Acento diacrítico

El acento diacrítico o tilde diacrítica[1] es la tilde que se emplea para distinguir significados en pares de palabras, frecuentemente monosílabas, de las cuales una es regularmente tónica, mientras que la otra átona en el habla, marcando el acento de la tónica. Las palabras que forman estos pares pueden tener el mismo origen etimológico (por ejemplo más y mas, ambas del latín MAGIS), o pueden ser de etimología distinta (por ejemplo mi, apócope de mío, del latín MEUS y , del latín MIHI o ). Los diacríticos se usan ampliamente en diversas lenguas romances entre ellas el español, el gallego, el asturiano y el catalán.

La tilde diacrítica, sin embargo, no sirve para distinguir cada uno de los pares mínimos, opuestos por la tonicidad, que existan en español —como la preposición átona para de la forma verbal para (de parar), o el sustantivo masculino tónico don del tratamiento átono don, así como la preposición de y el pronombre te átonos, de los nombres de las letras t (te) y d (de) tónicos—, ya que estos últimos aparecen solo en contextos muy restringidos e imposibles de haber caso de ambigüedad. Asimismo, tampoco se usa el acento diacrítico cuando palabras con la misma escritura son tónicas y no tienen una (o más) correspondientes átonas. Por ejemplo ve del verbo ver (tercera persona singular del presente de indicativo) y ve del verbo ir (segunda persona singular del imperativo) no se diferencian con tilde diacrítica, puesto que ambas son tónicas en el habla. No obstante, en el caso de de saber y de ser (imperativo), ambas formas deben llevar tilde, porque hay que distinguirlas de la forma átona se ( pronombre personal).

Tilde diacrítica en español

Monosílabos diferenciados por la tilde diacrítica

Como regla general, las palabras monosílabas nunca llevan tilde en español, salvo las ocho que aparecen en la tabla siguiente y los pronombres exclamativos e interrogativos. Los casos particulares de aún/aun y ó/o son tratados en secciones posteriores.

Se trata de parejas de palabras en las que existe una forma tónica y una forma átona, ambas formas con significado diferente, y se marca con acento la forma tónica para diferenciarla de la átona.

de[2] Preposición (del latín )
Vengo de Alemania.
Esperó de pie.
Forma del verbo dar (del latín DEM, DET)
Espero que mi primo no te dé la espalda.
Dé recuerdos a su mujer de mi parte.
el Artículo definido singular masculino
El perro es marrón.
Es el mejor jamón que he probado nunca.
él Pronombre personal (ambos del latín ILLE)
Él es muy alto.
Me lo dijo él.
mas Conjunción adversativa, equivale a "pero"
Quiso partir, mas no le dejaron.
más Adverbio comparativo, es tónico (ambos del latín MAGIS)
Soy más alto que tú.
Mucho más que eso.
Dos más dos son cuatro.
mi[3] Adjetivo posesivo, forma átona de mío (del latín MEUS, MI)
Mi casa es grande. [=la casa mía]
Sonata en mi menor.
Pronombre personal tónico de caso preposicional (del latín MIHI, MĪ)
A mí me gusta.
Para mí.
se Pronombre personal de acusativo o dativo reflexivo y recíproco (del latín )
El chico se fue.
Se ruega no fumar.
Se lo di ayer.
Primera persona singular del presente de indicativo de saber o segunda persona singular del imperativo de ser
No lo sé.
Sé bueno.
si[3] Conjunción (del latín ) y la nota musical.
Si mañana hace buen tiempo, me voy a la playa.
Dime si lo hiciste.
Adverbio afirmativo (del latín SĪC), caso preposicional reflexivo y recíproco de tercera persona (del latín SIBI) o sustantivo que indica aprobación
¿Vienes? Sí, voy.
Tú sí que sabes.
No está seguro de sí mismo.
Me costó darle el sí a su proyecto.
te[4] Pronombre personal átono de casos acusativo, dativo y reflexivo de (del latín )
¿Te vas ya?
Te daré el libro mañana.
Sustantivo, es el nombre de un tipo de arbusto (voz de origen indostánico)
La hora del té.
tu Adjetivo posesivo, forma átona de tuyo (del latín TUUS)
Tu casa es muy grande.
Pronombre personal tónico de caso nominativo y vocativo de la segunda persona del singular (del latín )
¿Tú qué dices?
Soy más alto que tú.

