de cien metros de largo. Es decir, que este frente coincidía con el demolido murallón del Fuerte y lo que hoy se ve como un foso subterráneo detrás de la Casa Rosada es dicho patio, que primitivamente estaba a nivel del suelo, pero que posteriores rellenos hicieron que quedara enterrado. Este patio era cruzado longitudinalmente por un riel correspondiente al tren que en aquellas épocas circulaba por la costa uniendo Retiro con La Boca, y que tenía una estación llamada Central junto al lado norte de la Casa de Gobierno.

La Aduana tenía 51 almacenes para depósitos de mercaderías abovedados y rodeados exteriormente por las galerías. Un riel en el espigón facilitaba el movimiento de las zorras de carga que iban y venían hacia los barcos que ahora podían acercarse sin necesidad del auxilio de los viejos carros tirados por bueyes, ya que el largo muelle les permitía amarrar en una zona más profunda que la de la costa. Como el edificio penetraba en el río, dos grandes rampas curvas subían parte de la barranca y entraban, túnel mediante, en el Patio de Maniobras. Desde allí la mercadería era subida a otra plaza superior mediante guinches, o a la aduana propiamente dicha, o pasaba a viejas galerías de lo que fueron los depósitos de la Real Audiencia.

Edificio de Rentas Nacionales
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Izquierda: Casa de Gobierno (1864)
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Escaleras sobre la calle Victoria, actual Hipólito Yrigoyen (1867)
Ministerio de Economia de la Nación Argentina.jpg
Ministerio de Economía (2006)

Edificio de Rentas Nacionales

La obra ingenieril fue completada con rampas laterales curvas que unían la plaza de Mayo con el Paseo de Julio, y con un también monumental edificio sobre la calle Victoria (actual Hipólito Yrigoyen), entre las actuales Paseo Colón y Balcarce, más apegado a los breviarios estilísticos italianos. Éste anexo era el de Rentas Nacionales y fue también hecho por Taylor entre 1858 y 1860, pero fue transformado al poco tiempo en depósito sur de la Aduana pues apenas se inauguró el edificio semicircular, ya estaba quedando chico.

Taylor supo aprovechar la ubicación en la barranca de la costa del río de forma de tener un edificio de dos pisos en la parte alta y de cuatro por el otro lado. Para ello se excavó dentro de la barranca, dejando así dos pisos semienterrados. Para acceder, pasando por un enorme hueco paralelo a la calle Hipólito Yrigoyen se hicieron extrañas escaleras colgantes, casi puentes levadizos. El edificio de Rentas fue demolido en mayo de 1937 para construir el actual edificio del Ministerio de Economía.[1]

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