Adoración eucarística

Custodia típica para la adoración eucarística.

La adoración eucarística es aquella oración litúrgica que se realiza frente al Santísimo Sacramento cuando éste es expuesto para ello. Es practicada por las iglesias Católica, Ortodoxa, Copta, Anglicana y por algunas denominaciones Luteranas. Cuando la adoración es constante, o sea 24 horas, se le llama perpetua adoración. En una parroquia, esto es hecho por voluntarios; en un monasterio o en un convento, esto es hecho por los monjes residentes o monjas.

Historia

La práctica de la adoración tiene sus raíces en que en los monasterios y conventos la bendición del Santísimo Sacramento era una parte integral de la estructura de la vida de clausura. Desde el principio de la vida en la comunidad la Eucaristía originalmente se hacía en una habitación especial, justo afuera del altar pero separado de la iglesia donde se oficiaba la Misa. Una gran variedad de nombres se han utilizado para identificar este sitio reservado: los más comunes son pastoforium, diakonikon, secretaría o prótesis. Una de las primeras referencias inconfundibles de la utilización del Santísimo Sacramento para la adoración se encuentra en la vida de San Basilio (que murió en el 379). Basilio se dice que dividió el Pan en tres partes cuando celebraba Misa en el monasterio. Una parte la consumió él, la segunda parte se la dio a los monjes y la tercera la puso en una paloma dorada suspendida sobre el altar.[1]

La práctica de este tipo de adoración comenzó formalmente en Aviñón ( Francia) el 11 de septiembre de 1226, para celebrar y dar gracias por la victoria obtenida sobre los cátaros en las últimas batallas que tuvieron en la Cruzada albigense. El rey Luis VII de Francia les mandó que dicho sacramento se guardara en la Cathédrale Sainte-Croix d'Orléans o Catedral de la Santa Cruz de Orleans. La gran cantidad de adoradores hizo que el Obispo, Pierre de Corbie, sugiriera que la adoración debería ser continua e incesante. Con el permiso del papa Honorio III, la idea se ratificó y continuó de esta manera prácticamente ininterrumpida hasta que el caos que se formó durante la Revolución francesa lo paró en 1792 hasta que los esfuerzos de la hermandad de los penitentes GRIS la trajeron de vuelta en 1829.[1]

La Madre Mechtilde del Santísimo Sacramento fue pionera en la adoración perpetua de la Eucaristía en respuesta a Père Picotte. El convento benedictino, fundado para este propósito se inauguró en Francia el 25 de marzo de 1654.[2] Otra de las primeras prácticas comunes de la adoración es las Cuarenta Horas, un ejercicio de devoción en el que se reza continuamente durante cuarenta horas antes de que se celebre la Eucaristía. Se dice que empezó en Milán en mayo de 1537

Durante más de 128 años, las Hermanas Franciscanas de la Adoración Perpetua han estado rezando sin parar en EE. UU. La práctica empezó el 1 de agosto de 1878 a las 11 AM y continúa hasta la fecha.[3]

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