Academia Valenciana de la Lengua

Acadèmia Valenciana de la Llengua
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Sant miquel dels reis.jpg
Sede de la Acadèmia Valenciana de la Llengua, ubicada en el barrio valenciano de Els Orriols. Este edificio ha sido a lo largo de la historia un monasterio jerónimo, un asilo de indigentes, una cárcel de mujeres y presidio nacional, así como también un colegio público. Fue restaurado entre los años 1997 y 1999 para albergar en él la Biblioteca Valenciana, y en un principio de forma temporal la AVL.[1]
Información general
Acrónimo AVL
Tipo Institución lingüística
Fundación 16 de septiembre de 1998
(Se aprobó la ley)
23 de junio de 2001 (15 años) (Se constituyó)
Jurisdicción Bandera de la Comunidad Valenciana  Comunidad Valenciana
Ámbito Idioma valenciano[nota 1]
España
Sede Monasterio de San Miguel de los Reyes, Valencia
Organización
Presidente Ramon Ferrer Navarro
Viceresidente Josep Palomero Almela
Secretaria Verònica Cantó Doménech
Composición 20 académicos
Dependiente de Logotipo de la Generalitat Valenciana.svg
Presupuesto anual 2 934 510 euros (2015)[2]
Sitio web
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La Academia Valenciana de la Lengua (oficialmente y en valenciano Acadèmia Valenciana de la Llengua), también conocida por sus siglas AVL, es la institución encargada de redactar la normativa lingüística del idioma valenciano. Fue creada por la Ley de la Generalidad Valenciana 7/1998, de 16 de septiembre de 1998, de Creación de la Academia Valenciana de la Lengua,[4]

Con la reforma del Estatuto de Autonomía de 2006 la AVL quedó reconocida como el único organismo competente en la regulación del valenciano, así como una de las instituciones estatutarias valencianas, quedando adscrita a la Presidencia, por lo que disfruta de personalidad jurídica propia y ejerce sus funciones con autonomía orgánica, funcional y presupuestaria para garantizar su objetividad e independencia, aunque se le atribuyen ciertas dependencias del poder político a través de sus representantes.[5]

La AVL tiene como funciones determinar y elaborar, en su caso, la normativa lingüística del idioma valenciano, así como velar por el valenciano partiendo de la tradición lexicográfica, literaria, y la realidad lingüística genuina valenciana, así como, la normativización consolidada, a partir de las llamadas Normas de Castellón.[3]

Las decisiones de la AVL, en el ejercicio de las funciones que le corresponden, tendrán que tenerlas en cuenta todas las instituciones de la Generalidad, así como también el conjunto de las administraciones públicas, el sistema educativo, y los medios de comunicación, entidades, organismos y empresas de titularidad pública o que cuentan con financiación pública con sede en la Comunidad Valenciana.[3]

El mismo modelo de creación de la Academia Valenciana de la Lengua hace que la institución se haya convertido en un lugar de encuentro donde conviven las diversas sensibilidades lingüísticas que puedan representar los académicos, y donde siempre se ha buscado el consenso más amplio posible a la hora de aprobar las cuestiones importantes que afectan al valenciano.[7]

Hasta la construcción de sus nuevas instalaciones, la Academia Valenciana de la Lengua tiene su sede en el monasterio de San Miguel de los Reyes, sede también de la Biblioteca Valenciana, ubicado en el barrio valenciano de Els Orriols, aunque puede tener otras sedes territoriales o celebrar sesiones en cualquier municipio de la Comunidad Valenciana.[1]

Historia

Etapa con gobiernos del Partido Popular (1997-2015)

Fundación de la academia (1997-2001)

Tras el debate de política general, las Cortes Valencianas resolvieron el día 17 de septiembre de 1997 solicitar que el Consejo Valenciano de Cultura (CVC) dictaminara en función de fundamentos científicos e históricos respecto de las cuestiones lingüísticas valencianas.[8]

«I.- Que tenga personalidad jurídica propia, con independencia funcional y presupuestaria.

II.- Que tenga capacidad para determinar la normativa en materia lingüística, reconocida por una Ley. Que sus decisiones en la materia sean vinculantes para las administraciones públicas, el sistema educativo, los medios públicos de comunicación, y otras entidades u órganos de titularidad pública o que cuenten con financiación pública.

