Abandono de la energía nuclear

Estado de la política nuclear actual en el mundo.      Países sin reactores, construyendo su primer reactor.      Países sin reactores, considerando su construcción.      Países en funcionamiento, situación estable.      Países con reactores en funcionamiento y otros en construcción.      Países con reactores en funcionamiento y considerando la construcción de nuevos reactores.      Países con reactores, considerando su cierre.      Países donde la actividad nuclear civil es ilegal.      Sin reactores.
Central nuclear en Grafenrheinfeld, Alemania. Se prevé que todas las plantas nucleares alemanas terminen de operar en 2020.

El abandono de la energía nuclear es una opción política consistente en dejar de usar la energía nuclear para la generación de electricidad. La idea incluye en algunos países el cierre de las centrales nucleares existentes. Suecia fue el primer país donde se propuso ( 1980) —este país es el 9º país que más energía nuclear consume del mundo—.[1] y Suiza ( 2011) y se ha discutido en otros países europeos. Austria, Holanda, Polonia, y España promulgaron leyes que paralizaron la construcción de nuevos reactores nucleares, aunque en algunos de ellos esta opción se está debatiendo en la actualidad (véase imagen). Nueva Zelanda no utiliza reactores nucleares para la generación de energía desde 1984. Teóricamente el abandono de la energía nuclear debería promover el uso de fuentes de energía renovables.

Argumentos a favor del abandono

Símbolo tradicional de la oposición a la construcción de centrales nucleares.

Seguridad

Riesgo de accidentes y terrorismo

  • Basándose en las estimaciones del Gobierno alemán, (4 °Consumidor de energía nuclear) usando la probabilidad de daño al núcleo que se obtuvo en 1980 en los estudios de seguridad de los reactores alemanes de 2.9*10-5 al año, se puede calcular[3] Usando estos valores, la probabilidad de que ocurriera un accidente en una central nuclear que conllevara daño al núcleo en las mismas condiciones que ese estudio sería de un 0.3 % para Europa o de un 0.9 % para el mundo en 40 años. La probabilidad de que ocurrieran dos de estos accidentes en esos 40 años sería de un 0.0005 % para Europa y un 0.004 % para el mundo.
  • Con los datos del estudio alemán, la probabilidad de que uno de estos accidentes ocurra en España sería de un 0.005 % como máximo, para una vida útil máxima de 20 años (que es la vida útil que le restaría teóricamente a la más moderna de las centrales nucleares españolas).
  • Las consecuencias de un accidente en una central nuclear podrían ser graves.
    • El accidente de Chernobyl fue el accidente nuclear más grave de la historia. Para conocer el mismo, es recomendable consultar el artículo sobre el accidente, donde se ofrecen datos al respecto de los informes más recientes. Las estimaciones de fallecidos hasta el presente van desde los 41 que estiman instituciones reconocidas y mundiales como el OIEA, la OMS y otros hasta decenas o centenares de miles según otros ( Greenpeace, y otros como el TORCH, AIMPGN). Las estimaciones de muertes debidas al accidente (principalmente debido a un incremento en la incidencia del cáncer) varían también en un rango entre las 4000 y las decenas o centenares de miles.
    • El accidente de Fukushima el siguiente hasta el momento en gravedad con implicancias económicas y políticas severas hasta el momento.
  • Las centrales nucleares pueden ser objetivo de ataques terroristas:
    • La mayoría de las centrales nucleares fueron construidas en las décadas de 1960 y 1970, y al igual que el World Trade Center, fueron diseñadas para resistir el impacto de los aviones más pequeños. David Kyd, portavoz del OIEA, afirmó literalmente en 2001 que "Si se postula el riesgo de un jumbo cargado de combustible, está claro que el diseño no fue concebido para resistir semejante impacto".[7]
    • El mismo doctor Lyman, también miembro de la Union of Concerned Scientists, explica que "si un equipo de terroristas bien entrenados consiguiera introducirse por la fuerza en una central nuclear, en cuestión de minutos podría causar suficiente daño para causar la fusión del núcleo y un fallo en la estructura de la contención. Semejante ataque tendría consecuencias devastadoras y duraderas en la salud pública, el medio ambiente y la economía".[9]
  • Existe también el peligro de accidentes (o sabotajes) en otras instalaciones relacionadas con el ciclo del combustible nuclear.
  • Otro posible riesgo es el transporte por tren de desechos y materiales radiactivos, que suelen atravesar grandes ciudades [ cita requerida].[10]
  • Además existe la posibilidad del desvío de materiales nucleares para la fabricación de armas atómicas con fines terroristas. Este supuesto solo puede darse en aquellos países en los que se posean instalaciones de reprocesamiento del combustible gastado nuclear, como Francia, Reino Unido, EE. UU., Japón y Rusia o bien instalaciones de enriquecimiento de uranio.
  • También algunas sustancias radiactivas procedentes de los residuos podrían ser sustraídas por los terroristas para la fabricación de bombas sucias.

