Árabe marroquí

Magrebí, Árabe marroquí, dariya
الدارجة ad-dāriŷa
لهجة مغربية / láhŷa maġribiya
Hablado en

Bandera de Marruecos  Marruecos
Bandera de Argelia  Argelia[1]
Bandera de España  España
  Bandera de Ceuta  Ceuta[4]

  Bandera de Melilla  Melilla
Región Costa y centro de Marruecos.
Hablantes 32 000 000
Familia

Afro-asiática
   Semítica
     Sem. Occidental
       Árabe
         Magrebí

          Marroquí
Escritura Alfabeto árabe
Estatus oficial
Regulado por No está regulado
Códigos
ISO 639-1 no
ISO 639-2 no
ISO 639-3 ary


Árabe marroquí.png

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El árabe marroquí (لهجة مغربية láhŷa maghribiya), también llamado magrebí o dariya (دارجة), es la lengua procedente del conjunto de variedades del árabe dialectal habladas en Marruecos, y que presentan multitud de rasgos comunes con las modalidades habladas en Argelia, Túnez y algunas zonas de Libia. Se trata de una lengua oral con numerosos grupos de variedades dialectales mutuamente inteligibles procedentes de la lengua árabe, y que se extiende desde la zona más occidental de Libia hasta el Sahara Occidental.

El magrebí también es la lengua de una parte de la población de origen magrebí de la ciudad de Ceuta, cuyos hablantes emplean una variante denominada por el profesor titular del área de Estudios Árabes e Islámicos y Jefe del departamento de Árabe de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), Francisco Moscoso y la Coalición Caballas como ".[5]

Aspectos históricos, sociales y culturales

Generalidades

El magrebí constituye la verdadera lengua nacional en todo el Magreb, lo que incluye a Marruecos, Argelia, Túnez y parte de Libia. Un idioma que posibilita el comercio, los viajes y la comunicación, aunque no es oficial en ningún país, raramente se escribe y no tiene ortografía estandarizada.

Dentro del magrebí cabe distinguir varios dialectos o variedades como: el marroquí, el argelino, el tunecino y el libio presentan características propias, pero comparten la mayoría de los rasgos y permiten una comunicación fluida. También el idioma maltés pertenece a la rama magrebí del árabe.

Aunque a primera vista, la mayor diferencia entre el magrebí y el árabe moderno estándar reside en la pronunciación y la escasez de vocales, también la gramática y la sintaxis son distintas.

El magrebí se conoce en Marruecos como dariya, palabra que significa “dialecto” en referencia al árabe clásico. No tiene rango oficial en ningún país, pero se emplea cotidianamente no sólo en la calle sino también, aunque sólo oralmente, en todos los niveles de la Administración y el gobierno, excepto en intervenciones públicas, actos formales o ocasiones solemnes.

Existe una amplia cultura popular en magrebí, sobre todo en forma de poesía, canciones y obras de teatro, pero es raramente recogida por escrito. Aunque algunos autores modernos introducen diálogos en magrebí en sus obras redactadas en fus'ha, no existe una literatura escrita magrebí propiamente dicha. Numerosos novelistas marroquíes y argelinos, al no poder recurrir a una versión estandarizada del magrebí y sentirse ajenos al árabe clásico, se decantan por el francés como lengua de expresión literaria y artística.

Aparte de Ajbar Bladi, un periódico quincenal de Tánger, sólo la revista marroquí Nichane utilizaba en la década 2000 el magrebí en parte de sus artículos, aunque primordialmente en titulares y textos breves. El cine magrebí, por otra parte, se rueda casi siempre en este idioma —cuando no emplea el tamazigh— y deben de existir numerosos guiones con diálogos escritos en este idioma.

Una estimación muy somera de los hablantes nativos del magrebí arroja unos 15 millones en Marruecos, unos 30 millones en Argelia, 10 millones en Túnez y quizás 2 millones en Libia, en total unas 60 millones de personas. A ellos se añaden otros 10 millones en Marruecos y 5 en Argelia cuya lengua materna es el tamazigh pero que emplean en magrebí con frecuencia en la vida diaria.

Las principales diferencias de pronunciación frente al árabe clásico consisten en la desaparición de muchas vocales y el cambio de lugar de otras. Así, bahr azraq (mar azul) se convertiría en bhar zerq. La falta de vocales es uno de los rasgos que dificultan la comprensión de este idioma a quienes sólo manejan el fus·ha.

En conjunto, la pronunciación de las consonantes no está tan alejada del fus·ha como en algunas otras lenguas árabes, ya que se mantiene la distinción entre sordas y sonoras. Sin embargo, varias letras se pronuncian igual o se confunden.

ت (t) y ث (th) siempre se pronuncian como una simple t – ت – (o siempre como un th, es decir ce, ث en la franja norte del país).

