Árabe dialectal

Extensión de las lenguas árabes por el norte de África y Oriente próximo.

Árabe dialectal es el nombre genérico que reciben las variedades de árabe hablado, frente al árabe clásico y su derivación, el árabe estándar.

Características generales

El árabe dialectal, en toda su diversidad, es la auténtica lengua materna de los árabes. Se utiliza en el ámbito doméstico, en la conversación informal entre naturales de una misma área dialectal y en la canción y la poesía populares. Paralelamente el árabe clásico, o su versión más moderna, llamada árabe estándar, es la lengua de la enseñanza, de la administración, de la escritura, de los medios de comunicación, de la liturgia islámica y de la conversación entre árabes de áreas dialectales muy alejadas. Es una segunda lengua que se adquiere, generalmente, en la escuela.

El árabe dialectal, salvo contadas excepciones, no se escribe ni se estudia. Para la expresión escrita, incluso si es de carácter familiar, se usa el árabe clásico. Aunque es una afirmación un tanto simple, se suele decir que en un contexto formal los árabes piensan en una lengua y se expresan en otra. Esto crea una situación de diglosia que plantea problemas de mayor o menor calado según países y estratos sociales. No es un fenómeno exclusivo de la lengua árabe, ya que existe de igual modo, por ejemplo, en Italia.

En términos generales, gracias a la omnipresencia de los medios de comunicación y el acceso cada vez más generalizado a la enseñanza, los árabes entienden el árabe oficial, y también, aunque en menor medida, pueden utilizarlo activamente con mayor o menor corrección. La situación varía por zonas: en Argelia, por ejemplo, la administración francesa que dirigió el país entre 1830 y 1962 emprendió una política de radical desarabización que hizo que el árabe clásico prácticamente desapareciera del país y fuera sustituido como lengua de cultura por el francés. Aunque tras la independencia se ha intentado normalizar el uso del árabe clásico, el éxito ha sido sólo parcial: sigue siendo percibido por mucha gente como algo exótico, encuentra oposición entre la población de lengua bereber y tiene que competir con el francés. En el lado opuesto podría estar Líbano, país que tiene un alto grado de alfabetización, donde no existen minorías lingüísticas, en el que la lengua de los colonizadores (el francés, también) no desplazó nunca al árabe clásico como lengua de cultura y donde existe una amplia clase intelectual que se expresa en árabe clásico: los libaneses utilizan ambos registros lingüísticos con normalidad. Las diferencias existen también en función de la procedencia rural o urbana de los habitantes, de la edad o de la situación económica.

Aunque la variedad dialectal es grande, los dialectos o la mayoría de ellos comparten una serie de características que los diferencian del árabe clásico. En general puede decirse que están más evolucionados: el árabe se considera la lengua semítica viva más arcaica, y el árabe clásico ya era arcaizante en tiempos de Mahoma en relación a la lengua hablada. Un ejemplo de esto es la ausencia de declinación: existe una declinación residual en árabe clásico que el árabe dialectal elimina completamente, así como las vocales breves de final de palabra. El dialectal es en general más simple: donde el árabe clásico utiliza varias formas, el dialectal utiliza sólo una. Por ejemplo, los relativos alladi, alladina, alladayni, etc. (el cual, los cuales, los cuales dos...) se unen en árabe dialectal en la forma invariable allí. Ocurre lo mismo con el vocabulario: el árabe clásico tiene gran cantidad de sinónimos, que desaparecen en dialectal. El dialectal tiene un vocalismo más débil: a menudo las vocales se eliden cuando no son imprescindibles para pronunciar las consonantes. El dialectal tiene, además, una mayor abundancia de préstamos de otras lenguas.

Las mayores diferencias se dan entre dialectos orientales o mashrequíes y occidentales o magrebíes. Dentro de cada una de esas áreas los dialectos son, salvo casos excepcionales, inteligibles entre sí. Es mucho más difícil -y a veces prácticamente imposible- la intercomprensión entre árabes occidentales y orientales. Hay que señalar sin embargo que es mucho más difícil para un hablante oriental entender a un occidental que lo contrario. Ello se debe a dos cosas: la primera, que la pronunciación oriental es más abierta que la occidental. La segunda, que los magrebíes tienen más costumbre de oír hablar dialectos orientales, sobre todo el egipcio, utilizados en gran cantidad de películas, series de televisión y canciones que se exportan a todo el Mundo Árabe.

Gracias a este fenómeno, el dialecto egipcio es comprendido en casi todas partes, y a menudo se utiliza como lingua franca en lugar del árabe clásico, o mezclado con éste.

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