Órganos reservantes en las plantas

En botánica, en terminología utilizada en la descripción de las plantas, se denomina órgano reservante —más comúnmente y tradicionalmente órgano de reserva— a toda parte de la planta que pueda ser delimitada morfológicamente y que esté adaptada para cumplir la función de almacenamiento temporal de sustancias de reserva como pueden ser: carbohidratos u otros nutrientes, y agua (se denominan órganos suculentos[1]​ si la proporción de agua almacenada es muy alta). Las plantas que sobreviven como adultas a períodos de estrés predecibles suelen poseer órganos reservantes para rebrotar luego de los mismos.

Las plantas que poseen órganos reservantes tienen la particularidad de mantenerse como adultos en hábitats con una época desfavorable, rítmica o no, pero predecible, en que la planta pierde sus partes verdes fotosintetizantes, y al volver la época favorable la planta utiliza sus reservas para rebrotar. Poseen épocas desfavorables rítmicas los climas estacionales con una estación estresante (fría o seca), y poseen también épocas desfavorables los ambientes muy secos en que las plantas se desarrollan sólo cuando el tiempo lo permite, y las regiones con incendios periódicos. También pasan por un período estresante del que rebrotan gracias a sus órganos reservantes las plantas cuyas partes verdes fotosintetizantes son predeciblemente podadas por animales herbívoros, como los pastos.

La supervivencia del adulto con órganos reservantes no es la única adaptación a un clima con época desfavorable.

Las plantas con órganos reservantes son por lo tanto siempre bienales (viven como adultas por dos estaciones de crecimiento en un clima estacional) o perennes. Estas plantas son llamadas geófitas si sólo las partes verdes fotosintetizantes se asoman sobre la superficie de la tierra, pero también puede haber plantas perennes con órganos reservantes aéreos (normalmente el tallo engrosado). Nunca son plantas anuales (que se encuentran como adultas sólo durante la época favorable, sobreviviendo como semilla en la época desfavorable).

También son considerados órganos reservantes los cotiledones de las semillas y otros tejidos dentro de ellas, utilizados durante la germinación, que aquí no serán discutidos.

Los órganos reservantes del adulto se originaron muchas veces independientemente, tanto en el vástago como en la raíz, y pueden agruparse por morfología y origen como sigue:

Provenientes del tallo

  • Tallos subterráneos reservantes (en inglés rootstocks). Estos tallos subterráneos se diferencian de las raíces reservantes en que poseen nudos y entrenudos y yemas y cicatrices foliares u hojas:
    • El bulbo, en el cual el vástago consiste en una pequeña cantidad de tejido de tallo vertical (llevando raíces debajo) y una cantidad importante de hojas de almacenamiento gruesas y carnosas (por ejemplo en Allium, las cebollas). Véase también plantas bulbosas.
    • El cormo, en el que el vástago consiste mayormente en tejido del tallo mayormente globoso rodeado por escasas hojas como escamas. Se encuentran ejemplos en Iris y de hecho en muchos géneros de la familia Iridaceae: Crocus, Colchicum, Freesia, Gladiolus, Ixia, Crocosmia, Stenbergia, Tritonia, Watsonia, y también en el taro ( Colocasia esculenta) y otros miembros similares de la familia Araceae.
    • El cáudice (en inglés caudex), en el que el tallo de almacenamiento, subterráneo o no, está relativamente poco diferenciado y orientado verticalmente, del cual se elevan las hojas (hay definiciones más amplias de cáudice, aquí se sigue la de Simpson 2005, que diferencia cáudice de tallo caudiciforme, de paquicaulo, y de lignotúber).
    • El rizoma, en que el tallo es horizontal y está bajo tierra, típicamente con entrenudos cortos (comparar con estolón), y llevando hojas como escamas (por ejemplo en Zingiber, el jengibre).
    • El tubérculo, que consiste en un tallo grueso de almacenamiento bajo tierra, usualmente no vertical, típicamente llevando yemas y sin hojas de almacenamiento que lo rodeen ni escamas protectoras (por ejemplo en Solanum tuberosum, la papa). Otros tubérculos comestibles: el tupinambo o pataca ( Helianthus tuberosus) la oca ( Oxalis tuberosa), el ñame ( Dioscorea) o la chufa ( Cyperus esculentus). Algunos tubérculos de especies ornamentales: Begonia, Caladium, Cyclamen y Sinningia.
  • Tallos aéreos reservantes
    • Los llamados tallos suculentos contienen un alto porcentaje de tejido parenquimatoso que puede almacenar grandes cantidades de agua, permitiendo a la planta sobrevivir largos períodos de sequía. Los cactus del Nuevo Mundo y las llamadas euforbiáceas suculentas de Sudáfrica son ejemplos clásicos de plantas con tallos suculentos. Algunas de ellas, notablemente el "cactus barril" y otros como el cardón, tienen troncos aflautados que se expanden rápidamente después de una lluvia, permitiendo a la planta almacenar más agua.
    • El tallo caudiciforme, que es un tallo de almacenamiento bajo, hinchado, perenne, en la superficie del suelo o sobre él, desde el cual se elevan vástagos no persistentes (muchas veces anuales) fotosintéticos (por ejemplo en Calibanus y algunas Dioscorea)
    • El paquicaulo, que es un tallo leñoso y como un tronco, hinchado en la base, la parte hinchada funcionando como almacenamiento (por ejemplo en Brachychiton, y en Fouquieria columnaris).
    • Un lignotúber o lignotubérculo es un tallo principalmente protector y regenerativo que crece después de los incendios. Son típicamente hinchados, leñosos, en la superficie del suelo o justo debajo de él, desde el cual se elevan ramas aéreas persistentes, leñosas (por ejemplo en algunas Manzanita).
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