Proliferación nuclear

Según los grupos antinucleares, el uso de energía nuclear contribuye a la proliferación de armas nucleares. Israel, India, Corea del Norte y Sudáfrica iniciaron programas "pacíficos" de energía nuclear con reactores para investigación que posteriormente fueron empleados para hacer armas atómicas, y existe la sospecha (apoyada en el hecho de la negativa a una inspección del OIEA) de que el programa de Irán tenga un objetivo similar.

Un arma nuclear puede construirse a partir de:

  • Uranio: exige instalaciones de enriquecimiento de uranio. Según Mohamed ElBaradei, Director General del OIEA, "si un país posee instalaciones de enriquecimiento de uranio, en pocos meses podría desarrollar un arma nuclear".[12]
  • Plutonio: requiere instalaciones de reprocesamiento, una parte del ciclo nuclear que solo se utiliza en países con un nivel muy alto de tecnología nuclear, como Francia o el Reino Unido. El plutonio es una sustancia de propiedades variables, dependiendo de su origen. Existen varios isótopos distintos, incluyendo el Pu-238, Pu-239, Pu-240, y Pu-241, pero no todos son fisibles: solamente el Pu-239 y Pu-241 pueden fisionar en un reactor de agua ligera (como la mayoría de los occidentales), siendo el plutonio-239 el preferido como combustible nuclear y para la producción de armas nucleares, porque tiene una tasa de fisión espontánea relativamente baja, así como una masa crítica baja. El plutonio "útil" (mayoritariamente Pu-239) se divide, en función de su contenido de Pu-240, en grados (súper: 2-3 %; armamento: <7 %; combustible: 7-19 %; reactor: 19 % o superior). El plutonio de "grado de armamento" fue utilizado en la bomba de Nagasaki en 1945 y en muchas otras bombas nucleares. Por otra parte, el plutonio de "grado de reactor" (tal como habitualmente se produce en todos los reactores para energía nuclear comerciales) contiene hasta un 40 % de los isótopos más pesados de plutonio, especialmente Pu-240, debido a que ha permanecido en el reactor por un período relativamente largo. Sin embargo la distinción de grados es un tanto arbitraria: los grados de combustible y de reactor son menos apropiados para construir armas nucleares, pero no inservibles para tal propósito (aunque los resultados son menos predecibles). El Ministerio de Energía de EE.UU. (en inglés: U.S. Department of Energy) ha confirmado que en 1962 su país realizó con éxito una prueba atómica con plutonio de grado de reactor.[13]

Medio ambiente y salud

Residuos radiactivos

  • Según los grupos antinucleares no existe una solución satisfactoria a la generación de residuos nucleares, que permanecen radiactivos durante decenas de miles de años y constituyen el mayor problema de la energía nuclear. Algunos países extraen el plutonio (y otros isótopos útiles) de las barras de combustible en el Centro COGEMA de La Hague (en Francia) o en Sellafield ( Reino Unido), que son las únicas plantas de reprocesado existentes en Europa. Ambas plantas vierten cantidades enormes de desechos radiactivos al mar:
    • La planta de Sellafield vierte unos 8 millones de litros de desechos radiactivos cada día en el Mar de Irlanda.[17]
    • El centro de La Hague vierte anualmente cientos de miles de metros cúbicos de desechos radiactivos en el Canal de la Mancha. La contaminación se extiende por el Mar del Norte y se puede medir incluso en el Océano Glacial Ártico. El riesgo de padecer leucemia infantil es en las cercanías del centro tres veces superior a la media de Francia.[18]
  • Una de las soluciones existentes técnicamente viables para deshacerse de los residuos radiactivos denominados "de alta actividad" (los únicos que permanecen siendo muy radiactivos más de 300 años) consiste en enterrarlos en almacenamientos geológicos profundos (AGP).
  • Existen otras soluciones en desarrollo para eliminar el volumen de residuos de alta actividad que quedaría tras su reprocesado. El más avanzado hasta la fecha es la transmutación.