III.- Que los miembros del ente de referencia normativa sean 21, nombrados por períodos de 10 años. Que las vacantes que se puedan producir por renovación u otros motivos se cubran por cooptación interna.

IV.- Que los miembros iniciales sean elegidos por las Cortes Valencianas por una mayoría de dos tercios, y por lo menos dos tercios de estos miembros sean expertos en valenciano con una acreditada competencia científica y académica, según criterios de evaluación objetiva. Y que el resto, hasta los 21 miembros, sean destacadas personalidades de las letras y de la enseñanza con una competencia lingüística y una producción reconocidas en el campo del valenciano.»[8]

Tras el dictamen del CVC, los grupos parlamentarios popular, socialista y mixto presentaron una proposición de ley de creación de la Academia Valenciana de la Lengua a las Cortes Valencianas. Tras un largo y acalorado debate parlamentario, en el que se presentaron muchas enmiendas al anteproyecto de ley, el 16 de septiembre de 1998 se aprobó la ley 7/1998, de la Generalidad Valenciana, de Creación de la Academia Valenciana de la Lengua, que salió adelante por una amplia mayoría de los diputados de las Cortes Valencianas, ya que frente a los 73 votos a favor sólo obtuvo 12 en contra.[10]

Legislación sobre la AVL publicada en el DOCV.

La ley introdujo una disposición transitoria que fijaba desde la entrada en vigor de la ley un plazo máximo de un mes para que las Cortes Valencianas eligieran a los primeros veintiún académicos, lo cual no sucedió, ya que los grupos parlamentarios del momento no llegaron a un acuerdo. Debido a esto la ley quedó paralizada entre los años 1998 y 2000. Sin embargo, en el año 2001 el Partido Popular y el Partido Socialista llegaron a un pacto para realizar el nombramiento de los académicos, el denominado Pacte de la llengua,[14]

Primeros trabajos y polémicas (2002-2005)

Uno de los primeros trabajos que realizó la Academia Valenciana de la Lengua fue establecer el referente normativo oficial del valenciano. Para ello la AVL aprobó el 25 de marzo de 2002 un dictamen en el que especificaba que la normativa del valenciano era la que utilizaba la Consejería de Educación y Cultura desde 1983, cuando se promulgó la Ley de uso y enseñanza del valenciano (LUEV).[20]

La AVL también perseguía acabar con las polémicas sobre el nombre de la lengua y su identidad,[22]

Alejandro Font de Mora, Consejero que obstaculizó la aprobación de los dictámenes de la AVL.

Pese a todo, la ponencia se constituyó, y estuvo integrada por Rafael Alemany y Manel Pérez Saldanya, por parte del sector proveniente del entorno de las universidades, y Ramón Ferrer y Àngel Calpe, por el sector proveniente de la RACV.[25]

Debido al informe del CJC los académicos que votaron a favor de la ponencia enmendaron la propuesta de dictamen, ajustándola más a la literalidad de la ley de creación de la institución y su reglamento,[31]

El Dictamen de la Academia Valenciana de la Lengua para la defensa de la denominación y la entidad del valenciano, aprobado el miércoles 9 de febrero de 2005, reconoció la unidad de la lengua valenciana-catalana,[34]

Años de calma institucional (2005-2011)

La zona en rojo es El Carche, zona valencianohablante de Murcia.

El año 2005 marcó el comienzo de los cursos de valenciano en la Región de Murcia impartidos por la Academia Valenciana de la Lengua, puesto que recibió una solicitud del Ayuntamiento de Yecla para que organizara un curso de valenciano en su municipio, ya que esta localidad tenía varias pedanías valencianohablantes.[36]

Uno de los acontecimientos más importantes de este período para la Academia tuvo lugar en el año 2006, cuando se reformó el Estatuto de Autonomía de la Comunidad Valenciana y la AVL adquirió el rango de institución estatutaria de la Generalidad Valenciana como «ente normativo del idioma valenciano», de modo que a partir de ese momento sus disposiciones lingüísticas son «de aplicación obligatoria en todas las administraciones públicas de la Comunidad Valenciana».[38]

