Ética budista

A diferencia de otras religiones, en el budismo los preceptos éticos existen no como imposición sino como guías de práctica. Su importancia es fundamental pero a la vez deben estar sometidos a la indagación personal. Por tanto, a nivel global existe siempre un debate continuo en referencia a cuestiones siempre de actualidad y en donde no hay una postura unilateral.

En estas materias la comunidad budista suele intentar dilucidar los episodios históricos que narran situaciones similares sucedidos en la vida de Buda Gautama. También se recuperan los comentarios de los más famosos maestros de las diferentes tradiciones. Por último, a menudo en toda interpretación existe cierta acomodación tanto a las circunstancias sociales y culturales, al momento histórico o ideológico que toca vivir. Un comentarista muy referenciado en todas las tradiciones a la hora de discutir este tema es el erudito indio Buddhaghosa ( 350 d. C.). Buddhaghosa es un autor importante por la cantidad de tópicos que asume, aunque es muy discutido por sus posiciones en gran parte herederas del brahmanismo hindú. Sin embargo, por su carácter más conservador en algunos temas, es referenciado a menudo para prefigurar esa línea conservadora en distintos debates. La obra principal de Buddhaghosa es el Vishuddhimagga.

La comunidad budista se divide entre monjes y laicos. Los monjes están obligados a seguir más de 250 normas de disciplina,y en el caso de las monjas 348, cuyo quebrantamiento es penado en diferentes grados que van desde la confesión pública hasta la expulsión de la orden monástica. Este camino estricto de reglas se llama Vinaya y es una de las tres grandes secciones del Canon Pali.

Los laicos observan por su parte solo cinco preceptos.

Hay que notar que las escuelas y maestros budistas a menudo observan la ética influidos por su perspectiva cultural, su propia experiencia o su condición de monjes o laicos. Hay maestros y trabajos con comentarios favorables y contrarios a la homosexualidad, al aborto, eutanasia y otros temas de interés para el mundo actual.

También de manera general, en todas estas cuestiones lo que se intenta dilucidar siempre es el establecimiento de la compasión. Siendo ésta la base moral de la ética budista, se intenta siempre buscar los últimos fundamentos de cualquier acción, y esto no siempre es tarea fácil. Estos ejemplos pueden dar una idea de que la moralidad en el budismo también es algo que necesita de la investigación personal.

La amplitud de temas en donde la ética es importante para el budismo puede ser tan grande como su propia doctrina. No se dispone de una lectura en profundidad de estos temas en castellano, pero para una introducción detallada de los puntos abajo presentes y de algunos más, se recomienda el libro An Introduction to Buddhist-Ethics de Peter Harvey, publicado por Cambridge University Press.

Cinco Preceptos

A diferencia de una regla impuesta por una autoridad, un precepto se usa como base para la ética personal. Buda reconoce que no todo el mundo podrá abandonar su vida cotidiana para formar parte del Sangha. También aceptaba a los seguidores laicos ( Upasaka) que creían en sus enseñanzas pero no seguían estrictamente las reglas del Sangha. El buda estimulaba a los laicos a seguir con una vida lo más perfecta posible. Como guía de comportamiento de cada día, el Buda prescribió cinco preceptos o reglas:

No quitaras ninguna vida

Este se refiere a no quitarle la vida a seres sintientes, como seres humanos y animales. Se excluye, por ejemplo, a las plantas y los microorganismos que, aunque se consideran formas de vida para la ciencia, y están vivos, el budismo no los considera sintientes ó conscientes por lo cual alimentarse de vegetales y utilizar medicamentos contra agentes patógenos no implica la ruptura de esta norma. También es en general admitido que es legítimo matar en defensa propia ó de los demás e incluso existe una parábola de la vida de Buda donde él mismo mató a un remero que pretendía asesinar a todas las personas que transportaba[2] aunque este es un caso aislado. No obstante muchos budistas han sido objetores de conciencia y en otros casos han sido reconocidos como líderes mundiales en favor de la paz. Varios budistas han sido galardonados con el Premio Nobel de la Paz, como el Dalai Lama y la activista birmana Aung San Suu Kyi. Si bien existe debate al respecto, se considera que el budismo admite la validez de matar por defensa propia (lo que incluiría campañas militares de autodefensa) pero siempre como último recurso, como generalmente abogan diferentes artes marciales, muchas de ellas de filosofía budista.

No tomar lo que no ha sido dado

Este naturalmente se refiere a no cometer robos, fraudes, estafas ni cualquier otra acción deshonesta que implique apropiarse indebidamente de lo que no es propio.

No tener una mala conducta sexual

Este se refiere a evitar cualquier conducta sexual que provoque daño a uno mismo ó a cualquier otra persona involucrada, como lo sería naturalmente la violación, la pedofilia, el abuso sexual, la zoofilia y el adulterio. En general sostener relaciones sexuales con alguien que no puede dar su consentimiento debido a sus límites mentales o intelectuales (por ejemplo, un niño, una persona discapacitada o bajo los efectos de drogas o alcohol, un paciente en coma, un animal, etc.) se considera incorrecto. Sobre este tema se extenderá más adelante.

No mentir

Este se refiere a mentir, hablar con rudeza o con ostentación, cotillear, o mantener charlas vanas.

No ingerir sustancias tóxicas que puedan nublar la mente

Este precepto se refiere a evitar consumir sustancias que puedan alterar la mente o impliquen un riesgo que puedan romper con otros preceptos. Existe debate sobre el mismo ya que algunos budistas consideran el consumo de todas las drogas tantos legales como ilegales, incluyendo el alcohol y en algunos casos incluso el café, como algo que debe evitarse. Por ejemplo, el partido budista de Sri Lanka tiene entre sus objetivos políticos la prohibición del alcohol. Otros budistas más moderados consideran que la prohibición se refiere al consumo de drogas que afecten la mente y el cuerpo de manera claramente radical potenciando la ruptura de los otros preceptos como sería el caso de la mayoría de drogas ilegales, pero no así el alcohol o la cafeína si se consumen con moderación.

Esta prohibición, naturalmente, no incluye los medicamentos ni las drogas que se consuman por prescripción médica o como parte de un tratamiento, médico, psiquiátrico, etc.

Adicionalmente a las arriba mencionadas, los monjes y monjas adoptan más de 200 normas estrictas de disciplina que regulan sus acciones y su vida en un código llamado Vinaya.

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