Emisiones de radiactividad

Símbolo de peligro de radiación ionizante.
  • En su funcionamiento rutinario, las centrales nucleares emiten material radiactivo al medio ambiente: emisiones gaseosas radiactivas por la chimenea construida al efecto y emisiones líquidas radiactivas al mar, al embalse o al río del que depende para su refrigeración. Las emisiones rutinarias generan niveles muy bajos de dosis[ cita requerida], debido a los tratamientos previos a su vertido y a la dilución producida tanto en la atmósfera como en los medios acuáticos. Sin embargo varios estudios indican que esos niveles de dosis podrían ser nocivos para la salud:
    • Estudios de 1999 y 2001 del Instituto de Salud Carlos III detectaron también la existencia de una tasa inesperadamente más alta de cáncer de estómago en personas de ambos sexos en el entorno de la central nuclear de Garoña.[ cita requerida] Este incremento, ligado a la proximidad a esta instalación, se produjo en el periodo posterior al inicio de actividad de la central nuclear, tras comparar con la situación anterior a su entrada en funcionamiento.
    • En un estudio del mismo instituto de julio de 2001 se constató que la mortalidad por cáncer de pulmón mostró un mayor incremento en las áreas en el entorno de 30 km en la vecindad de las instalaciones del ciclo del uranio. En el estudio se señala que No aparece un patrón bien definido en la vecindad de las centrales nucleares estudiadas.[19] Este estudio señala la necesidad de estudios más específicos.
    • En julio de 2003 fue publicado en la revista Occupational & Environmental Medicine un estudio epidemiológico realizado por científicos de la Universidad de Alcalá de Henares y el Hospital Universitario de Guadalajara en el cual se concluye que el riesgo de sufrir cáncer se incrementa linealmente con la proximidad a la central nuclear de Trillo, pero no en la proximidad de la central nuclear de Zorita, y que el riesgo de padecer un tumor es un 71 % superior en el entorno más cercano a la primera central nuclear (en un radio de 10 km alrededor de ésta) que en el área situada entre 10 y 30 km de distancia a la central.[20]
  • Otros estudios sin embargo señalan lo contrario.
    • Así el Committee on Medical Aspects of Radiation on the Environment (COMARE), realizó en 2005 un estudio completo de todas las centrales nucleares en el Reino Unido acerca de la incidencia de cáncer en niños.[21] Su principal conclusión indica que: [Estudiada] la incidencia de cáncer infantil en la vecindad de todas las plantas de producción nuclear en Gran Bretaña [...] no se encuentra evidencia de un incremento en el número de casos en cualquier área de 25km, que pueda incluir tanto la exposición primaria a descargas radiactivas como las secundarias debidas a la resuspensión de materiales.
    • El Instituto Nacional del Cáncer americano obtuvo similares resultados[22] en 1991. Señalando que un estudio realizado por este instituto no muestra un incremento general del riesgo de muerte debido al cáncer para las personas que viven en 107 condados de EE.UU. que contienen o que están adyacentes a 62 instalaciones nucleares.
    • Un estudio del Centro Nacional de Epidemiología (dependiente del Instituto de Salud Carlos III del Ministerio de Sanidad) de 1999 asevera que Ninguna de las plantas registra un exceso en el riesgo de mortalidad inducida por leucemia en ninguna de las áreas circundantes[...] ninguno de los tumores estudiados mostraron evidencia de un incremento en el riesgo. Este estudio se publicó en el número de octubre de la revista Cancer Epidemiology, Biomarkers & Prevention.[23]

Emisiones de CO2 y efecto invernadero

La energía nuclear puede ayudar a cumplir los acuerdos del Protocolo de Kyoto ya que no provoca emisiones de CO2. Sin embargo sí se emite cierta cantidad de CO2 durante el ciclo de obtención de combustible nuclear y durante la construcción y desmantelamiento de las centrales nucleares. Un estudio del Instituto Öko de Alemania muestra que, teniendo en cuenta el ciclo completo de generación de energía (incluyendo la construcción y desmantelamiento de las centrales eléctricas), la energía nuclear emite unos 34 gramos de CO2 por cada kWh de electricidad producido. Esto es mucho menos de lo que emite una central térmica de carbón (que emite alrededor de 1000 g/kWh). La energía eólica, por ejemplo, emite alrededor de 20 g/kWh, y la hidroeléctrica alrededor de 33 g/kWh.[27] siendo el transporte el gran productor de estos gases.

Para producir un efecto notable en la reducción de emisiones de CO2 se requeriría construir 2000 nuevos reactores de gran tamaño (1000 MW) en todo el mundo.[31] Sin embargo existen alternativas nucleares en desarrollo, como el uso del isótopo más abundante del uranio (el 238, unas 1400 veces más abundante que el 235), el torio (su isótopo 232), 20000 veces más abundante o la fusión.[ cita requerida] Además, el agua de mar contiene cantidades de uranio incontables, pero no es rentable utilizarlas hoy en día a comparación del uranio en minas que es muy económico.