El 12 de julio de 2006 la Academia Valenciana de la Lengua presentó su primer texto normativo, el Diccionari ortogràfic i de pronunciació del valencià (DOPV), el cual según la presidenta de la AVL, era «la primera obra de trascendencia para la sociedad valenciana y para todos los que aman nuestra lengua».[42]

Entre la publicación del DOPV y de la GNV, hubo nuevas elecciones para elegir al presidente de la Academia, a la cual se presentaron la presidenta en funciones y el académico Emili Casanova, aunque finalmente salió reelegida Ascensió Figueres.[45]

A partir del 18 de noviembre de 2011 ostentó la presidencia de la AVL Ramon Ferrer Navarro,[48]

Polémico intento de redimensionamiento (2012-2013)

En el año 2012 la Generalidad Valenciana, al igual que el resto de España, estaba sufriendo una grave crisis financiera. Debido a esta situación de extrema gravedad, el presidente Alberto Fabra propuso a los grupos parlamentarios de las Cortes Valencianas, como medida para la reducción del déficit, la disminución del tamaño y redefinición de las instituciones estatutarias de la Generalidad, entre las que se encontraba la AVL.[52]

Pese a las justificaciones del Gobierno valenciano, el Consejo Económico y Social (CES) aseguró que los cambios legales que se impulsaban en las instituciones autonómicas no estaban justificados por el ahorro de dinero, por lo que propusieron suprimir la justificación referida a la situación de «prolongada crisis económica», ya que esa frase aludía a una situación coyuntural que con el paso del tiempo podría devenir en inoperante.[56]

En la Comisión de coordinación, organización y régimen de las instituciones de la Generalidad de las Cortes Valencianas se aprobó, por los votos favorables del PP, la propuesta del Consejo de la Generalidad de reducir de veintiuno a quince los miembros de la AVL, cuatro más que los once propuestos inicialmente porque así «se garantizaban en mayor grado» los objetivos de la institución. A lo cual, los tres grupos de la oposición ( PSPV, Compromís y EUPV), respondieron rechazando la disminución de académicos de la AVL y criticando la injerencia del Consejo de la Generalidad en la independencia de esta entidad y acusándole de «romper el consenso» con el que nació la institución en 1998.[58] Finalmente, como para modificar las leyes que regulan las instituciones de la Generalidad se necesitaba una mayoría cualificada de tres quintas partes de los diputados de las Cortes Valencianas —apoyo que no tenía el Gobierno del PP— el proyecto de ley no se presentó ante el pleno de las Cortes, de modo que no se pudo votar, por lo que la AVL siguió manteniendo su estructura orgánica inicial.

Publicación del diccionario normativo (2014)

Una de las obras más esperadas de la Academia Valenciana de la Lengua, por su importancia, era el Diccionari normatiu valencià (DNV), de cuya creación estuvo a cargo una comisión formada por seis académicos —Rafael Alemany, Ramon Ferrer, Josep Palomero, Artur Ahuir, Manuel Pérez Saldanya y Jordi Colomina, siendo este último su coordinador—.[60]

Serafín Castellano, uno de los políticos del PP más críticos con las posturas lingüísticas de la AVL.

La aprobación del diccionario se encontró con un problema que empañó su presentación, ya que este incluía una definición que no gustó nada al partido del gobierno de la Generalidad Valenciana. La definición de la polémica era la del nombre de la propia lengua, el valenciano, y la traducción literal de esta definición dice así: « lengua románica hablada en la Comunidad Valenciana, así como en Cataluña, las Islas Baleares, el departamento francés de los Pirineos Orientales, el Principado de Andorra, la franja oriental de Aragón y la ciudad sarda de Alguer, lugares donde recibe el nombre de catalán.» El 1 de febrero de 2014, el secretario regional del PP, Serafín Castellano, aseveró que «al equiparar el valenciano y el catalán, la AVL pierde todo su sentido, porque se creó precisamente para defender la personalidad de nuestra lengua, al igual que las academias de otras comunidades autónomas bilingües».[63]

Como consecuencia de las críticas y los ataques, la AVL no publicó su diccionario el día previsto,[63]

Tras varios días de polémica la Generalidad Valenciana, a través de la Consejería de Educación, Cultura y Deporte, pidió al Consejo Jurídico Consultivo (CJC) que dictaminara «con carácter urgente» si la definición de valenciano incluida en el DNV de la Academia Valenciana de la Lengua se acomodaba al Estatuto de Autonomía.[66]

