Aayla Secura

Aayla Secura
Personaje de Star Wars
Información
Raza Twi’lek
Sexo femenino
Estatura 1,82
Título Maestra Jedi
Equipamiento Sable de luz
Aliados Jedi
Enemigos Sith, Separatistas, Federación de Comercio
Nacionalidad Ryloth
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Aayla Secura es un personaje ficticio de la Guerra de las Galaxias.

Biografía

Con una figura sumamente rica, una belleza exótica, muy delgada, con unas buenas nalgas azules, que todo hombre desearia aventarles esperma y una gran astucia, Aayla Secura compartió misiones y experiencias con muchas de las personalidades Jedi. Ella fue una Dama Jedi durante el crepúsculo de la orden, operando fuera del Templo Jedi en Coruscant, en los territorios del Borde Exterior. Como sus compañeros Jedi, Secura se convirtió en general durante las Guerras Clon, liderando a la infantería de clones Troopers en numerosas campañas durante el épico conflicto.

Una Rutian Twi’lek nacida de un influyente clan en Ryloth, Aayla Secura fue adiestrada por Quinlan Vos cuando era joven y se convirtió en Jedi. Como la mayoría de Twi’leks, Aayla era graciosa y atlética. Ella tenía un alto grado de empatía, inteligencia y era impulsiva, pero siempre teniendo en cuenta el peligro latente. Ella tenía un innato sentido del humor. Cuando llevaba su sable de luz, ella prefería usarlo estrictamente en modo defensivo; como la mayoría de su gente, ella prefería la discusión antes de la violencia.

Mientras investigaba el tráfico ilegal del glitteryll, una droga híbrido que resultaba de la combinación del glitterstim y especies ryll, ambos Aayla y Quinlan fueron despojados de sus memorias por Pol Secura, el barón de las drogas y tío de Aayla. Pol era tan inescrupuloso, que mantuvo a Aayla confundida como una de sus posesiones, manteniendo a su sobrina como seguro ante futuras represalias Jedi.

Quinlan Vos también sufrió una pérdida de conciencia, pero aun así encontró a Aayla. Las latentes habilidades en la Fuerza de Aayla, no más manejadas por el olvidado Código Jedi, la confundieron, generando una confusa ira. Esta incontrolable sensación resultó en la muerte de Pol Secura. Aayla, aterrorizada, viajó hasta Ryloth, y se escondió de sus perseguidores Jedi.

La vulnerable Padawan maldijo a Quinlan por su pérdida, y luego cayó bajo el mando de Volfe Karkko, un siniestro Jedi Oscuro que se mantenía cautivo en la prisión lunar de Kiffex. Influenciada por su poder oscuro, Aayla liberó a Karkko de su prisión. Ella también atacó a su maestro. Durante el conflicto, Aayla recuperó su memoria, y se dio cuenta de cual lejos había llegado a transgredir el camino Jedi.

El Consejo Jedi, en su sabiduría, decretó que Aayla y Quinlan deberían de ser separados mientras se rehabilitaban de la influencia del Lado Oscuro. Aún una Padawan, Aayla fue colocada bajo la tutela del Maestro Tholme, el Jedi que había instruido a Vos. Bajo su guía, Aayla pudo pasar las pruebas Jedi y convertirse en una gran Dama Jedi.

Durante la crisis Separatista que amenazaba con quebrar a la República, Secura fue una de los 200 miembros que fue destacado a Geonosis a rescatar a los Jedi capturados. En la batalla masiva, Secura fue una de los pocos sobrevivientes. Ella fue bruscamente llevada por los guerreros Geonosianos en el círculo de sobrevivientes, aguardando por su ejecución. Pero la repentina llegada de los refuerzos clone Troopers en la batalla, logró salvarla.

Durante las Guerras Clon los talentos de Secura se mostraron cuando fue asignada a labores de inteligencia y operaciones encubiertas. Una semana después de la Batalla de Geonosis, Aayla e Ylenic It’kla se hicieron pasar como contrabandistas en una importante misión a Corellia. Ella nuevamente entró como agente encubierto haciéndose pasar como una mecánico llamada Jaayza, cuando fue a buscar al su mentor, el Maestro Quinlan Vos, a la estación espacial de La Rueda.

Aayla encontró a Quinlan, quien también estaba operando como agente encubierto como un asesino a sueldo bajo el nombre de Korto Vos. Ella se mostró perturbada por cómo ese tipo de vida había cambiado a Quinlan. Este asumía su papel de una manera extremadamente natural, era difícil encontrar al noble Caballero Jedi que ella conocía debajo de esa inescrupulosa coraza. Quinlan se sentía culpable por su falla en predecir la trampa en Geonosis, que mató a cientos de Jedi. Este consideraba que él en su rol como agente de inteligencia debió haber detectado eso. Pero más allá de eso, la vorágine de las Guerras Clónicas lo hacía cuestionarse a quién realmente la República estaba defendiendo.