Razones económicas

  • Otro argumento aducido es el alto costo de la energía nuclear. Según este argumento la energía nuclear sólo ha sido capaz de sobrevivir gracias a los subsidios públicos. El Consejo Mundial para las Energías Renovables estima que la industria nuclear ha recibido alrededor de 1 trillón de dólares (corregidos al valor actual) de dinero público en todo el mundo, mientras que el conjunto de las energías renovables no ha recibido más que unos 50.000 millones de dólares.[34] dedicado a los costes externos asociados a las tecnologías de producción eléctrica todos los componentes indirectos (llamados externalidades), afirma que sólo la energía eólica tiene menores costes externos que la nuclear, y que la energía hidroeléctrica tiene costes menores o mayores, dependiendo del país. El resto de sistemas de producción eléctrica tendría siempre mayores costes externos.
    • El coste de la gestión de los residuos radiactivos en España (que se paga a través de la tarifa eléctrica y por las empresas que precisan sus servicios, ya sean eléctricas, hospitales, laboratorios de investigación, etc[35] ), según los cálculos de la Empresa Nacional de Residuos Radiactivos S.A. en su 6º Plan General de Residuos Radiactivos, será de cerca de 13.800 millones de euros. Este cálculo se extiende hasta el año 2070, y no incluye los costes ni ingresos de años posteriores (la radiotoxicidad de los residuos se mantiene durante decenas de miles de años).
    • En Alemania es el Estado quien paga los costes derivados de los residuos directos (barras de combustible gastadas)[ cita requerida], materiales contaminados en las plantas de energía y por la extracción del plutonio y uranio, así como por otros residuos radiactivos, como los generados en hospitales o universidades, y por los costes de almacenaje de estos residuos, puesto que la industria carece de suficientes fondos para hacerlo[ cita requerida].
    • Los costes de construcción de las centrales nucleares ha sido tradicionalmente mucho más alto de lo estimado. En EE.UU., un estudio de 75 de sus reactores nucleares muestra que sus costes construcción fueron más del 322 % de lo presupuestado.[36]
    • El coste de desmantelamiento de las centrales nucleares ha demostrado[37] ser mucho más elevado de lo previsto. Por ejemplo, el desmantelamiento de la central de Yankee Rowe ( Massachusetts, EE.UU.) costó unos 450 millones de dólares, en comparación con los 120 millones previstos inicialmente. Aunque hasta ahora han sido pocas las plantas desmanteladas, en los próximos años muchas alcanzarán el final de sus vidas previstas, y deberán ser desmanteladas.
  • Según el Secretariado de la Conferencia Internacional de Energías Renovables de 2004, la nuclear es la fuente de energía que menos empleo genera por unidad de energía producida. Menos que cualquier energía renovable.[38] Pero también es cierto que es algo propio de la tecnología, hay más obreros disponibles y además los utilizados son de alta capacidad intelectual con lo cual al ser un sueldo no tan bajo, el PBI tampoco decrece, es decir, que favorece la ocupación intelectual, que es la más elevada de las ocupaciones y poco valorada, gracias a la cual existen las computadoras.
  • Está excluida de los mecanismos financieros del Protocolo de Kioto, que impone penalizaciones a las empresas emisoras de gases de efecto invernadero, ya que la energía nuclear los genera de forma indirecta. Esta decisión se concretó en julio de 2001, en la Cumbre de Bonn del Convenio Marco de Protección del Clima.
  • Las plantas de energía nuclear no pueden ser aseguradas sólo por aseguradoras privadas. En 2005, el importe máximo de un seguro para una planta nuclear en EE. UU. era de 300 millones de dólares. Los costes de un posible accidente nuclear grave podrían ser mucho mayores, por lo que se estableció un fondo (llamado fondo Price-Anderson), que es financiado por las propias empresas, que cubriría cualquier exceso de dichos 300 millones de dólares (en 2006 dicho fondo era de 9500 millones de dólares).[40]
  • Según la revista de negocios norteamericana Forbes, "el fracaso del programa nuclear de Estados Unidos se considera como el mayor desastre empresarial en la historia de los negocios".[41]
  • El Banco Mundial afirma que "otorgar un préstamo bancario al sector energético requiere una revisión de las políticas, las instituciones y las inversiones del sector. Las centrales nucleares en el sector energético no son económicas; son un enorme despilfarro".[42]

