Abeja africanizada

Las abejas africanizadas (comúnmente llamadas abejas africanas o abejas asesinas) son las abejas más peligrosas del planeta. Son híbridos procedentes del cruzamiento de la subespecie natural africana Apis mellifera scutellata con abejas domésticas pertenecientes a varias subespecies de A. mellifera, como Apis mellifera mellifera, Apis mellifera iberica y posiblemente otras.

La particularidad de estos híbridos es su acentuado comportamiento defensivo, describiéndose como muy agresivos ante molestias. Atacan en cantidad, muy velozmente y siguen a su víctima hasta a 900 metros de su colmena o enjambre. Este comportamiento ha provocado en América numerosas muertes de personas, incrementándose anualmente el número registrado de víctimas.[1]

Historia

Mapa que muestra el crecimiento de la extensión de la abeja africanizada en los Estados Unidos entre los años 1990 a 2003.
Abejas africanas.

Con el propósito de incrementar la cosecha de miel en Brasil, se introdujeron en 1956 cerca de São Paulo, 47 abejas reinas de Apis mellifera scutellata originarias de Tanzania; a fin de desarrollar un programa de mejora genética a cargo de Warwick Kerr. Accidentalmente, algunas de estas abejas escaparon y se hibridaron con abejas domésticas. A partir de ese momento, se expandieron por todo el continente de manera constante. Avanzaron entre 150 y 300 kilómetros por año, llegando a América Central, México, y luego a los Estados Unidos, a los estados de Nuevo México, Nevada, Texas, Arizona y California.

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