Gracias a las labores de inteligencia de Quinlan y Aayla, el Consejo Jedi fue capaz de conocer con anticipación el masivo ataque Separatista en las instalaciones de clonación de Kamino. Aayla piloteó un caza estelar durante la defensa del planeta.

Cuatro meses después de la Batalla de Geonosis, Aayla Secura formó parte de una fuerza de élite enviada para asistir al General Jedi Daakman Barrek en destruir una fundición droide en Hypori. La misión fue un fracaso y centenas de droides de batalla rodearon a los Jedi, liderados por el malvado comandante de las fuerzas Separatistas, el General Grievous. Aayla logró escapar de Hypori (aunque recibiendo una tremenda golpiza por parte de Greivous al igual que Shaak-Ti) con vida gracias a la intervención de un escuadrón de élite de las fuerzas de la República.

Cuando las Guerras Clon eran ostentosamente una batalla entre la Confederación de Sistemas Independientes y la República Galáctica, los Jedi sabían que los Señores Oscuros Sith habían retornado y tenían mucho que ver con este problema. Desafortunadamente, no pudieron descubrir quién era el Sith que manejaba todos estos eventos. Quinlan Vos, dentro de su labor clandestina, continuó descubriendo los peones de la conspiración, tratando de encontrar al misterioso segundo Sith, que manejaba todo junto al Conde Dooku. La búsqueda del Sith fue diabólica, al punto que llevó a Vos por falsas direcciones y corrompió al Jedi al punto que abrazó el lado Oscuro. Mientras trabajaba como un doble agente, infiltrado en los niveles superiores de la Confederación, eran muchos los Jedi que cuestionaban su lealtad.

Cuando Aayla supo que Quinlan, había abandonado a los Jedi y a la República, y se había unido a la Confederación, ella se mostró profundamente decepcionada. Su amistad con otros Jedi la ayudó a aliviar su alma, particularmente con Kit Fisto, con quien mantenía una especial conexión. Esta fuerte relación podía convertirse en algo más, lo que estaba prohibido según el Código Jedi. Si hubiesen estado fuera de la Orden Jedi, quizás este cariño profundo de uno por el otro pudo haberse desarrollado en algo más.

Poco después, Aayla fue parte de un destacamento Jedi para investigar incursiones Separatistas en los cargamentos de provisión de la República a través de la ruta de comercio Corelliana. Las investigaciones los guiaron hasta Devaron, a donde Aayla llegó como agente encubierto, haciéndose pasar como una muchacha de sociedad llamada Tuulaa Doneeta, hija de un barón Twi’lek. Esto le permitió relacionarse con uno de los más altos ciudadanos Devaronianos en lo que respectaba a rangos, la Senadora Vien’sai’Malloc. Secura no se dio cuenta que sai’Malloc era la traidora en Devaron, hasta que fue demasiado tarde. La senadora esperaba jugar para ambos lados de la guerra, permitiendo que los de la Confederación operaran desde una base oculta en las montañas. Esta también había utilizado a la caza-recompensas Aurra Sing para deshacerse de todos aquellos que intentaran revelar sus intenciones, incluyendo a los Jedi.

Aayla fue emboscada por Aurra, pero ella perseveró. Utilizando una técnica Jedi enseñada por Quinlan, Aayla se pudo librar de una jauría de quarras que la intentaba cazar y se lanzó contra Aurra. Las dos dieron batalla, y Aayla intentó hurgar entre los sentimientos de Aurra para sacar ventaja y además hacerla arrepentirse de lo que había hecho. Aurra furiosa, perdió la razón y Aayla le propinó un corte en su mejilla con su sable de luz, para después cortarle la antena que tenía como implante (que le permitía a Sing alimentarse del miedo de su presa). Aurra colapsó en la batalla, pero Aayla no la mató. Ella envió el cuerpo inerte de la cazarrecompensas a los oficiales locales. Con los datos ahora completos, Aayla entregó la localización de la base Separatista. Estos fueron descubiertos y sometidos por un repentino ataque de los Jedi y las fuerzas clones. La senadora sai’Malloc fue sometida a la justicia Devaroniana.

