Abderramán III

Abderramán III
Emir de Córdoba
Califa de Córdoba
Abd al Rahman III.jpg
Pintura del siglo XIX de Abderramán III
Emir de Córdoba
16 de octubre de 912[1]​-16 de enero de 929
PredecesorAbd Alláh
SucesorProclamación del Califato
Califa de Córdoba
16 de enero de 929-15 de octubre de 961
PredecesorÉl mismo, como Emir de Córdoba
SucesorAlhakén II
Información personal
Nombre secular‘Abd al-Rahmān ibn Muḥammad al-Nāṣir li-Dīn Allāh
الناصر لدين الله عبد الرحمن بن محمد
Nacimiento7 de enero de 891[2]
Córdoba
Fallecimiento15 de octubre de 961 (70 años)
Medina Azahara (Córdoba)
EntierroRawda del Alcázar de Córdoba
Familia
Casa realDinastía Omeya
Dinastía Íñiga
Consorte
  • Fatima al-Qurasiyya
  • Maryam, Maryana o Muryana.
  • Mustaq
  • La hermana de Nayda ibn Hussein.
Descendencia
  • Alhakén II
  • Abd ar-Rahmán ibn Muhámmad[6]​ «aquel que hace triunfar la religión de Dios» ('de Alá').

    El califa Abderramán vivió setenta años y reinó cincuenta.[7]

    De él dijo su cortesano Ibn Abd Rabbihi que «la unión del Estado rehízo, de él arrancó los velos de tinieblas. El reino que destrozado estaba reparó, firmes y seguras quedaron sus bases (…) Con su luz amaneció el país. Corrupción y desorden acabaron tras un tiempo en que la hipocresía dominaba, tras imperar rebeldes y contumaces». Bajo su mandato, Córdoba se convirtió en un verdadero faro de la civilización y la cultura, que la abadesa germana Hroswitha de Gandersheim llamó «Ornamento del Mundo» y «Perla de Occidente».

    La Crónica anónima de al-Nasir resume así su reinado:

    Conquistó España ciudad por ciudad, exterminó a sus defensores y los humilló, destruyó sus castillos, impuso pesados tributos a los que dejó con vida y los abatió terriblemente por medio de crueles gobernadores hasta que todas las comarcas entraron en su obediencia y se le sometieron todos los rebeldes.

    En el 929 desafió la autoridad religiosa de las dinastías rivales de fatimíes y abasíes y se proclamó califa.[10]

    Derrotado en la batalla de Simancas por Ramiro II de León (939), fue incapaz de reducir a los reinos cristianos del norte de España. A su muerte dejó por legado un poderoso califato forjado por la fuerza de las armas, uno de los Estados más poderosos del Occidente europeo, que, sin embargo, se derrumbó en poco más de medio siglo.

    Juventud

    Nacimiento y ascendencia

    El futuro emir Abderramán —en árabe, «siervo de Dios»—, tercero de su nombre y octavo de la dinastía ibérica,[23]

    Nombre

    El nieto del emir cordobés recibió el nombre de Abderramán y la kunya de Abul-Mutarrif, los mismos que tuvieron su tatarabuelo Abderramán II y el fundador del emirato omeya en al-Ándalus, Abderramán I.[27]

    Asesinato de su padre, infancia y juventud

    Veinte días después del feliz nacimiento de Abderramán,[31]

    En cualquier caso, la primera infancia de Abderramán III debió de transcurrir en el harén de su abuelo el emir Abd Allah conviviendo con su madre y sus tíos menores de edad, con las esposas y concubinas de su abuelo y con un buen número de servidores, esclavas, amas de cría, comadronas y eunucos.[16]

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