Órdenes imperiales de México

Cadena con la Orden de la Virgen de Guadalupe y la Orden del Águila Mexicana.

A lo largo de la historia, tres órdenes imperiales han sido creadas en México para condecorar a las personas leales a la monarquía: la Orden de Guadalupe, la Orden de San Carlos y la Orden del Águila Mexicana. Todas ellas han sido abolidas desde la caída del Segundo Imperio.

La Orden de Guadalupe

La Orden de Guadalupe (originalmente Orden Nacional de Nuestra Señora de Guadalupe) fue instaurada por el Emperador Agustín I de México en el otoño de 1821, aunque sus estatutos no serían promulgados sino hasta el 20 de febrero de 1822. En sus inicios se dividía en dos clases: Gran Cruz y miembro numerario. A la muerte del emperador cayó en desuso y no sería reactivada sino 30 años después durante el régimen Antonio López de Santa Anna, quien consiguió para la misma el reconocimiento de la iglesia católica en 1854 por disposición del Papa Pío IX. En agosto de ese mismo año volvió a caer en desuso con el triunfo de la Revolución de Ayutla.

La tercera y última etapa de la orden comenzó el 30 de junio de 1863 por decisión del gobierno provisional del Segundo Imperio Mexicano y tuvo su última modificación el 10 de abril de 1865 por disposición del Emperador Maximiliano I. Ahora bajo el nombre de Orden Imperial de Nuestra Señora de Guadalupe, consistía en una división militar y una civil. Se otorgaba en 4 grados:

  • Gran Cruz, limitado a 30 miembros.
  • Gran Oficial, limitado a 100 miembros.
  • Comendador,[1] limitado a 200 miembros.
  • Caballero, limitado a 500 miembros.

Entre quienes la recibieron destacan Vicente Guerrero (insurgente mexicano), Rafael Carrera y Turcios (presidente vitalicio de Guatemala entre 1847 y 1865), Alexander von Humboldt (aristócrata y humanista del siglo XIX), Severiano Talamante (militar Sonorense) y Leopoldo I de Bélgica; Entre quienes la rechazaron destaca el doctor José Eleuterio González.

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