Tilde diacrítica en los interrogativos y exclamativos o acento enfático

Los pronombres interrogativos y exclamativos qué, quién, cómo, cuál, cuándo, cuánto, cuán, dónde y adónde llevan tilde diacrítica para diferenciarlos de los pronombres relativos o conjunciones que, quien, como, cual, cuando, cuanto, cuan, donde y adonde.

Las formas acentuadas introducen, de forma directa o indirecta, enunciados interrogativos o exclamativos: así, se tiene ¿Qué haces?, No sé cuál es mi coche, ¡Qué calor que hace hoy!.

En los pronombres interrogativos y exclamativos que tengan formas propias en femenino y en plural, estas formas también se deben acentuar (¿Quiénes son?, ¿Cuánta gente había?).

Las formas acentuadas pueden funcionar como sustantivos (Se propuso averiguar el cómo, el cuándo y el dónde de aquellos sucesos).

En la tabla siguiente se indican algunos ejemplos de utilización de las formas acentuadas y no acentuadas.

Forma acentuada Forma no acentuada
¿Qué puedo hacer?
¡Qué bien!
No sé qué hacer.
No sabes qué alegría me diste ayer cuando te vi.
No tienes por qué hablar si no quieres.
Quiero que vengan todos.
Vine antes que tú.
El hombre que vino ayer es francés.
¡Lástima que no llegara a tiempo!
Sé lo que hicisteis el último verano.
¿Quién fue a la fiesta?
Dime con quién hablabas.
¡Quién lo hubiera dicho!
Este es el hombre de quien te hablé.
Vete con quien quieras.
¿Cómo estás?
Falta determinar cómo pudieron acceder al interior.
¡Cómo no!
Ágil como una gacela
Como dijimos ayer, esto puede dar lugar a confusión.
Como no vengas habrá problemas.
¿Cuál es la respuesta correcta?
Le expliqué cuáles eran los problemas que habían surgido.
La casa de la cual me hablaste.
Suave cual la lana.
¿Cuándo vendrás?
Mañana te diré cuándo voy.
Vente cuando quieras.
El lunes es cuando hizo más frío.
¿Cuánta gente hay?
Le pregunté cuántas veces había ido al cine desde entonces.
¡Cuánto tiempo sin verte!
Cuantos más libros leas, más fácil te resultará escribir bien.
Quería que se fuese cuanto antes.
Vinieron algunos cuantos.
¡Cuán gritan esos malditos! Cayó cuan largo era.
¿Dónde estás?
Me gustaría saber dónde está Jaime.
Independientemente de dónde vivas, sabré cómo encontrarte.
El piso donde vivía era enorme.
Ponlo donde quieras. = Ponlo en donde quieras.
Llegaron hasta donde desembocaba el río.
¿Adónde fuiste?
Voy a donde me digas. Voy al lugar adonde me digas.

Un caso que da lugar a confusiones es la grafía correcta de porque, por que, por qué y porqué debido a la existencia de acentos (diacrítico en por qué y debido a las reglas generales de acentuación en porqué) y a la escritura en una o en dos palabras.

Forma acentuada Forma no acentuada
Escrito separado por qué
interrogativo o exclamativo
¿Por qué no te callas? / ¡Por qué te haré caso!
por que
cuando el que es relativo
Las calles por que [=por las que] vienes son peligrosas.
Escrito junto porqué
sustantivo que significa 'motivo' o 'causa'
No sabemos el porqué de algunas cosas.
porque
conjunción causal, responde a la pregunta ¿por qué?
Vine porque estaba preocupado.

Tilde diacrítica en aún/aun

Cuando puede sustituirse por «todavía» (tanto con significado temporal como con valor ponderativo o intensivo)[5] sin alterar el sentido de la frase, se escribe con tilde (aún). En todos los demás casos (esto es, siempre que no se pueda sustituir por «todavía»), se escribe sin tilde (aun). Ambas palabras derivan del latín adhūc (pron. /adúk/) 'hasta ahora'.

aun
adverbio de modo, conjunción concesiva o preposición. Con el significado de hasta, también, incluso o ni siquiera.