Siguiendo con el choque de un transporte Separatista en el remoto mundo de Honoghr, Aayla Secura y su leal oficial clon, el Comandante Bly, fueron enviados a tal planeta. El choque había derramado una sustancia nociva que estaba afectando a la ecología del planeta, depredando la flora nativa. Secura fue enviada para que encuentre el SIP (empaque instrumental científico) que revelaría la naturaleza del químico. Los nativos de Honoghr, los mortales Noghri, habían tomado el SIP de los restos de la nave y lo habían ocultado en un antiguo templo del planeta.

Aayla descubrió a Quinlan en Honoghr, también buscando el SIP. Los dos trabajaron juntos para poder cruzar las defensas del templo y llevarse el SIP. Vos intentó convencer a Aayla para que lo dejase llevar el SIP. Insistía que estaba en una misión crucial para el Conde Dooku, una misión que le haría ganar su confianza como doble agente, Vos al comienzo rechazó que Aayla se lleve el SIP. Aayla también seguía órdenes. De pronto un duelo se suscitó.

Aayla se mostraba sorprendida de cómo Quinlan se dejaba llevar por su ira. Su mentor parecía inmerso en el Lado Oscuro. El parecía preparado para matarla. Ella tiró su sable y le dio a Quinlan un ultimátum. La única forma de conseguir su objetivo era matarla a ella cuando estaba indefensa. Vos hizo una pausa; eso fue suficiente para que el Comandante Bly, abriera fuego contra el Jedi renegado. Preocupado, Vos escapó. Aayla completó su misión, retornó a la República con el SIP, y también con muchas dudas acerca de qué lado realmente operaba Quinlan.

Cuando la caza del Segundo Sith se intensificó, Aayla también fue incluida en esta. Utilizando información ofrecida por Quinlan Vos, el Maestro Tholme viajó hasta Anzat para encontrar al aliado de la Confederación, el Jedi Oscuro Sora Bulq. Aayla asistió a Tholme, manteniendo sus tropas para que sirvan en caso sea necesario y nuevamente operando como la mecánica encubierta Jaaza. La investigación los guio hacia Saleucami, donde los Separatistas estaban armando un ejército clon por sí solos, basado en el modelo de los salvajes guerreros Morgukai y entrenados con las mortales artes marciales Anzati.

El cerco a Saleucami comenzó cuando los Generales Oppo Rancisis y Quinlan Vos, quien ya había retornado de su misión como agente encubierto; atacaron la ciudad central del planeta, para asegurarse que la sombra de la armada Morgukai no sea utilizada en otras campañas. En un cerco que duró cinco largos meses, Aayla Secura proveyó de soporte aéreo a las fuerzas en tierra, volando como Líder Azul. Cuando las fuerzas de la República lograron infiltrarse en la fortificación enemiga, Secura fue trascendental al sabotear las instalaciones de clonación.

Cuando la calma llegó a Saleucami, Secura y Bly fueron reasignados a una misión en Felucia. Los dos estaban frustrados por sus constantes reasignamientos; siempre les quedaba la sensación de que no terminaban sus misiones. Para esta misión, se les unió la Padawan Ekria, con quien partieron hacia Felucia.

Ahí, Secura y los Star Corps deberían de liberar un grupo de Jedi, que actuaban como encubiertos, de una prisión Separatista. Habiendo liberado a los capturados, el Jedi Zonder y Barriss Offee, su siguiente misión era la de detener un insidioso complot de parte del Gremio de Comercio, el cual consistía en envenenar Felucia, ya que consideraban que si ellos no tenían posesión del planeta, nadie la tendría. El esfuerzo de Aayla para detener el esparcimiento de las toxinas a través del agua potable de las estaciones bombeadoras fue su última misión.

Cuando Secura buscaba a las fuerzas Separatistas, el Canciller Palpatine activó la Orden 66 en Coruscant, y contactó al oficial clon de Aayla, el Comandante Bly, vía holograma. La orden identificaba a los Jedi como traidores a la República. Bly y su escuadrón de clones lealmente cumplieron la orden y apuntaron sus rifles bláster en contra de su general Jedi. En un momento de distracción que le costaria caro, cuando un ave nativa de Felucia pasaba por ahí, Aayla le presto atención ingnorando el peligro que corría, luego Bly y sus tropas abren fuego contra ella sin que tuviera tiempo de reaccionar, matándola con varios disparos de bláster por parte de los clones sin piedad y sin misericordia. Así mataron de una de las figuras más importantes durante el desarrollo de las Guerras Clon. Aunque se cree que utilizó la fuerza para detener su corazón y así lograr quedar en estado de "hibernación", luego de que se marcharon los clones se dice que uso la misma fuerza para curarse, lo cual posteriormente fue desmentido diciendo que oficialmente que la Jedi muere en Felucia pero los nativos del planeta la recordaron hasta el año 40 DBY.

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