El 6 de febrero, pese a que el CJC no había realizado aún el dictamen sobre el diccionario, la AVL lo publicó en su página web, aprovechando el hecho de que la solicitud del informe de la Generalidad al CJC no iba acompañada de otro escrito al propio ente normativo para advertirle que, mientras no se confirmara ese dictamen, no podía publicar su obra. No obstante, la AVL introdujo en el diccionario una advertencia que decía así: «la definición de valenciano del diccionario ha sido objeto de una petición de dictamen al CJC por parte de la consejera de Educación, Cultura y Deporte».[69]

El 12 de febrero, el CJC realizó su dictamen sobre el tema, en el que estimó que la definición incluida en el diccionario no se acomodaba al Estatuto,[74]

Por su parte, la respuesta de la consejera de Educación al informe fue que el Gobierno valenciano se contentaría con una definición de valenciano que se acomodara al ordenamiento jurídico, lo cual para la AVL ya se cumplía en la definición cuestionada.[76]

Dentro de la polémica surgida tras la publicación del DNV, el 6 de marzo, el presidente de la AVL, Ramón Ferrer, remitió una carta al decano de la RACV en la que le comunicaba su dimisión como académico de número de la histórica entidad valencianista, lo cual dejaba a la AVL sin ningún representante de la RACV entre sus miembros.[77]

Tras varios meses de estancamiento, el 1 de septiembre la portavoz del Gobierno valenciano y consejera de Educación, Cultura y Deporte realizó una nueva declaración donde amenazaba a la Academia con la posible eliminación de su presupuesto para el año 2015 si no modificaba la definición de valenciano en su diccionario, aunque recalcó que en esos momentos trabajaban por la vía del diálogo.[79]

Escasamente un mes después, el consejero Luis Santamaría anunció el 20 de octubre en el foro de Lo Rat Penat que el pleno del Consejo iba a aprobar un anteproyecto de ley de señas de identidad, que establecería la definición de valenciano como «lengua propia e idioma oficial de la Comunidad Valenciana»,[80]

Pese a las críticas y amenazas, la AVL permaneció firme en su postura y mantuvo la definición polémica,[90]

Nuevas tensiones con el Consejo de la Generalidad (2015)

El Consejo de la Generalidad aprobó el 30 de diciembre de 2014 el anteproyecto de la Ley de Señas de Identidad del Pueblo Valenciano,[96]

Por otro lado, el Partido Popular reactivó el 20 de enero de 2015, tras más de un año en el cajón, el proyecto de modificación de la ley de creación de la Academia Valenciana de la Lengua (AVL), así como también la del Consejo Valenciano de Cultura (CVC). La Junta de Portavoces de las Cortes estableció que se debatiría este proyecto de Ley en el pleno de las Cortes la siguiente semana, aunque ya se sabía que ninguna de las dos iniciativas saldría adelante ya que el PP no contaba con la mayoría necesaria de tres quintos para aprobarlas.[97]

El 28 de enero se realizó la votación sobre la reforma de la ley de creación de la Academia Valenciana de la Lengua, siendo el PP, que rechazó todas las enmiendas de la oposición, el único partido que votó a favor de la reforma, de modo que la propuesta obtuvo únicamente 46 votos favorables —frente a los 60 requeridos— y 37 en contra.[99]

El 26 de febrero falleció el académico Pere María Orts,[101]

Etapa de gobierno del PSPV y Compromís (2015-actualidad)

En esta nueva etapa, el presidente de la Generalidad, Ximo Puig, aseguró que pretendía normalizar la relación con la Academia Valenciana de la Lengua (AVL) ya que "está haciendo bien su trabajo y va a contar con toda la colaboración y con toda la lealtad desde la presidencia de la Generalitat". Del mismo modo, el presidente, en relación sobre si se dejaría a la AVL que publicara en papel el Diccionario Normativo, que incluye la definición del valenciano que el anterior Consejo del PP cuestionó por equipararlo con el catalán, anunció que "no va a haber intromisión alguna en temas filológicos por parte del gobierno".[102]

Primera renovación y acercamiento de la RACV (2016)

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