Administradoras de fondos de pensiones de Chile

Las administradoras de fondos de pensiones (AFP) de Chile son instituciones financieras privadas encargadas de administrar los fondos de cuentas individuales de ahorros para pensiones. Son las instituciones necesarias para un sistema de capitalización individual, que se basa en que cada persona ahorra una parte de sus ingresos para sostener una pensión cuando decida jubilar.

Historia

Antecedentes

Previo a la reforma del sistema de pensiones existía en Chile un sistema de cajas de previsión, en la cual los trabajadores cotizaban de acuerdo a la rama de la industria a la cual pertenecían sus trabajos. Dichas cajas funcionaban de acuerdo al sistema que se conoce hoy como "de reparto", y se basaba en descontar una imposición a los trabajadores que pertenecían a la caja, para así pagar la pensión de los jubilados de dicha caja.

Para el año 1968 existían en Chile cerca de 30 cajas previsionales, las cuales operaban por medio de más de 2.000 leyes de la República.[1]​ Cada año el Congreso despachaba distintas leyes para normar, establecer o fijar pensiones para grupos o personas en particular, o bien para el sistema en general. Es así como por ejemplo el año 1968 se publicaron 1234 leyes previsionales.

Implementación

Durante el Régimen Militar en Chile, después de una serie de reuniones entre José Piñera (Ministro del Trabajo y Previsión Social de Chile) y la Junta Militar de Gobierno, fueron promulgados los Decretos Ley 3500 y 3501 el 4 de noviembre de 1980. Posteriormente, con la publicación del Decreto ley 3500 (el 13 de noviembre de 1980) y el Decreto ley 3501 (el 18 de noviembre de 1980) se reformó el sistema previsional transformándolo en un sistema de las pensiones de vejez, invalidez y supervivencia.[2]

El decreto ley 3500 de 1980 permitió a los cotizantes del sistema de las cajas previsionales tomar una de dos opciones:[3]

  • Mantenerse en el antiguo sistema (Instituto de Normalización Previsional, actual Instituto de Previsión Social), o
  • Trasladarse al nuevo sistema, emitiéndose un bono de reconocimiento por los montos anteriormente aportados para el afiliado y que constituye la primera cotización en una AFP.

Desde el 31 de diciembre de 1982 a la fecha se constituye en el único sistema previsional para todos los trabajadores nuevos, incorporándose automáticamente los nuevos trabajadores y contratos al nuevo sistema.

Excepciones al Sistema de Capitalización Individual

El cambio de sistema previsional a modalidad de capitalización individual no afectó a los integrantes de las Fuerzas Armadas y Carabineros, quienes mantienen sus sistemas de cotización en base al sistema de reparto, por medio de la Caja de Previsión de la Defensa Nacional (CAPREDENA) y en la Dirección de Previsión de Carabineros de Chile (DIPRECA).[4]


Cambios en el año 2002

En el año 2002 el Presidente Ricardo Lagos Escobar promulga la ley que entre otros cambios, crea los multifondos, los cuales dan la posibilidad a los cotizantes a escoger en qué tipo de fondos desean estar. Definiéndose cinco: A, B, C, D y E, los cuales cada uno tienen distintos niveles de riesgo y rentabilidad esperada.[5]

Reforma del 2008

El 11 de marzo de 2008 la presidenta Michelle Bachelet promulga la ley 20.255, que entró en vigencia el 1 de julio de ese año, aunque algunas modificaciones legales comenzaron a regir el 1 de julio de 2009 y el 1 de julio de 2012.[11]

Para aumentar la competitividad del mercado, la reforma previsional creó un proceso de licitación, en que la AFP que presentara los menores costos para los afiliados se adjudicaría la cartera de nuevos afiliados al sistema por dos años.[15]

Andrés Velasco, el principal asesor económico del gobierno, abordó los dos principales problemas, como la cobertura de la población y el monto de los costos administrativos. Demasiadas personas se encontraban fuera del sistema de pensiones, y la acumulación de capital mediante el uso de los fondos de pensiones era bastante onerosa. La reforma sigue una recomendación del Banco Mundial, que encontró en el sistema de pensiones de 1980 un fuerte componente redistributivo a expensas de los trabajadores mal pagados u ocasionalmente desempleados. Una gran parte de la población chilena no puede financiar sus pensiones porque muchos trabajadores no pueden contribuir regularmente con una cantidad mayor de dinero. Además, muchos trabajadores tienen dificultades para lograr los 20 años de cotizaciones para al menos calificar para una pensión mínima. Dado que los fondos de pensiones cobran altos costos administrativos fijos por persona asegurada y solo una pequeña parte de los costos administrativos depende del monto de la cuenta de capital, la acumulación de capital por los fondos de pensiones es muy poco rentable para los trabajadores con ingresos más bajos.[16]