Adapa

Adapa, el primero de los Siete Sabios mesopotámicos, fue una figura mítica que, sin saberlo, se negó a recibir el don de la inmortalidad. La historia está atestiguada por primera vez en el período casita ( Siglo XIV A.N.E.) en tabletas fragmentarias de Tell el-Amarna y de Aššur, de finales del segundo milenio de nuestra era. El mito mesopotámico habla de siete sabios antediluvianos que fueron enviados por Ea, el sabio dios de Eridu, para traer las artes de la civilización a la humanidad. El primero de ellos, Adapa, también conocido como Uan, el nombre presentado como Oannes por Berosso, introdujo la práctica de los correctos ritos religiosos como sacerdote del templo Éapsu en Eridu.

Los sabios se describen en la literatura mesopotámica como peces-parādu, probablemente la carpa, cuyos huesos se han encontrado asociados con la primera capilla, y aún se conserva como un deber sagrado en el recinto de las mezquitas de Oriente Próximo y monasterios. Adapa como pescador fue retratado iconográficamente como un compuesto de pescado-hombre. La palabra Abgallu, sabio (Ab = agua, Gal = grande, Lu = hombre, en sumerio) sobrevivió hasta tiempos nabateos, alrededor del siglo primero, como apkallum, utilizados para describir la profesión de un cierto tipo de sacerdote.[1]

Papel

Adapa era un hombre mortal descendiente de los dioses, un hijo de Ea (Enki para los sumerios), el dios del conocimiento y de la sabiduría de la ciudad de Eridu, que trajo las artes de la civilización a esa ciudad (desde Dilmun, de acuerdo con algunas versiones). Adapa rompió las alas de Ninlil el Viento del Sur, que había volcado su barca de pesca, y fue llamado por ello a la presencia de Anu, el padre de los dioses. Ea, su dios patrón, le advirtió que tenía que disculparse humildemente por sus acciones, pero no tomar ninguna bebida ni comida mientras estuviese en los cielos o esa comida le provocaría la muerte. Anu, impresionado por la sinceridad de Adapa, en vez de ofrecerle la comida de la muerte, le ofreció la comida de la inmortalidad, pero Adapa, haciendo caso del consejo de Ea, la rechazó y así perdió la oportunidad de haber alcanzado la inmortalidad.

Paralelos vagos pueden ser hallados con la historia del Génesis, donde Adán y Eva fueron expulsados del Jardín del Edén por Yahweh, después de que comieran del Árbol del conocimiento del bien y del mal, así que se hicieron mortales.[2] Sin embargo estos paralelos han sido sintemáticamente rechazados por algunos historiadores (como Mario Liverani), aduciendo que los parecidos simplemente provienen de un fondo cultural y un mito no es descendiente genéticamente del otro.

Los paralelos son también aparentes (e incluso mayores) con la historia de Perséfone cuando visitó el Hades, que fue advertida de que no tomase comida de ese reino (sin embargo, a dicha historia se le puede encontrar un paralelo mucho más próximo en la propia mitología acadia con el mito de Nergal y Ereshkigal. Adapa es frecuentemente identificado como tutor del mítico primer rey antideluviano de Eridu Eridu, Alulim. Además de sus funciones de asesoramiento, se desempeñó como un sacerdote y exorcista, y después de su muerte ocupó su lugar entre los siete sabios o Apkallū (Apkallu", "sabio", viene del sumerio "AB.GAL.LU" (Ab=agua, Gal=grande, Lu=hombre, una referencia a la asociación del primer sabio Adapa con el agua)

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