د  (d) y ذ  (dh) siempre se pronuncian  د

ض (d’) y ظ (z’) se pronuncian igual, como una d velarizada, pero no como en fus·ha. ج (y) y ز (z) se acercan en la pronunciación y se confunden en algunas palabras, tipo yuy (dos, un par), en lugar de zuy. ق (q) suena a menudo como g, pero en otros casos mantiene su valor gutural.

La gramática del magrebí es netamente distinta de la del árabe clásico. En la conjugación verbal no se usa el dual y se acortan todas las terminaciones del plural: tktebú en lugar de taktubuna (escribís) y se utiliza la forma del plural para la primera persona del singular: nkteb (yo escribo) en lugar de aktub. La negación se forma enmarcando el verbo negado entre el prefijo ma- y el sufijo -sh (kein: hay; makeinsh: no hay).

Otro rasgo importante es la asimilación de un amplio número de términos procedentes de otros idiomas. En Marruecos, estas palabras provienen sobre todo del español —semana, ruina, mákina, posta—, del francés —tamobil (automóvil), otel (hotel) y numerosos términos administrativos y técnicos— y del amazig —nutfía (aljibe), mush (gato)—. También hay palabras de formación propia: b'leti (espera), deba (ahora), etc, cuyo origen a veces es difícil de rastrear. Las palabras de origen extranjero se sujetan a las reglas de flexión árabes; así, el plural de kar (autobús) es kiran, el de mákina, mwakin. Este proceso de asimilación de palabras nuevas —últimamente también del inglés y del árabe clásico— es continuo.

El árabe marroquí como dialecto particular del idioma magrebí es el resultado de la evolución del árabe coloquial en Marruecos. Su núcleo original procede de la mezcla de dos variedades diacrónicas de la lengua árabe. Una primera variedad importada por los conquistadores musulmanes en el siglo VII, y una segunda variedad traída por las invasiones de la tribu beduina de los Banu Hilal en el siglo XI.

Aún hoy pueden establecerse diferencias entre los distintos dialectos marroquíes en función de que deban su origen en mayor o menor medida a una u otra oleada de arabización. Ambas se desarrollaron sobre un fuerte sustrato bereber, que ha dejado una impronta visible en el vocabulario, la fonética y la gramática. Es también palpable la influencia del árabe andalusí y, ya en época moderna, del francés y, en menor medida y sobre todo en las variedades norteñas, del español. A diferencia de otras lenguas árabes, el árabe marroquí no tiene apenas influencias del turco, ya que Marruecos no perteneció nunca al Imperio Otomano.

Según las teorías de especialistas en el tema como Elimam, el origen de este idioma se remontaría a más de 3.000 años de historia, tratándose en realidad de una evolución de la lengua púnica hablada por los cartagineses bajo influencia bereber, una lengua semítica que tras la invasión árabe se vería fuertemente arabizada hasta quedar prácticamente asimilada a la lengua de los conquistadores.

Sociolingüística

Existe una grave situación de diglosia entre la lengua marroquí que predomina en la comunicación oral, la publicidad, y en medios de comunicación informales como Internet, las redes sociales y la mensajería de móvil, y el árabe estándar moderno predominante en los medios escritos formales como la prensa, la administración o la literatura. Ambas lenguas son mutuamente ininteligibles, y poseen diferencias comparables a la que podrían existir entre las lenguas románicas y el latín.

El árabe moderno estándar constituye una creación artificial promovido por el panarabismo como vehículo de intercomprensión entre las naciones árabes, y que no es entendida por la población que no posea un gran nivel educativo. No obstante, el árabe moderno estándar continúa siendo la lengua de la educación y la cultura oficial.

Entre el año 2013 y 2015 se produjo un intenso debate en la sociedad, la política y los medios de comunicación marroquíes a raíz de la propuesta de una reforma educativa para luchar contra las graves tasas de fracaso escolar en la que entre otras medidas, se planteaba la necesidad de incluir el estudio del dariya o magrebí como lengua de enseñanza en las primeras etapas educativas en tanto que constituye la verdadera lengua materna de la mayoría de la población, medida que fue fuertemente contestada por parte de los sectores y partidos políticos más conservadores de la sociedad marroquí, y que finalmente fue rechazada.

Sin estatus ni protección oficial en ningún país del Magreb, es reconocida sin embargo, como una de las "lenguas minoritarias" de Francia bajo el apelativo de "arabe maghrébin" (árabe magrebí), y aparece recogido como tal en la Carta Europea de las lenguas regionales (Charte européenne des langues régionales et minoritaires” del Consejo Europeo; B. Cerquiglini).

En Ceuta (ciudad autónoma de España), la coalición Caballas propuso la creación de una "Academia del Árabe Ceutí", que lingüísticamente hablando sería idéntico al dariya o árabe magregí, así como su cooficialidad.[4]

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