Área metropolitana de Pamplona

Municipios que forman el área metropolitana de Pamplona.

El área metropolitana de Pamplona es un área periurbana española que se extiende en torno a la ciudad de Pamplona, la capital de la Comunidad Foral de Navarra. El área metropolitana engloba municipios pertenecientes en su mayoría al ámbito geográfico de la Cuenca de Pamplona.

Está formada por los municipios de: Ansoáin, Aranguren (Mutilva), Barañáin, Beriáin, Berrioplano (Aizoáin, Berriosuso, Berrioplano y Artica), Berriozar, Burlada, Cendea de Cizur, Valle de Egüés (Olaz, Sarriguren y Gorraiz), Echauri, Ezcabarte (Arre y Oricáin), Cendea de Galar (Cordovilla), Huarte, Juslapeña, Noáin-Valle de Elorz (sólo para Noáin), Oláibar, Cendea de Olza, Orcoyen, Pamplona, Tiebas-Muruarte de Reta, Villava, Zabalza y Zizur Mayor.[1]

Su población en 2012 es de 346.716 habitantes, con una superficie de 488,6 km², lo que supone una densidad de 709,61 hab/ km².[2]

Existe un organismo denominado Mancomunidad de la Comarca de Pamplona que aglutina a la mayor parte de estos municipios y tiene competencias en materia de transporte público urbano, gestión de aguas y residuos urbanos.

Historia

Pamplona fue la capital del Reino de Navarra y convertida a mediados del siglo XIX en una pequeña capital de provincias a raíz de la Ley Paccionada. Condicionada por su historia y considerada como "plaza fuerte" tras su conquista, fue delimitada por unas murallas y una ciudadela para su control que se mantuvieron hasta finales del siglo XIX, cuando se derribaron parcialmente dos baluartes de la ciudadela y ya entrado el siglo XX parte de las murallas. Así se llevaron a cabo los dos primeros ensanches de la ciudad. A pocos kilómetros de la capital se encontraban pequeños pueblos y villas como Barañáin, Villava, Burlada, etc. que vivían fundamentalmente de la agricultura.

Pamplona a principios del siglo XX

Parlamento de Navarra, situado en el Primer Ensanche de Pamplona.

La población de Pamplona era de unos 30.000 habitantes a comienzos del siglo XX, y el resto de municipios que hoy forman el área metropolitana eran pequeños pueblos cuya ocupación principal era la agricultura. La población se encontraba constreñida en el casco antiguo de la ciudad, en un espacio reducido en el que se construían edificios cada vez más altos que provocaban unas condiciones de higiene y salubridad cada vez peores. El casco antiguo, formado por los antiguos burgos de Navarrería, San Nicolás y San Cernin, se encontraba saturado y no podía afrontar el crecimiento de población que se producía desde los pueblos hacia la capital de Navarra.

El único barrio existente además del casco antiguo, era la Rochapea que se encontraba extramuros y suficientemente alejado de las murallas respetando la normativa militar. Siendo, por tanto, tras el casco viejo el barrio más antiguo de la ciudad.

Primer ensanche

En 1888 se produjo un pequeño crecimiento de la ciudad, denominado Primer ensanche. Éste constaba de seis manzanas que se situaron entre la Ciudadela y el casco antiguo, en una zona despoblada por ser considerada como "zona polémica" por razones militares, donde no se podía construir en torno a las murallas de la ciudadela y de la ciudad. Cuando se realizó el Primer Ensanche se edificaron unas pocas viviendas de carácter burgués y unos cuarteles militares de infantería. Los edificios del primer ensanche fueron construidos en el estilo modernista de la época, y hoy la mayoría se encuentran rehabilitados para uso público. El Parlamento de Navarra, que desde el inicio fue un edificio público, como Palacio de Justicia, se encuentra en esta zona. Posteriormente, en la segunda mitad del siglo XX, los cuarteles fueron derribados dejando el solar donde se ha edificado recientemente el Baluarte, manteniéndose únicamente el del Gobierno Militar.

Segundo ensanche

Palacete en el Segundo Ensanche obra de Víctor Eusa, 1924.

El primer ensanche de la ciudad no fue suficiente para el crecimiento de la ciudad, que seguía limitado por las murallas y la imposibilidad de edificar junto a ellas por razones militares, por la ya referida consideración de "zona polémica". La creciente población, que emigraba fundamentalmente de pueblos de Navarra, se hacinaba en un casco antiguo que creció en altura, con edificios más altos. Cuando las autoridades militares, tras la Primera Guerra Mundial comprobaron la inutilidad del sistema defensivo con murallas, permitieron, tras conseguir terrenos para un nuevo cuartel en las cercanías ( Aizoáin), el desarrollo de un nuevo ensache que se negociaba desde 1901, esta vez de un tamaño considerablemente mayor que el anterior. Diseñado por Serapio Esparza al estilo decimonónico del modelo que Ildefonso Cerdá había desarrollado en Barcelona con manzanas cuadradas achaflanadas. La orientación de los ejes de la Navarrería y de los Burgos determinó la orientación del nuevo ensanche, que se articulaba en torno a las avenidas de Carlos III el Noble y la Baja Navarra. El segundo ensanche se desarrolló entre 1920 y los años 60, cuando se culminó su construcción.

Los nuevos barrios de la segunda mitad del siglo XX

Parque Yamaguchi, en el barrio de Iturrama.

A partir de la segunda mitad del siglo XX el rápido crecimiento de la economía navarra, y pamplonesa en particular, provocó el desplazamiento de miles de personas desde el ámbito rural hacia la ciudad, lo que conllevó al crecimiento del barrio de la Rochapea y la construcción progresiva de los nuevos barrios de la Chantrea, San Jorge, la Milagrosa, Abejeras y Echavacóiz, algunos de los cuales se situaban bajo la meseta sobre la que se encuentra el casco antiguo, y al otro lado del río Arga.

El plan general de 1957 ordenó el crecimiento de la ciudad hacia el sur y el oeste, con el desarrollo de los barrios de San Juan, Iturrama y Ermitagaña, así como la creación en 1964 del polígono industrial de Landaben, que impulsó definitivamente la actividad industrial en Pamplona. Las poblaciones de la periferia de la ciudad pasaron de ser pequeños pueblos agrícolas a dinámicos núcleos urbanos con el desarrollo de nuevos barrios, industrias y empresas. La construcción de estos nuevos barrios e industrias obligó a crear un sistema de comunicación adecuado a la naciente área metropolitana, basándose en el autobús urbano que en un primer momento llevaba a los habitantes de Villava a Pamplona, de lo que se derivó el nombre con el que es conocida hoy en día, "Villavesa".

La situación hacia finales del siglo XX

A pesar de lo que ocurrió en la mayoría de ciudades y capitales de provincia, que incorporaban progresivamente a su municipio los pueblos adyacentes convertidos ahora en barrios, Pamplona se ha mantenido casi íntegra en su municipio (con la última incorporación del barrio de Mendillorri en 1998), y los pueblos de alrededor han pasado a ser barrios en la práctica aunque con distinto Ayuntamiento y gestión en la práctica, provocando una anomalía en el planeamiento y creando una dificultad añadida para llevar a cabo proyectos metropolitanos que afecten a varios de los 18 municipios que integran el área metropolitana hoy en día.

La ciudad de Pamplona, con sus nuevos desarrollos de Echavacoiz y Arrosadía-Lezcairu agotará en la práctica el terreno que le queda por urbanizar al municipio, por lo que los siguientes grandes desarrollos deberán llevarse a cabo en el resto de municipios del área metropolitana que cuentan con suelo edificable.

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