Acuerdo Multilateral sobre Inversiones

El Acuerdo Multilateral sobre Inversiones (AMI)(MAI en inglés) es el nombre del tratado comercial que pretendió dotar a las empresas de más derechos y menos deberes cuando invirtiesen en el extranjero. El acuerdo se estuvo negociando hasta octubre de 1998 y debía ser adoptado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y por la Organización Mundial del Comercio (OMC) para convertirse así en el marco estándar internacional sobre inversiones. Sin embargo, las negociaciones se paralizaron por las protestas mundiales contra el AMI de 1998. En todo caso, se trató de algo más que una declaración de intenciones, que se podría retomar de forma más o menos velada en cuanto se dé un contexto más propicio.

Principios

La mayoría de los países acogen las inversiones extranjeras con agrado. Sin embargo el AMI no se centra precisamente en la cantidad de inversiones, sino que va más allá y supone más bien un reequilibrio de poder entre gobiernos y corporaciones. Hasta ahora los gobiernos han podido controlar qué inversiones permiten en sus países y han sido también capaces de dictar los términos de los contratos para compañías extranjeras (cuántos puestos de trabajo cubiertos por población local tienen que crear, dónde se deben establecer, o qué proporción de materiales deben utilizar procedentes de recursos locales, etc.) De igual manera, las autoridades locales han podido defender otros principios básicos a la hora de conceder los contratos, asegurándose, por ejemplo, que siguen las propuestas de la Agenda 21 de sostenibilidad, o que apoyan sus propias economías locales. Con el AMI, los gobiernos perderían cualquier tipo de derecho a condicionar contratos de inversión extranjera basándose en cláusulas de este tipo. Las empresas tendrían campo libre para buscar el beneficio por encima de cualquier otra premisa.

Other Languages