Acentuación del idioma español

La acentuación del idioma español sigue patrones en parte predecibles y emplea el acento ortográfico o tilde en la escritura cuando estos no se cumplen. Actualmente, la acentuación gráfica la establece la Ortografía de la lengua española, publicada en el 2010 por la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española.[1]

El acento léxico es la mayor prominencia con que se pronuncia la sílaba tónica de una palabra polisílaba cualquiera (de forma aislada) y de una monosílaba (si se encuentra dentro de su contexto). Acústicamente, es una combinación de intensidad, tono y duración de la vocal.[2]​ Este tipo de acento se encuentra en todas las palabras polisílabas y puede servir para diferenciar palabras según la sílaba sobre la que se encuentre (en negrita la sílaba tónica): blico (esdrújula), publico (grave) y publi (aguda).

En cambio, el acento gráfico o tilde no siempre se utiliza y sirve para marcar dicha sílaba en determinados casos que no se rigen por las reglas generales.

Las letras mayúsculas están sujetas a las normas de acentuación gráfica y deben recibir la tilde cuando corresponda.[3]

Reglas generales de acentuación del español

Según la posición de la sílaba tónica (de mayor entonación) dentro de la palabra, se distinguen cuatro posibilidades de acentuación. Lo habitual es que las palabras del castellano tengan la sílaba tónica en la última o penúltima sílaba. Las reglas de uso del acento ortográfico o tilde están establecidas para conocer la sílaba tónica en los casos en que se encuentra en una posición diferente de la esperable según la regla general o para diferenciar palabras idénticas, pero con distinto significado.

Palabra aguda u oxítona

Es aquella palabra cuya acentuación fonética recae en la última sílaba. El porcentaje de palabras agudas en el léxico castellano es inferior solamente al de las palabras graves, que son la mayoría. Normalmente son agudas las palabras que terminan en consonante, excepto -n o -s, por ejemplo, "vivir", "nogal", "avestruz" o "reloj". Por lo tanto, llevan acento ortográfico las palabras agudas que terminan en vocal o en las consonantes -n o -s precedidas de vocal.[4]​ Ejemplos: sofá, camión, además. No llevan tilde las palabras agudas acabadas en más de una consonante, como sucede con robots.

Palabra grave, llana o paroxítona

Es aquella palabra en que la mayor fuerza de voz recae en la penúltima sílaba. La mayor parte del léxico del castellano está compuesto por palabras llanas y estas en su mayoría terminan en -n, -s o en vocal, tales como hombre, caminas o suben. El acento ortográfico lo llevan las palabras llanas que terminen en una consonante distinta de -n o -s precedida de vocal o en más de una consonante seguida.[4]​ Ejemplos: débil, lápiz, látex, bíceps.

Palabra esdrújula o proparoxítona

Es aquella palabra cuya acentuación fonética recae en la antepenúltima sílaba. En el español todas las palabras esdrújulas son excepcionales y por eso siempre llevan acento ortográfico en la vocal donde recae la acentuación. Algunos ejemplos de palabras esdrújulas son: teléfono, árboles, esdrújulo.

Palabra sobreesdrújula, superproparoxítona o preproparoxítona

Es aquella palabra cuya acentuación fonética recae en la sílaba anterior a la antepenúltima. Las palabras sobreesdrújulas, al igual que las esdrújulas, siempre llevan acento ortográfico.[4]​ Suele tratarse de formas verbales con pronombres enclíticos: tráiganoslo, cógetela.