· Aun así no se quedó satisfecho.
· Lucharemos cada día y aun cada hora.
· Aun conociendo la dificultad del problema, lo intentó.
· Vinieron todos, aun Javier.
aún
adverbio de modo o temporal, equivale a todavía.

· Aún no lo he visto.
· Tras releer la noticia, me parece aún menos creíble.

Tilde diacrítica en demostrativos

Tradicionalmente y, de 1999 a finales del 2010 en caso de ambigüedad, los pronombres demostrativos debían llevar tilde para diferenciarlos de los adjetivos demostrativos:

  • «quiero este libro» y «quiero este, no ese» → no hay ambigüedad
  • «¿Por qué compraron aquellos libros usados?» y «¿Por qué compraron aquéllos libros usados» → hay ambigüedad: en lo primero aquellos es atributo de libros; en lo segundo, aquéllos es el sujeto («ellos allí»), por lo que el segundo debía llevar tilde.

No obstante, en la reforma académica de la ortografía de 2010 se señala que también puede prescindirse del uso de la tilde diacrítica en los demostrativos, aun cuando haya caso de ambigüedad; esta puede resolverse usando una puntuación adecuada.

Tilde diacrítica en sólo/solo

Tradicionalmente y, de 1999 a finales del 2010 en caso de ambigüedad, se utilizaba la tilde en el término solo cuando tenía valor de adverbio. El adjetivo solo significa ‘sin compañía’ (del latín SŌLUS) mientras que su homónimo tiene función adverbial cuando equivale a ‘solamente’ (del latín SŌLUM); desde 1999 este último solo adverbial se acentuaba gráficamente cuando incurriera en ambigüedad. Ejemplo: «se quedará solo un mes» («solo» significa aquí ‘en soledad’, ‘sin compañía’), frente a «se quedará sólo un mes» (por un mes y no más), con el significado de ‘solamente se quedará un mes’.

Sin embargo, la reforma ortográfica vigente desde finales del 2010 de la Real Academia Española (RAE) y la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE) señala que la palabra solo funciona como adverbio y como adjetivo y que no debe llevar tilde según las reglas de acentuación actuales; por lo que se recomienda prescindir del acento diacrítico, exista o no caso de ambigüedad, considerando que la posibilidad de ésta es mínima y que puede resolverse casi siempre usando sinónimos como solamente o únicamente.[6]

Por su parte, la Academia Mexicana de la Lengua (AML) se opone considerar como obligatoria esta disposición,[9]

Sobre esta diferencia de opiniones, el décimo sexto direc­tor de la AML comentó:

«Quiero resal­tar que fui­mos la única Aca­de­mia, de las 22 exis­ten­tes, que nos opu­si­mos a la eli­mi­na­ción de las til­des dia­crí­ti­cos, de los acen­tos en los demos­tra­ti­vos y en el sólo adver­bial. Dimos razo­nes téc­ni­cas para ello. Entre­ga­mos el argu­mento no a la RAE sino a la Aso­cia­ción de Aca­de­mias, donde está incluida la RAE. Pero en la reunión pre­via al encuen­tro de Gua­da­la­jara 2010, la mayo­ría de las aca­de­mias votó a favor de que fue­ran supri­mi­dos. Ahí ganó la mayo­ría. Ya estando en Gua­da­la­jara y ante la polé­mica sus­ci­tada, la RAE dio mar­cha atrás a su pro­puesta. Ahora no hay una norma orto­grá­fica en ese sen­tido, se puede usar como sea. Lo cual es un con­tra­sen­tido por­que la orto­gra­fía es la única parte de la gra­má­tica que tiene carác­ter de normatividad».

Jaime Labastida, décimo sexto direc­tor de la AML; citado por Car­men Gar­cía Bermejo.[7]

En síntesis, la recomendación de la RAE es no tildar nunca el adverbio solo aunque haya probabilidad de anfibología,[7]

Tilde diacrítica en ó/o

Previo al 2010[11]

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