Équites

Los équites (en latín equĭtes 'caballeros') formaban una clase social de la antigua Roma, conocidos allí como Ordo equester ('clase ecuestre'). A través de la historia este estatus social fue cambiando en dignidad y costumbres. En la época imperial, los équites tenían derecho a llevar el angustus clavus: las dos franjas de púrpura de dos dedos de ancho en la túnica como símbolo de su posición.

Durante la monarquía y la república

El primitivo ordo equester

Detalle de un sarcófago del siglo II a. C. que muestra una carga de la caballería romana. Museo Nacional Romano, Roma, Italia.

En tiempos de la monarquía con el rey Servio Tulio, los ciudadanos muy ricos podían equiparse con dos caballos, animal muy estimado en la época y que resultaba muy caro de mantener. Según lo ordenado por Servio Tulio, solo podían llegar a ser caballeros los que alcanzaban buena posición económica, con una determinada cantidad de bienes. Las centurias de los caballeros se formaron efectivamente con las fortunas más importantes. Es lo que se llamaba censo máximo. Además se les exigía ser hijos de padres libres. La elección se solía hacer teniendo en cuenta todos estos requisitos y entre las familias más antiguas.

Los équites formaban turmas de 30 hombres. Cada turma estaba compuesta por 3 decurias de 10 hombres cada una. Sobre la decuria mandaba un decurión.

Los historiadores cuentan que en los primeros tiempos los équites combatían también en unas luchas precedidas de desafíos, al estilo de los torneos y las justas de la Edad Media. Cuando se trataba de un combate, lo hacían formando una masa. Lo iniciaban cargando sobre el enemigo, a quien hostigaban por los flancos, dando lugar así a que la infantería pudiera avanzar y atacar por el centro.

En tiempos de paz eran los encargados de mantener en buen estado a los pocos caballos (mil ochocientos aproximadamente) que poseía el pueblo romano en carácter de propiedad del Senado y el pueblo.

A mediados del mes quinto, los censores se constituían en la parte más alta de la escalinata del templo de Cástor y Pólux con el objeto de presenciar el desfile de caballos y de este modo pasarles revista. Si notaban que algún animal era mal cuidado por su dueño, lo quitaban de su propiedad y lo asignaban a la responsabilidad de otro ciudadano.

A partir de las guerras púnicas

En la época de la República Romana, después de la Segunda Guerra Púnica, el grupo de los équites, llamado Ordo Equester, fue configurándose como el de un conjunto de personas emprendedoras, dedicadas a los negocios y que, a través de las societates publicanorum, iban controlando los contratos estatales de abastecimiento y obras públicas y la recaudación de impuestos en las provincias, tareas que estaban vetadas a los senadores.

En el último tercio del siglo II a. C., los équites y los senadores mantenían serias diferencias, derivadas de la ambición de los gobernadores provinciales senatoriales, que dificultaban los intereses de las societates publicanorum, por lo que tanto Tiberio Sempronio Graco como su hermano Cayo Sempronio Graco utilizaron estas diferencias para debilitar a sus rivales senatoriales. Para ello asignaron a los équites dos derechos concretos, uno honorífico: sentarse en los espectáculos públicos en primera fila junto a los senadores, y otro, mucho más importante: ser convertidos en los jueces que constituían los tribunales de concusión, encargados de enjuiciar las actuaciones de los gobernadores provinciales senatoriales a petición de sus gobernados.

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