Ángel Sanz Briz

Ángel Sanz-Briz
Ángel Sanz Briz 1969 (cropped).jpg
Ángel Sanz Briz en 1969
Información personal
Otros nombres El Ángel de Budapest
Nacimiento 28 de septiembre de 1910
Zaragoza, España
Fallecimiento 11 de junio de 1980
Roma, Italia
Lugar de sepultura Cementerio de Zaragoza Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacionalidad española
Familia
Cónyuge Adela Quijano
Hijos Adela, Paloma, Pilar, Ângeles y Juan Carlos
Educación
Alma máter
Información profesional
Ocupación Diplomático
Distinciones
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Placa en memoria del diplomático español Ángel Sanz Briz, que salvó a miles de judíos del Holocausto en Hungría en 1944. La placa la colocó el Ayuntamiento de Madrid en el portal de su casa en la calle Velázquez.

Ángel Sanz-Briz, llamado el Ángel de Budapest ( Zaragoza, 28 de septiembre de 1910Roma, 11 de junio de 1980), fue un diplomático español destinado durante la Segunda Guerra Mundial (en este conflicto, España se mantuvo como no beligerante) en Hungría. En 1944, actuando por cuenta propia según algunos autores,[3] y posteriormente a cualquier judío perseguido. Por estos hechos, fue reconocido por Israel como Justo entre las Naciones.

Posteriores descubrimientos en la correspondencia diplomática revelaron que Sanz Briz informó en 1944 al Gobierno de Francisco Franco de la existencia del Holocausto,[5]

Biografía

De niño fue alumno de las Escuelas Pías de Zaragoza. Tras estudiar Derecho, ingresó en la Escuela Diplomática, finalizando sus estudios poco antes del inicio de la Guerra Civil Española. Tras su comienzo, se enroló en las tropas franquistas. [6]

Egipto

Finalizada la guerra, obtuvo su primer destino, como encargado de negocios en El Cairo ( Egipto).

Hungría

En 1942 contrajo matrimonio con Adela Quijano y Secades y recibió su segundo destino como encargado de negocios en la embajada española en Hungría, un Estado aliado al Eje, pero que no había puesto en práctica medidas de exterminio de los judíos como las que ya estaban en marcha en toda la Europa ocupada por los nazis.[7]

En marzo de 1944 Alemania invadió Hungría y el propio Adolf Eichmann se trasladó a Budapest para supervisar los planes de exterminio de la comunidad judía del país, donde fueron asesinados durante el holocausto unos 565.000 judíos por los nazis.[8]

El 25 de junio de 1944 Sanz Briz envía una carta informando a Madrid de las disposiciones anti-judías:

  • Los judíos no podrán salir de sus casas más de 2 horas diarias y solamente por razón de actividades públicas o para realizar compras.
  • Queda prohibido a los judíos comunicarse por las ventanas.
  • En los refugios habrá una sala para los judíos y otra separada para los vecinos, preferentemente en el lugar más seguro.
  • En los tranvías los judíos solamente podrán ir en el segundo vagón.
  • Se prohíbe a los vecinos albergar a los judíos.[9]

A los judíos se les obliga a entregar las joyas de oro y plata, los aparatos de radio, las bicicletas y los esquíes.

En dos meses 500.000 personas fueron expulsadas de sus casas.

Sanz Briz informa a Madrid por carta (entrada 5151 en el Archivo de Europa, 15 de septiembre de 1944):

No obstante, en la nota verbal de referencia no se hace mención al hecho de que entre las 500.000 personas deportadas había un gran número de mujeres, ancianos y niños perfectamente ineptos para el trabajo y sobre cuya suerte corren en este país los rumores más pesimistas[9]

Los judíos son confinados en las casas estrelladas mientras esperan el turno de su deportación.

Sanz Briz envía planos de los campos de exterminio a Madrid e informa:

se les asesina por medio de gas[9]

Indignado por los planes nazis, Sanz Briz decide, con el conocimiento del gobierno franquista, proporcionar documentos españoles a los judíos sefardíes que pudiese encontrar y negociar con las autoridades húngaras (títeres de los ocupantes alemanes) el traslado a lugar seguro de dichas personas. Sanz Briz procede a proteger las vidas de unos 5.200 judíos, usando su influencia y contactos (también su dinero, con el que sobornó al gauleiter alemán), así como edificios alquilados con los fondos de la embajada que rotuló como "Anejo a la legación española". Los métodos que siguió los describió él mismo en el libro Los judíos en España:

Conseguí que el Gobierno húngaro autorizase la protección por parte de España de 200 judíos sefardíes (...) Después la labor fue relativamente fácil, las 200 unidades que me habían sido concedidas las convertí en 200 familias; y las 200 familias se multiplicaron indefinidamente, con el simple procedimiento de no expedir salvoconducto o pasaporte alguno a favor de los judíos que llevase un número superior al 200.

Así, de los 5.200 judíos cuya vida pudo salvar, sólo unos 200 eran de origen sefardí. En agosto de 1944 envió al Gobierno español un informe en francés realizado por dos presos escapados, que detallaba el genocidio que estaba siendo cometido en el campo de concentración de Auschwitz.[4] El informe iba acompañado de una carta de Sanz que confirma la autenticidad de lo relatado:

Su origen, pues, le hace sospechoso de apasionamiento. Sin embargo, por los informes que he podido obtener de personas no directamente interesadas en la cuestión y de mis colegas del cuerpo diplomático aquí acreditado, resulta que una gran parte de los hechos que en él se describen son, desgraciadamente, auténticos.

