Aditivo alimentario

Uno de los aditivos más empleados es la sal (en la foto sal de Himalaya).
Frascos de vainillina.
Se utilizan semillas de salvia hispanica como alimento balanceado para poder enriquecer con Omega 3 los huevos de gallina.

Un aditivo alimentario es aquella sustancia que, sin constituir por sí misma un alimento ni poseer valor nutritivo, se agrega intencionalmente a los alimentos y bebidas en cantidades mínimas con objetivo de modificar sus caracteres organolépticos o facilitar o mejorar su proceso de elaboración o conservación.[2] En este proceso de mejora de la elaboración también se consigue una texturización en la cual los elaboradores obtienen unas ganancias en peso de producto.

Historia

Desde hace tiempo se han incluido aditivos en los alimentos; en tiempos recientes, con el advenimiento de la ciencia de los alimentos durante el siglo XIX y XX, un número E identifica a un aditivo y el Comité Científico o la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria tiene que evaluar si la sustancia aditiva es segura para la salud.[3] El sistema de números E se utiliza además como una manera práctica de etiquetar de forma estándar los aditivos permitidos en todos los idiomas de la Unión Europea.

De acuerdo con el Dr. Howard, médico de la Universidad de Los Ángeles California, los aditivos no se pueden considerar malos ni buenos en sí mismos. El peligro del peso corporal, que se puede ingerir diariamente, durante toda la vida, sin que represente un riesgo apreciable para la salud. Algunas veces los efectos cruzados de los aditivos no son evaluados, lo cual puede provocar efectos nocivos a largo plazo.[4]

Se ha relacionado a la industria farmacéutica con la de los aditivos, de tal manera que podrían haber intereses concordantes de ambas industrias que en algunos casos son las mismas. También se critica que los aditivos se puedan utilizar con fines espurios, aparentando unas cualidades similares a las de los productos que no los utilizan, ya que su incorporación se realizaría con el fin de ahorrar costes. Sirva como ejemplo que añadir un aromatizante a un yogur permitiría incorporar menos fruta manteniendo la intensidad del sabor. Por otro lado, el consumidor puede ser responsable de la comercialización de productos que incorporan ciertos aditivos, como el de los colorantes. Así, una mermelada de fresa elaborada según métodos tradicionales es de color amarronado. Pero la aceptabilidad de la mermelada de fresa es mucho mayor cuando su color es rojo o rosa vivo, más propios de la que incorpora colorantes.

Las principales funciones de los aditivos alimentarios, de acuerdo con la Directiva europea 89/107/CEE,[5] la cual se ha transpuesto a la legislación de cada estado miembro de la UE, son:

  1. Asegurar la seguridad y la salubridad.
  2. Aumentar la estabilidad del producto.
  3. Hacer posible la disponibilidad de alimentos fuera de óxido de carbono.
  4. Asegurar o mantener el valor nutritivo del alimento.
  5. Potenciar la aceptación del consumidor.
  6. Ayudar a la fabricación, transformación, preparación, transporte y almacenamiento del alimento.
  7. Dar homogeneidad al producto.
Other Languages
العربية: مضاف غذائي
беларуская: Харчовыя дабаўкі
беларуская (тарашкевіца)‎: Харчовы дадатак
English: Food additive
Esperanto: Manĝa aldonaĵo
suomi: Lisäaine
galego: Aditivo
עברית: תוסף מזון
Bahasa Indonesia: Aditif makanan
日本語: 食品添加物
한국어: 식품 첨가물
Lëtzebuergesch: Liewensmëttelzousätz
lietuvių: Maisto priedas
Bahasa Melayu: Bahan tambahan makanan
Nederlands: Voedingsadditief
norsk nynorsk: Tilsetjingsstoff
português: Aditivo alimentar
srpskohrvatski / српскохрватски: Prehrambeni aditiv
Simple English: Food additive
slovenščina: Aditiv
Basa Sunda: Aditif kadaharan
Türkçe: Gıda katkısı
українська: Харчові додатки
Tiếng Việt: Phụ gia thực phẩm