Ángel García Hernández

Ángel García Hernández
Información personal
Nombre de nacimientoMiguel Ángel García Hernández Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacimiento1900 Ver y modificar los datos en Wikidata
Vitoria, España Ver y modificar los datos en Wikidata
Fallecimiento14 de diciembre de 1930 Ver y modificar los datos en Wikidata
Huesca, España Ver y modificar los datos en Wikidata
Causa de la muertePena de muerte Ver y modificar los datos en Wikidata
NacionalidadEspañola Ver y modificar los datos en Wikidata
Lengua maternaEspañol Ver y modificar los datos en Wikidata
Información profesional
OcupaciónMilitar Ver y modificar los datos en Wikidata
Rama militarEjército de Tierra de España Ver y modificar los datos en Wikidata
Rango
Participó enSublevación de Jaca Ver y modificar los datos en Wikidata

Miguel Ángel García Hernández (Vitoria; 1900-Huesca; 14 de diciembre de 1930) fue un militar español que encabezó el intento insurreccional republicano conocido como sublevación de Jaca, junto con Fermín Galán Rodríguez.

Biografía

Ángel García era capitán en servicio al mando de la compañía de ametralladoras del regimiento Galicia n.º 19, con guarnición en Jaca. Junto con los también capitanes Fermín Galán, Salvador Sediles, Luis Salinas y Miguel Gallo y algunos paisanos, líderes locales del movimiento republicano, sublevó la guarnición, proclamó la República y marchó hacia Ayerbe y Huesca. Vencidas las columnas por las tropas gubernamentales junto a las lomas de Cillas, a pocos kilómetros de Huesca, los oficiales insurrectos fueron sometidos a un Consejo de Guerra sumarísimo, siendo condenados los capitanes Fermín Galán y Ángel García Hernández a la pena de muerte. El 14 de diciembre, no obstante ser domingo, los condenados fueron fusilados junto a las tapias del polvorín de Fornillos, en Huesca. A diferencia de Galán, García aceptó los auxilios espirituales.

Las ejecuciones de los capitanes Galán y García Hernández causaron gran conmoción en todo el país, despertando un sentimiento antimonárquico que se extendió como la pólvora, lo que precipitaría el curso de los acontecimientos con la llegada, cuatro meses después, de la Segunda República.

Durante toda la II República Española, Galán y García Hernández se convertirían en los mártires de la República.