Recurso no renovable

  • El uranio-235 es un recurso limitado. Según los estudios disponibles (como la última edición del Libro Rojo de la Agencia de la Energía Nuclear de la OCDE) las reservas de uranio-235 fisionable, uno de los combustibles de los reactores nucleares, alcanzarán sólo para unas pocas décadas más, aún considerando niveles de consumo como los actuales (hoy en día, cincuenta años después de su nacimiento, la energía nuclear cubre tan sólo el 7 % de las necesidades energéticas mundiales, mientras que el petróleo alcanza hasta el 80 % en la mayor parte de los casos). Sin embargo existen alternativas al U-235, las cuales han fracasado al implementarse:
    • Usar el plutonio que fue elaborado para la fabricación de armamento en los combustibles MOX con un contenido de entre un 3 y un 10 % de plutonio. La idea ha perdido mucha fuerza luego del accidente de Fukushima debido a que uno de los 3 reactores accidentados, el reactor número 3, era uno de los dos reactores que experimentalmente funcionaban con MOX y resultó ser uno de los que más agravó la situación.
    • Usar el U-238 en reactores rápidos. Los reactores rápidos que se han construido hasta ahora han sido cerrados.
  • Su precio también aumenta rápidamente. En 2005 era cinco veces más caro que en 2002.[43] Según el Libro Rojo de la Agencia de la Energía Nuclear de la OCDE, las reservas conocidas y recuperables a un coste inferior a los 80 dólares y a los 130 dólares (por kilogramo de uranio) son de unos 3 y 4 millones de toneladas respectivamente, es decir, menos de la mitad del que se entiende necesario para satisfacer las demandas de la industria nuclear.
    • Hay más uranio en la Naturaleza, pero su coste de extracción sería aún mayor y, lo que es más importante, su obtención será mucho más intensiva en energía fósil, con la consiguiente generación de CO2. Hay estudios que indican que, usando uranio de menas de riqueza inferior a 100 ppm se emite más dióxido de carbono del que se emitiría generando la misma electricidad usando gas natural.[30]

Existencia de alternativas

  • Según los detractores de la energía nuclear, existe una solución eficaz al cambio climático: un modelo energético sostenible cuyo eje fundamental sean las energías limpias ( renovables junto con tecnologías de ahorro y eficiencia). Aplicadas en todos los ámbitos -generación de electricidad, transporte, consumo doméstico...- pueden lograr reducir de forma efectiva, las emisiones de CO2. Algunos estudios indican que las inversiones dirigidas a promover la eficiencia energética son siete veces más efectivas que las dirigidas a la energía nuclear a la hora de evitar emisiones de CO2[ cita requerida].
  • Según algunos grupos la energía nuclear es prescindible. Los casos de Alemania y Suecia (4º y 9º consumidores de energía eléctrica de procedencia nuclear a nivel mundial) parecen indicar que, si hay voluntad política, es posible abandonar la energía nuclear al tiempo que se reduce el aumento de las emisiones de CO2 en cumplimiento de las obligaciones contraídas con el Protocolo de Kyoto. Este argumento parece estar siendo rebatido por los hechos, ya que en realidad estos países se comienzan a replantear su política de abandono de esta alternativa al no haber encontrado un método de suplir la energía que producían estas instalaciones[ cita requerida].
    • Por el contrario, Francia, un país que ha apostado por la energía nuclear para la generación de electricidad (tiene 59 centrales nucleares, y más del 75 % de su electricidad es de origen nuclear) no está cumpliendo con sus compromisos con el Protocolo de Kyoto.[44] Está alejándose cada vez más del objetivo acordado (incremento del 0 % para el periodo 2008-2012) y ello es debido fundamentalmente al crecimiento de las emisiones de CO2 en el sector transporte, absolutamente dependiente del petróleo. La solución a la dependencia a los combustibles fósiles, para ciertos grupos, está en otras medidas: como el desarrollo del transporte colectivo, la ordenación del territorio, la gestión ecosocial de la movilidad, el uso de los biocombustibles, un aumento de la eficiencia en los motores, o la promoción de la bicicleta.
  • En España, por ejemplo, hay un enorme potencial sin aprovechar en la eficiencia energética y en las energías renovables (según un estudio realizado para Greenpeace por el Instituto de Investigaciones Tecnológicas,[46] [ cita requerida]. España es el segundo país con mayor potencia renovable instalada del mundo: produjo 53.565 GWh (de los cuales 29.978 provinieron de hidroeléctricas) en el año 2004 frente a 63.153 GWh de producción nuclear en el mismo año.
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