Academia de Pintura (Chile)

Vista de Santiago desde Peñalolén, obra de Alejandro Cicarelli, primer director de la Academia.

La Academia de Pintura fue el primer instituto chileno en impartir la enseñanza profesional del arte en Chile. Creada en Santiago el 17 de marzo de 1849 e impulsada por el gobierno de Manuel Bulnes para el fomento de las Bellas Artes, se ubicó en un principio en el edificio perteneciente a la Universidad de San Felipe, actual Teatro Municipal de Santiago. En 1891 se trasladó de lugar y cambió su nombre original por el de Escuela de Bellas Artes; desapareció, en esencia, en 1910 tras unir sus dependencias con el Museo de Bellas Artes, pasando a depender su dirección de la Universidad de Chile en 1932.[1]

La Academia dio al país sus primeros artistas nacionales y fue el inicio para destacados pintores chilenos, entre los que se cuentan los cuatro grandes maestros de la pintura chilena, los seguidores de Pedro Lira y Antonio Smith, y la generación del 13. Sus primeros directores fueron el napolitano Alejandro Cicarelli, el alemán Ernesto Kirchbach, el florentino Juan Mochi, Cosme San Martín (el primer chileno en asumir la dirección) y el escultor Virginio Arias.

Muchos de sus alumnos eran de regiones alejadas de la capital, como Valenzuela Puelma y Alfredo Helsby (Valparaíso) y Valenzuela Llanos (San Fernando).

Historia

Académie Julian, importante centro de estudios artísticos de la ciudad de París. La academia fue el lugar escogido por gran cantidad de pintores chilenos para perfeccionarse.

La creación de la Academia de Pintura formó parte del plan educativo que intensificó el gobierno de Manuel Bulnes para preparar a la juventud en todos los campos de la actividad intelectual, el que se materializó en la creación de escuelas primarias y de preceptores, de liceos y de la Universidad de Chile. También se evidenció en la promoción de las artes de todo tipo con la creación de la Escuela de Artes y Oficios (1849), el Conservatorio de Música (1850), las clases de Arquitectura (1849) a cargo del francés François Brunet de Baines, y las clases de Ornamentación y Escultura (1854) en la Chile bajo la dirección del compatriota de este, Auguste François.

Terminado el conflicto con la confederación Perú-Boliviana, el 4 de enero de 1849 se firma la aprobación para la creación de la Academia de Pintura, instituto alentado por escritores y filólogos como José Victorino Lastarria, Hermógenes Irisarri y Jacinto Chacón. La fundación oficial ocurre el 17 de marzo del mismo año bajo la dirección del pintor napolitano Alejandro Cicarelli, en las instalaciones del Instituto Nacional.

Según Memoria Chilena:

"La academia se trasladará en 1891 a nuevas instalaciones en la calle Maturana situada entre Rosas y San Pablo con el nuevo nombre de “Escuela de Bellas Artes”, para luego ser retransferida en 1910 a nuevas instalaciones en el parque forestal contiguo al nuevo Museo de Bellas Artes."[2]

En la obra fundamental La pintura en Chile. Desde la colonia hasta 1981, Gaspar Galaz y Milan Ivelic afirman:

"La fundación de la Academia de Pintura fue un hecho de la mayor trascendencia, que marca un hito en la historia de la pintura chilena. Su creación permitió que la actividad artística sea sistemática e ininterrumpida, provocando una complejidad mayor en el estudio y en el conocimiento de la pintura nacional."[3]

Este es el primer periodo donde se busca alcanzar una unidad de estilo en Chile mediante los gustos neoclásicos del maestro Cicarelli. En Europa las academias eran fuente de uniformidad, estableciendo parámetros estrictos que permitían asegurar que "el verdadero arte" mantuviera su rumbo, y esta misma idea se intentó traspasar al nuevo ambiente chileno utilizando la como base la metodología francesa.

En un inicio, el curso que impartía la academia estaba conformado por tres secciones: estudio de cabezas y extremidades, figura entera, luego el segundo curso era de escultura y el tercero era de modelo vivo, ropaje del natural y anatomía. Más tarde y con el pasar de los años se ampliarían los cursos y profesores para el creciente número de alumnos de la institución tras sus fusión con las instalaciones del Instituto Nacional.

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