Sanz Briz busca la base legal y afirma que los judíos sefardíes tienen derecho a la nacionalidad española por ser descendientes de los judíos sefardíes expulsados por los Reyes Católicos.

Los busca en las estaciones de donde salían los deportados y en las marchas de la muerte, que eran columnas de deportados que caminaban hacia su cautiverio. Sólo encuentra a 70 familias sefardíes.

Interpretando generosamente la ley española entrega pasaportes provisionales a todos los judíos no sefardíes que tengan parientes en España.

En octubre de 1944, Adolf Hitler depone el gobierno de Miklós Horthy. El Parlamento vota a Ferenc Szálasi, líder del Partido de la Cruz Flechada como jefe de Estado y primer ministro.

El 18 de noviembre de 1944 Sanz Briz suscribe el Documento de protesta de las Legaciones Neutrales por crueldades contra los judíos en el que se afirma:

las monstruosas crueldades que sufre la población judía.[9]

Se crea un gueto alrededor de la Gran Sinagoga donde se hacinan decenas de miles de judíos.

El diplomático sueco Raoul Wallenberg, el representante del Papa en Hungría, Angelo Rota y Sanz Briz crean la carta de protección, que es un documento que entregan a los judíos que lo piden. El documento acredita que su titular se encuentra bajo la protección de los países neutrales.

Miles de judíos se amontonan en las legaciones sueca, suiza, vaticana y española.

La legación española aloja a sus protegidos en once casas protegidas que están bajo la inmunidad diplomática y se consideran territorio español.

El 24 de octubre de 1944 el ministro de Asuntos Exteriores Lequerica escribe a Sanz Briz:

ruega se extienda la protección a mayor número de judíos perseguidos.[9]

Sin embargo, Lequerica había escrito desde Vichy el 29 de septiembre de 1943 un informe sobre el peligro judío:

Asunto: Paso clandestino de la frontera española. El peligro judío.[9]

Ante la inminente caída de Budapest en manos del Ejército Rojo, el gobierno español le ordena abandonar la embajada y se traslada a Suiza el 30 de noviembre de 1944.

Giorgio Perlasca, un veterano italiano de la Guerra Civil Española, ciudadano español honorario, que había estado ayudando a Sanz Briz en sus tareas de protección de los judíos, continuó su labor utilizando documentos de identidad españoles falsificados por él mismo, en los que declara ser el cónsul español en Budapest.

El monumento de los Justos entre las Naciones, en el parque Raoul Wallenberg ( Budapest), con Ángel Sanz-Briz y Giorgio Perlasca.

El 1 de diciembre de 1944 Perlasca hace su ronda por las casas protegidas y en una de ellas ve que los cruciflechados han sacado a todos sus habitantes y los tienen formados en la calle.

Los cruciflechados han sido informados desde la frontera que Sanz Briz ha abandonado Hungría y por tanto ya no hay embajada española y ya no hay motivo para mantener la protección de los judíos españoles.

Perlasca dice que es una equivocación porque están fallando las líneas de comunicación. Dice que Sanz Briz se fue a España por un breve período de tiempo para recibir instrucciones personales, pero que mientras tanto es Perlasca el que dirige la embajada.

Perlasca no era desconocido para las autoridades húngaras porque acompañaba a Sanz Briz a casi todas las gestiones con las instituciones húngaras.

Perlasca dice:

Sanz Briz volverá con el reconocimiento del gobierno cruciflechado bajo el brazo. Yo estoy al frente de la legación española.[9]

Esto es completamente falso porque Perlasca nunca fue diplomático.

Perlasca consigue que los judíos "españoles" sigan a salvo hasta el 16 de enero de 1945 en que los soviéticos entran en Budapest.

La historiadora Mayte Ojeda descubrió una carta en un archivo de Washington en la que Sanz-Briz desde San Francisco se dirige a Perlasca:

No olvide usted que la decisión de meter gente en los locales de la Legación fue de mi propia iniciativa, sin previo permiso de Madrid, y motivada por el terror que entonces reinaba en la capital húngara.

[9]

Carrera diplomática posterior

Sanz Briz continuó su carrera diplomática y fue destinado a San Francisco y Washington (Estados Unidos), Lima, Berna, Bayona, Guatemala, La Haya, Bruselas y Pekín.

El 9 de marzo de 1973 Ángel Sanz Briz, su secretaria, Aurora Aranaz, y el catedrático de Filosofía Iñaki Preciado Idoeta, convertido en traductor, abrieron la embajada en Pekín. Sanz Briz a sus 63 años era de los más veteranos del escalafón y fue el primer embajador en China. Se presentó voluntario para aquella plaza por motivos personales.[10]

En 1976 fue destinado a Roma como embajador de España ante la Santa Sede, uno de los puestos más apreciados por él, al ser un hombre de profundas convicciones católicas (Javier Martínez-Pinna y Diego Peña) [11] pero desgraciadamente no pudo disfrutar durante mucho tiempo de su nueva responsabilidad ya que falleció el 11 de junio de 1980. Fue enterrado en su ciudad natal, Zaragoza, en el panteón familiar de los Sanz Briz en el cementerio de Torrero.

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